
La canción de Antonio Orozco
El cantante filmó dos videos y promocionó su álbum en Buenos Aires
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Cuando el tiempo se aprovecha al máximo, la primera visita a la Argentina de un cantante puede intercalar la filmación de un par de videos con un "showcase" promocional. Este el caso de Antonio Orozco: autor e intérprete catalán con raíces andaluzas que tiene tres discos publicados y medio millón de copias vendidas.
El último año decidió comenzar a darse a conocer en América latina. Ya avanzó sobre lugares como Puerto Rico y México. Meses atrás fue telonero de Alejandro Sanz y de Juanes, incluso en un show que el colombiano dio en el Madison Square Garden de Nueva York. En nuestro país se acaba de editar un CD con material de sus últimas producciones.
Aquí el músico se entera de la difusión de su apellido. Admite que es poco lo que sabe de León Gieco aunque está al tanto de la canción "Los Orozco". "Son ocho los monos", entona y se ríe. No hay parentesco cercano aunque, en tono de broma, se reconoce en las características de una familia de ficción, donde la mayoría de sus integrantes están ligados a ciertos excesos.
"Lo bonito son los extremos. Decidir acercarme a la fusión, al flamenco, al rock y a los sonidos británicos creo que es extremo. La respuesta lógica y coherente sería decir: «Yo sería Rodolfo Orozco, el músico» [de la familia creada por Gieco]. Pero todos los Rodolfo tenemos un poco de los demás. De otro modo Gieco no cantaría el tema. Tenemos que tener de los demás para poder contar".
En el CD que acaba de salir en la Argentina predominan las canciones de amor. Antonio dice que el amor es motor del mundo. "La certeza que quiero tener es que usted se dedica al periodismo porque ama su profesión", interpela al cronista. "Evidentemente los niños de la calle no están ahí porque aman estar ahí. No tienen la posibilidad de elegir. Pero la mayoría de las veces la gente se mueve por amor hacia algo. En una etapa, entre los 26 y 29 años, la parte sentimental ha sido algo muy importante porque uno busca una estabilidad en ese sentido. Quizá por eso la mayoría de los temas hablaban de esas sensaciones."
Antonio Orozco vino para presentarse. Por eso el CD sólo se titula con su nombre. Y llega luego de que otros artistas que hacen rock o pop con toques flamencos se impusieran en América latina. "Sin compararme, porque mi carrera internacional acaba de empezar, me atrevería a decir que nos atrevimos con una fusión de extremos que no se habían tocado. Trabajar con guitarras de sonido británico e incorporar melodías flamencas ha sido un atrevimiento. Fijate lo que Sanz ha conseguido, hasta dónde fue capaz de llevar una bulería no lo había hecho nadie. Y uno trata de aportar su granito de arena. Pero ya hubo grupos muy importantes como El Ultimo de la Fila, Triana, Medina Azahara y Alameda. Ellos dejaron sentadas las bases".
-¿Te perjudica la comparación con Sanz?
-No. Para nada. Tengo muy buena relación con él, me dio la oportunidad de abrir alguno de sus conciertos en México y estuve trabajando con él en Miami, pero lo miro desde muy abajo. Cuando alguien aterriza en un país las comparaciones son automáticas. Se necesita situar al personaje. En España se me relacionó con El Ultimo de la Fila o Manolo García. En México, con Sanz; y en Puerto Rico con Robi Draco Rosa. Es evidente que con Sanz tenemos cosas en común. Somos hijos de andaluces y nos criamos en ciudades donde nuestros padres fueron a parar para buscarse la vida.
-¿Cómo es ese cruce?
-Hace 33 o 34 años hubo una inmigración brutal en España hacia Cataluña. Este país tenía trabajo y comida. Como todos, los andaluces se agruparon en barrios. Gente como Estopa, Manolo García o yo tenemos reminiscencias andaluzas evidentes. Tenemos en la sangre un tanto de Andalucía. Pero soy y me siento catalán, y del Barça. Me encanta mi tierra y no la cambio por nada. Hospitalet es mi casa. Es algo orgánico. No me levanté un día y dije: "Me gusta el flamenco". De niño lamentablemente no interpretaba temas de Serrat. Digo lamentablemente porque ese hombre coge las palabras y sabe explicar perfectamente un sentimiento. Pero escuchamos a Camarón en el coche porque mi padre lo escuchaba. O a Paco (de Lucía) y Morente.
-¿El coche es el lugar para tu música?
-Hace poco conocí un arquitecto en Madrid con una idea muy conceptual de las cosas. Me dijo: "Todo lo que estoy diseñando parte de una idea principal, el cuarto de baño". El hombre dice que la gente carece de intimidad absoluta. Pero el cuarto de baño es el único lugar donde se puede cerrar con llave y a todo el mundo le parece bien. Y cuando le pedí un prólogo para mi último disco a Andreu Buenafuente, uno de los periodistas con más prestigio de España, hizo una reflexión. Dice que en los tiempos que corren uno de los pocos reductos de tranquilidad y soledad es el coche. Y que un día se descubrió cantando mis canciones a toda voz ahí. Así que es verdad que el coche es un lugar importante para escuchar música, para pensar y dejarse ir. Estoy completamente de acuerdo.


