
Ismael Serrano tiene ángel porteño
Su nuevo video se filmó en el país
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“Sucede que a veces” los sueños suelen tomar diferentes formas. Una niña, con unas diáfanas alas de ángel, aparece en distintos lugares de Buenos Aires. Se le revela a un Ismael Serrano que, a la par que descubre la ciudad, encuentra la magia de la esperanza aún en pie, sobre las penumbras de la cotidianidad, en las pequeñas cosas de la vida.
El cantautor español eligió Buenos Aires para filmar el videoclip de su primer corte de difusión para América latina, “Sucede que a veces”, de su nuevo disco “Naves ardiendo más allá de Orión” –cuyo tema central es la lucha del ser humano contra la fugacidad del tiempo–, que saldrá a la venta el jueves próximo.
La canción tiene la particularidad de ser una balada que destaca lo positivo del devenir diario e Ismael Serrano reconoce que es una de las canciones más optimistas de su producción. “Ya era hora”, bromea.
Durante dos días de filmación “Sucede que a veces” cobró vida. En distintos escenarios de la ciudad, San Telmo, Congreso y el Centro, se rodaron las imágenes de un Buenos Aires despojado y nostálgico, el lugar donde Ismael Serrano se reencuentra a sí mismo, se descubre y se aniña.
El cantautor dejó su Madrid natal y el frío con el que rodó el videoclip de su canción “Elegía” y se encontró con el intenso calor porteño y una lluvia continua que dificultó el rodaje planeado para exteriores.
Para el cantautor, filmar en Buenos Aires era una deuda pendiente: “Sobre todo, lo que nos apetecía era rodar así, en la calle, como estamos haciendo –cuenta Serrano–. Cualquier excusa es buena, en cualquier caso, para volver”.
Algunas nubes anuncian lluvia y la pequeña niña con alas de ángel baja por el empedrado de la calle Carlos Calvo, en San Telmo. Camila Fiardimazza, la actriz de 10 años que participó en la película “Apasionados” y en los ciclos televisivos “Tres padres solteros”, “Frecuencia 04” y “El 22, el loco” entre otros, representa la ilusión aún con vida, la ternura.
“Creo que la niñez, la infancia, recupera esa ilusión que perdemos cuando crecemos -explica Ismael Serrano-. Esas cosas que te reconcilian, ese niño que en definitiva dejamos de ser, en mala hora, para convertirnos en tipos horribles, aburridos y grises".
La niña se ríe mientras espera pacientemente que las cámaras se enciendan. Serrano escruta a su alrededor y sentencia: "Es muy parecido al barrio donde vivo, al barrio Lavapiés, un lugar muy castizo, muy madrileño, pero que tiene un encanto añadido, ese encanto de antigüedad, de añejo, de solera, que en Madrid se está perdiendo".
En su voz se vislumbra cierta melancolía: "Madrid se está volviendo, incluso en barrios así, un tanto inhóspito, un tanto agresivo -advierte-. La globalización impone las grandes superficies, las tiendas enormes; la gente no se relaciona tanto la una con la otra, trabaja muy lejos y vive totalmente absorbida por el trajín de la ciudad".
Angeles y predicadores
La lluvia llega y la filmación se atrasa un poco. Buenos Aires se hace aún más nostálgico. "La nena es una barrera entre lo real y lo irreal -explica la directora del videoclip, Lara Arellano-; simboliza esos detalles que nos hacen recobrar la fe."
La niña ángel aparece en una plaza, en la calle y en los techos de la ciudad. El final del video se filma en una terraza de Congreso, barrio que le ofrece un escenario ideal, con sus cúpulas y singular estilo edilicio. Ismael Serrano se reúne por primera vez con la niña, le muestra unas alas idénticas a las que ella lleva en la espalda y, en ese instante, el cantautor se convierte también en niño.
"A veces parece que todo se derrumba: la vida, el amor... La ciudad inhóspita te da la espalda, pero suceden de repente cosas que te reconcilian con el mundo, con la gente, pequeños detalles que te hacen no perder la fe en ese otro mundo posible que todos soñamos", reflexiona Ismael. "Sucede también que sin saber cómo ni cuándo algo te eriza la piel y te rescata del naufragio", reza la nueva canción del español.
El cantautor, que comenzó su carrera inspirado por los grandes trovadores como Silvio Rodríguez, Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute y Joaquín Sabina, sueña con lograr una continuidad en su carrera: "Crecer aprendiendo cosas, siendo fiel a uno mismo, sobre todo con coherencia, con compromiso, sin hacer ninguna renuncia, sin traicionarse a uno mismo. Porque para muchos, crecer supone resignación, renunciar a los sueños y asumir el fracaso como inevitable". Contra esta idea Serrano pelea desde sus canciones.
Políticamente comprometido y asiduo visitante de Buenos Aires desde hace ocho años, cuando presentó su primer disco, "Atrapados en azul", dice que ve a los argentinos con más esperanza: "No sólo en la Argentina: en toda América latina se está dando un cambio que de cierto modo en Europa envidiamos. Se está sensibilizando una clase política que hasta entonces gobernaba de forma despótica y de espaldas al ciudadano".
Apasionado defensor de la canción de autor, Ismael Serrano opina que ésta es indispensable "para retener el instante, combatir esa fugacidad, que está presente en todo en nuestras vidas". Sin embargo, reconoce que hay mucho prejuicio en torno a la canción de autor: "Molesta toda la música que haga disentir, que haga reflexionar sobre las tristezas y las alegrías ajenas, de cuál es tu papel en el mundo, cuál es tu capacidad para cambiar las cosas".
Este promete ser un año intenso para el español, ocupado por la gira de presentación del álbum "Naves ardiendo más allá de Orión" -título tomado de la película "Blade Runner", de Ridley Scott (1982)- que también lo traerá a la Argentina en septiembre próximo.
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