Homenaje a Ginastera
La "Cantata Bomarzo" se hará hoy, en el Teatro Cervantes
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Hoy, en el Teatro Cervantes, coorganizado por la Fundación Kinor y la Dirección Nacional de Artes, se llevará a cabo un concierto en homenaje a Alberto Ginastera, en el año en que se cumplen dos décadas de su fallecimiento.
Será un recital atípico. No estará el "Malambo" ni ninguno de los números de "Estancia". Ni los de "Panambí", ni la "Danza de la moza donosa" para piano, ni "La canción del árbol del olvido", las obras de Ginastera que habitualmente son incluidas en los programas de conciertos o que, eventualmente, pueden aparecer en los estantes de alguna discoteca hogareña. En realidad, las obras mencionados podrían ayudar a conformar un cuadro un tanto reducido o, más bien, equívoco, sobre el verdadero y más que ecléctico perfil de quien puede ser considerado el compositor más significativo de la música argentina.
Lo menos conocido
En el concierto que se hará hoy se interpretarán dos obras que no pertenecen a la más conocida época nacionalista de Ginastera: el "Cuarteto N° 1" y la "Cantata Bomarzo", título que, inmediata y seguramente, suscitará algunas dudas sobre su corrección ya que, según se sabe, "Bomarzo", de Ginastera, es una ópera. Pues bien, en 1964, tres años antes de completar la ópera, el compositor había escrito una obra de menor magnitud sobre el malhadado héroe de Mujica Lainez, en la forma de una cantata.
Y como de especificaciones y aclaraciones todo esto se va tratando, cabría agregar que una cantata no es únicamente aquella forma propia de los salones italianos del siglo XVII, como las de, por ejemplo, Alessandro Scarlatti, ni tampoco las eclesiásticas que, domingo a domingo, aparecían dentro del servicio luterano, con las bachianas como modelo insuperado. Conservando de aquella lejana cantata barroca algunos de sus rasgos esenciales -la división en números, la presencia de textos narrativos o poéticos en lugar de los libretos propios de la ópera o el oratorio y el canto solista con grupos instrumentales reducidos-, Ginastera escribió una pieza para narrador, barítono y orquesta reducida que fue estrenada, en inglés, en Washington y algunas veces, no demasiadas, vuelta a presentar en distintos lugares. Una de ellas, a cargo de Pedro Ignacio Calderón (que hoy también asumirá la dirección) en la misma localidad de Bomarzo, en 2000. En nuestra ciudad, fue representada, acaso por única vez, en 1965.
En esta ocasión, la cantata no será ofrecida en versión de concierto, como fue concebida, sino que gozará de una puesta escénica a cargo de Eduardo Rodríguez Arguibel, que comentó para LA NACION los elementos cardinales de su tarea.
"Lo que es esencial y fascinante es la calidad trascendente del texto que eligió el mismo Mujica Lainez, que sintetiza los rasgos clave de la novela, y la potenciación que de él hace la música de Ginastera. Es una verdadera maravilla. La escenificación, por lo tanto, es muy ascética y está sólo para agregar componentes dramáticos a esa maravilla artística de literatura y música. Habrá proyecciones sobre una pantalla, un vestuario atemporal, pensado en una paleta oscura, en sintonía con el mundo interno de Bomarzo, y un mobiliario sin formas reales."
Rodríguez Arguibel comenta cómo será la disposición general de los artistas: "Los veinte músicos de la orquesta estarán ubicados sobre los tres pistones del foso del Cervantes, un poco elevados, pero sin interferir en la visión que del escenario se tiene desde la platea, y el cantante y el actor estarán trabajando, fundamentalmente, en el proscenio. La idea central apunta a enfrentar la juventud del personaje, la que es encarnada por el narrador, con el final del mismo Bomarzo, estableciendo teatralmente el juego de los espejos del cual habla tanto Mujica Lainez".
Juventud y madurez
Por último, el régisseur concluye sobre sus preocupaciones: "He querido centrarme en la relación que se establece entre estos dos personajes, en realidad el mismo, en su juventud, el de esa belleza indescifrable, que era lo que él sentía cuando lo estampaban en un lienzo e imaginaba su madurez, y la realidad de ese ocaso al cual ha llegado. Y todo acotado a los poco menos de treinta minutos que dura la cantata.
"Es una obra magistral desde todo punto de vista -continúa Rodríguez Arguibel-, con sus seis párrafos alternados, tres para cada uno, y con una música milagrosa que se entrelaza con el texto de modo magistral, incluso en los pasajes hablados." Los encargados de concretar esos milagros serán el barítono Ricardo Yost, el actor Gustavo Garzón y los solistas de la Sinfónica Nacional, todos dirigidos por Pedro Ignacio Calderón, a las 20.30, en el Cervantes. El "Cuarteto N° 1" estará interpretado por el Cuarteto de Cuerdas de Buenos Aires, que integran Haydée Francia, Cecilia Barraquero, Marcela Magín y Edgardo Zollhofer.
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