"I Feel Love": el erótico hit con el que Donna Summer y Giorgio Moroder anticiparon el futuro del pop

Donna Summer y Giorgio Moroder construyeron un hit que marcó el camino de la música disco hacia la electrónica
Donna Summer y Giorgio Moroder construyeron un hit que marcó el camino de la música disco hacia la electrónica Crédito: The Grosby Group
Alejandro Lingenti
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17 de febrero de 2020  • 00:51

Un ingeniero fue la pieza clave de un tema que revolucionó el sonido de una época y anticipó uno de los futuros posibles de la música pop. Su nombre es Robbie Wedel y merece un lugar privilegiado en la historia de "I Feel Love" , la canción de Donna Summer que propulsó al dance a la era supersónica gracias, también, a la notable inventiva del italiano Giorgio Moroder .

En el desarrollo de la idea original de Moroder tuvo un papel decisivo otro técnico: el asistente de producción Pete Bellote, muy familiarizado con el sintetizador Moog que es la espina dorsal del tema. Bellote había trabajado mucho tiempo con Eberhard Schoener, un compositor, director y arreglador alemán dedicado a la música clásica que fue uno de los mayores divulgadores de ese instrumento análogo creado por Robert Moog que había capturado la atención de todos cuando apareció en escena en el Monterey Pop Festival de 1967.

Bellote había quedado deslumbrado con esa "máquina infernal llena de perillas" (así la definió alguna vez él mismo) capaz de reproducir unos siete millones de sonidos diferentes y dedicó un buen tiempo a estudiar el Moog, siempre lejos de la mirada de Schoener, enemigo de la utilización del costoso aparato en algo tan superficial para él como la música popular.

Giorgio Moroder, uno de los padres de la música electrónica
Giorgio Moroder, uno de los padres de la música electrónica Crédito: The Grosby Group

Pero fue el ingeniero Wedel quien advirtió a Bellote y Moroder sobre una posibilidad que terminó siendo fundamental a la hora de pensar en un tema apoyado enteramente en el Moog, la idea en la que ellos estaban enfocados: la de sincronizar el instrumento con la grabadora de cinta de un estudio para que, después de registrar un beat de referencia en una de sus pistas, todas suenen perfectamente uniformes. El resultado de esa operación detallista fue un sonido con una regularidad neumática y de cortes rápidos que le dio a "I Feel Love" un tinte robótico y frío que sonó invariablemente en todas las pistas de baile del mundo a partir de 1977. El single tuvo en el universo del pop un impacto parecido al que provocó ese mismo año Star Wars en el ámbito del cine.

Un sonido tan gélido como inspirador

"Con sus sintetizadores tipo torno de dentista, sus tom-toms perforantes, sus edits cortados a escalpelo y su línea de bajo de oscilador (conseguida gracias a un delay digital), "I Feel Love", de Donna Summer, aparentemente tenía más que ver con un quirófano de hospital que con uno de los palacios de placer históricamente frecuentados por la música disco (...). Fue probablemente el primer tema en considerar las implicancias de la máquina sobre el cuerpo humano", asegura Peter Shapiro en La historia secreta del disco. Sexualidad e integración racial en la pista de baile .

"I feel love" - Donna Summer y Giorgio Moroder

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Lo curioso del asunto es que Moroder haya elegido una voz atravesada por todos los matices de la tradición de la música negra para un corte tan frío y brillante como el hielo. La catedral sintetizada de cristal y acero que creó para esa canción exigía una interpretación alejada de la calidez sexy del soul, un terreno que Summer dominaba por completo. Pero la famosa "reina del disco" se adaptó muy bien a esa necesidad, probando con una voz glacial, distante y capaz de transmitir una serenidad beatífica que funcionó de manera óptima en aquel contexto. Solo un visionario como Moroder -a partir de entonces, nombre ineludible en la historia de la música disco- podía imaginar como buena opción para un tema frío como "I Feel Love" a una cantante negra y para colmo de apellido Summer (Verano).

Donna Summer, la elegida para ponerle voz a un hit que se solvió universal
Donna Summer, la elegida para ponerle voz a un hit que se solvió universal Crédito: The Grosby Group

El efecto que produjo el innovador sonido de la canción se notó casi de inmediato en The Man Machine , el gran disco que Kraftwerk editó en 1978. Piedra angular del krautrock, la banda alemana se puso al día con la idea del italiano, probándola en tracks como "Spacelab" y "Metropolis", que se apoyaban en el efecto del Moog grabado en multipista con el que el público masivo estaba familiarizado desde la explosión de "I Feel Love" en radios y discotecas.

Otro que apuntó muy pronto la novedad fue Brian Eno. Siempre atento a los progresos y las mutaciones de la música popular, el brillante músico y productor británico trabajaba con David Bowie en la grabación del disco Heroes , parte de la celebrada trilogía berlinesa del Duque Blanco, cuando el eco de "I Feel Love" empezó a resonar en todas partes. "Esto va a marcar la música que escucharemos en los próximos quince años", le dijo Eno a Bowie con gran capacidad predictiva, aunque hoy, con perspectiva, hay que decir que se quedó corto.

La combinación del sonido de raíz europea con esa voz que, aun puesta al servicio de un tema tan maquinal conservaba algo del color propio del timbre usual de una cantante negra, se adelantó cinco años al "Planet Rock" de Afrika Bambaataa & Soulsonic Force, un tema que también tuvo un impacto importante en el mundo de la música disco e incluso en el hip hop, además de allanar el camino para el desarrollo del techno, el house y el trance. Tanto Bowie como Blondie captaron velozmente el mensaje y contrataron a Moroder como productor: él para la banda sonora de Cat People , ella para que la ayudara a construir "Call Me", el súper hit que fue tema central de American Gigoló , la película de Paul Schrader protagonizada por un joven Richard Gere.

"Mecano-erotismo"

"From here to eternity" - Giorgio Moroder

07:30
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Moroder, quien más tarde ganaría tres premios Oscar por diferentes trabajos (su banda sonora para Expreso de medianoche es especialmente recordada), había experimentado con el Moog por primera vez en "Son Of Your Father", el único hit de la banda inglesa Chicory Tip, publicado en 1972. Sin embargo no lo tuvo en cuenta para "Love To Love You Baby", el tema que puso a Summer en el mapa de la música de los Estados Unidos en 1975, cuando todavía era una ignota cantante de Boston instalada en Berlín hacía casi una década. Fue el ingeniero Wedel quien lo motivó a pensar seriamente su utilización en un single grabado para el álbum I Remember Yesterday , dedicado a integrar distintas etapas de la historia de la música negra -Motown, New Orleans, el doo wop- al canon de la disco. "I Feel Love" fue elegida para cerrar ese LP por su singularidad y su novedad sonora.

Creada casi exclusivamente con instrumentos electrónicos (el único sonido no sintético es el del bombo), sus colchones de sintetizadores polifónicos y ritmos secuenciados fueron hilvanados en una estructura repetitiva que, combinada con una voz que alternativamente aparecía y desaparecía a lo largo de los casi nueve minutos del track, provocaba una sensación ambigua definida por algunos críticos como "mecano-erotismo". Summer canta acerca de los placeres de la carne como si estuviera recostada pensando en el duro invierno de Berlín, una ciudad cuya vida nocturna por esos años estaba marcada por el intenso consumo de cocaína, una droga cuya estela resuena en "I Feel Love" mucho más que las de los compuestos sintéticos que dominarían el ámbito de las pistas de baile años más tarde.

Donna Summer interpreta "I feel love" en 1999

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El tema que unió para siempre a la dupla Moroder/Summer salió a la luz justo en el año en el que la música disco abandonó el ghetto para convertirse en rito universal. El posible detonante fue la exitosa película Fiebre del sábado por la noche que transformó a John Travolta en estrella internacional, pero "I Feel Love" -lanzada el 9 de julio de 1977- produjo un impacto diferente, asumiendo el riesgo de separarse de los estereotipos de un estilo asociado siempre al sudor y la proximidad de los cuerpos para incorporar a la máquina como un posible canal del erotismo, un guiño a la cultura cyborg que de algún modo decantaría en el actual auge del posgenerismo.

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