
Grupo Canto Coral brilló en Alemania
Actuó en un festival de música sacra
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BERLIN.– Cada dos años y desde 1989, las cinco mayores religiones del mundo tienen una cita en la pequeña ciudad de Marktoberdorf, en los Alpes bávaros, donde se desarrolla, durante cinco días, el festival Música Sacra Internacional, un encuentro que se proclama contra la violencia y por la pacífica convivencia entre las naciones, culturas y religiones.
Cristianos, judíos, musulmanes, budistas e hindúes, representados por 11 ensembles y 10 naciones, se reunieron recientemente para ofrecer en distintos puntos de la región de Allgäu (al sur de Alemania), conciertos corales e instrumentales y exhibiciones de danzas típicas. Entre ellos se encontraba el Grupo de Canto Coral, integrado por 31 cantantes y 5 instrumentistas, que bajo la dirección de Néstor Andrenacci ofreció siete conciertos en el festival.
“Estamos siempre en la búsqueda de diferentes tipos de música religiosa y el Grupo de Canto Coral, con un barroco temprano, influenciado por jesuitas e indígenas, fue para nosotros un descubrimiento muy especial, ya que nunca habíamos contado con la presencia de un repertorio de esa naturaleza”, explicó Anne Roth, encargada de prensa del festival.
Néstor Andrenacci dialogó con LA NACION.
–¿Esta fue la primera visita a Alemania?
–No. Ya estuvimos en Marktoberdorf, en el Concurso Internacional de Coros de Cámara, en 1989, y en esa oportunidad ganamos el premio a la mejor interpretación de una obra de vanguardia por “El ruiseñor”, con música de Julio Viera y texto de Leónidas Lamborghini. Luego volvimos en el ’92. Esta es la tercera vez que venimos.
–¿Cómo han sido invitados y en qué consiste la participación del Grupo de Canto Coral?
–Los organizadores se enteraron de que hacíamos un repertorio “barroco colonial hispanoamericano”, y por eso nos invitaron. La idea del festival es que, en cada concierto, siempre en lugares muy hermosos, como iglesias barrocas o rococó, se combinen dos o tres expresiones musicales de diferentes religiones.
–¿Qué opina del nivel musical del encuentro?
–Es extraordinario. Pero, en cierto punto, este aspecto pasa a un segundo plano, como en el caso de los monjes budistas. En las meditaciones que ellos hacen, generando sonidos, resulta muy difícil realizar una evaluación. Podría decirse que lo que generan es una atmósfera de trascendencia espiritual a través de la música.
–¿De dónde toman el material para conformar este repertorio barroco?
–En este momento nos estamos dedicando al repertorio navideño de las catedrales de América hispana, con obras de los archivos de Oaxaca, Ciudad de México, Bogotá, Cuzco, Lima y de la catedral de Chiquitos, en el Oriente de Bolivia.
–¿Hay otros grupos que hagan una labor similar en otros países latinoamericanos?
–Sí, los hay, porque el trabajo de los musicólogos en los últimos años es muy importante. Están publicando música de estos archivos y redescubriendo partituras. Es un repertorio muy interesante que muestra que en América el nivel musical de la capillas y de los grupos de músicos era altísimo y revelaba capacidades variadas. Hay compositores que a medida que uno más los va conociendo más nos maravillan: Gaspar Fernández, Tomás de Torrejón y Velazco, Juan de Araujo... son compositores que no tienen nada que envidiarles a los europeos del mismo período.
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