
Joan Manuel Serrat, sinfónico
LA NACION vio el show del cantante en su tierra natal, el mismo que traerá al país
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BARCELONA.- Por estos días, las portadas de los diarios españoles se ocupan de la repercusión del asesinato en Irak de siete agentes del Centro de Inteligencia español. Un duro golpe al gobierno de este país, que acompaña las acciones militares de los Estados Unidos. Además, el presidente Aznar no acepta las propuestas de consenso ofrecidas por las voces más fuertes de la oposición.
Mejor, la música
Parece que el consenso no hay que buscarlo en la política, sino en la música. ¿Y qué mejor que acercarse a esta ciudad, donde su hijo más querido está entre los suyos y para cantarles a los suyos? Café de por medio, en una charla informal con LA NACION, Joan Manuel Serrat dirá que el gobierno español se dedica a ser la oposición de su oposición. El resto de la charla será para cosas más agradables. Porque mientras se acerca su cumpleaños -el 27 de este mes cumplirá 60- juega con las palabras de uno de sus temas y con un flamante proyecto sinfónico. La frase es para que se lea despacio: "Hace veinte años que digo que hace veinte años que tengo veinte años". El trabajo con orquesta sinfónica quizás no sea menos complejo que pronunciar frases como la anterior, pero sí mucho más accesible a los oídos. Se trata del CD que grabó con la Orquesta Sinfónica de Barcelona y Nacional de Catalunya, y que presentará, desde febrero, en América latina.
Según los planes del organizador de la gira por la Argentina, el 3 de marzo Serrat se presentaría en el Teatro Colón junto a la Filarmónica. Y también llevaría el espectáculo al Luna Park, para fines de ese mes, y a las ciudades de Córdoba, Mendoza y Mar del Plata, antes de seguir por Uruguay y Chile. El productor está en conversaciones para cerrar una plaza más, que podría ser La Plata o Salta.
Jugando de local
Pero para esto aún falta. El "Nano" seguirá unos días en Barcelona, donde juega de local más que en cualquier otra parte. Aquí presentó por primera vez el repertorio de su disco "Serrat sinfónico". Comenzó por casa y junto a quienes, a estas alturas, lo consideran parte inevitable de esta ciudad y de la cultura catalana. Sumados los dos primeros conciertos del proyecto sinfónico -ambos auspiciados por El Periódico de Catalunya, en los festejos de su 25° aniversario- hubo cerca de 30 mil personas. Para el debut en el amplio escenario del Palau Sant Jordi colgaba del telón de fondo el moñito de esmoquin que ilustra la tapa del CD, pero gigante. Claro que no es más que un guiño para explicar la propuesta sin el uso de palabras. En realidad, ni el anfitrión ni los músicos lucieron la elegante "pajarita". Por el contrario, todos vistieron de manera informal. Otro detalle: cuando el arreglador del repertorio y director de la orquesta, Joan Albert Amargós, se acercó a la violinista concertino transformó el habitual saludo de protocolo en un beso en la mejilla. Recién después apareció el anfitrión de la noche con "Barcelona i jo". Luego llegó "Cançó da matinada", aquí un verdadero himno que el público reconoció y aplaudió en los primeros compases, incluso los invitados especiales como Víctor Manuel y Ana Belén, amigos de Serrat de hace varias décadas. Con "Aquellas pequeñas cosas", la voz del cantante cruzó algunos diálogos con la sección de cuerdas. En "Pare", el arreglador le sacó el jugo a toda la orquesta.
En la segunda parte, "Bendita música" fue para el lucimiento de la concertino. Y "Com ho fa el vent" fue para que Joan Manuel hiciera dupla con su viejo compañero de ruta Ricard Miralles, sentado al piano. El concierto también matizó hacia momentos como los de "La saeta", "Es caprichoso el azar" y llegó al tutti con los últimos tramos de "Cantares", aunque todavía quedaba tiempo para que el público jugara a dirigir con bengalas fluorescentes, en forma de batutas, que habían sido repartidas antes del show.




