
La canción de los veintipico
Los primeros discos de Rosario Ortega y de Poli Sallustro reflejan sentimientos y preocupaciones de su generación
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La tarde en Palermo se presta para la introspección. Rosario Ortega lleva un buen rato en el lugar convenido. Llegó temprano, sacó su cuaderno y se calzó sus auriculares. Poli Sallustro, apenas tarde, entra al café de Costa Rica y Armenia pidiendo disculpas, con los labios bien rojos y lista para la sesión de fotos. Entre ambas hay coincidencias generacionales y artísticas. Las dos cantan, acumulan experiencias y escriben en consecuencia. Una es conocida por su apellido y por integrar la banda de Charly García; la otra es actriz, perteneció a la escudería de Cris Morena y decidió dejar ese mundo en un segundo plano y concentrarse en su piano, cual Tori Amos porteña. Pero ambas merecen ser conocidas por su música y la ocasión ideal se dará esta noche, en una fecha que compartirán en el nuevo Club Cultural Matienzo. Cada una con su banda y su primer disco a cuestas: Viento y sombra se llama el de Rosario, con el que ya ganó su primer premio Gardel; Volando, el de Poli, producido por la experiencia y el buen oído de Tweety González.
"Soy de aquella especie diferente a lo vivido, soy la mujer del abismo", canta Poli Sallustro en el flamante video de "La mujer del abismo", tema de su disco debut. En realidad, Volando tiene un EP que lo precede y que hoy su autora prefiere mantener oculto. "Es muy dark, pertenece a un período oscuro de mi vida", cuenta, y a su lado Rosario Ortega abre bien los ojos y quiere saber más: "¿Es muy heavy metal?"
Es la primera vez que Poli y Rosario están cara a cara. La primera buscó a la segunda para compartir una fecha y la idea se materializará esta noche. Ambas forman parte de una generación de cantantes pop de veintitantos que expresan en escena lo que les sucede a diario. Las relaciones amorosas, por supuesto, están en primer lugar. "Parte del amor es mentir sin lastimar", canta Rosario en "Luminosidad" como quien habla con conocimiento de causa. Poli, en cambio, muestra su veta cortavenas en "Loopeables": "Y yo aquí desintegrándome de amor... nuestra historia se repite, vos me dejás y yo te busco más". Esta noche se sucederán en escena, cada una con su banda y, quizá, cruzándose en alguna canción.
Rosario es la más chica de la familia Ortega y, como tal, la última en hacer pública su inclinación artística. Hoy muchos la conocen por su lugar en la banda de Charly García, pero ella pone toda su energía en lograr que sea su trabajo solista el que la represente. Dice que está buscando el sonido para su segundo disco, que es lo más difícil de lograr ("una vez que está eso y tengo las canciones, el disco se graba en una semana", comenta) y que el primero está comprendido por temas de diversas épocas. Nació en Miami, empezó a cantar en inglés y cuando se radicó en Buenos Aires tomó la decisión de pasarse al castellano. Incluso empezó tarde a escuchar música en la lengua de Cervantes. "Empecé por los primeros discos de Jorge Drexler, por Eduardo Mateo, Tanguito, Los Gatos. Incluso cuando empecé a tocar con Charly (García) sólo conocía las canciones de Sui Generis."
Se reconoce introspectiva Rosario, poco adepta a mostrar en qué está trabajando, incluso a papá Palito. También melancólica, aunque no sabe a qué se debe. "Es muy loco, tuve una vida muy linda y fácil comparada con un montón de gente, pero es algo que viene con uno. Creo que la melancolía, en mi caso, no es por cosas que me hayan pasado sino que es algo que llevo muy adentro."
Poli empezó su carrera como actriz en la adolescencia, con Rebelde Way, Floricienta y luego novelas varias. "Luego entré en una crisis y me aferré al piano", comenta la cantante, quien reconoce que su educación musical pasó "más por Bach que por el ultrapop". Su sonido, cuidado y pulido, se corre unos centímetros del pop radial, pero bien puede ubicarse junto a otras cantantes en primera persona como Jimena López Chaplin o Déborah de Corral. Hablando de chicas en escena. ¿Es más difícil para ellas?" "Tenemos que tratar de generar lo que hicieron en México Julieta Venegas, Ximena Sariñana, Natalia Lafourcade. Acá el gran ejemplo es Fabi Cantilo, ella se hizo un lugar propio". Rosario coincide y va más allá: "Fabi tiene una personalidad muy fuerte. El lugar que ocupa se lo inventó ella, nadie se lo regaló y eso quiere decir que también es posible para las que venimos atrás. Se puede y no tenemos más que intentarlo. ¿No les parece?"
Poli y Rosario
Repasan sus primeros discos
Club Cultural Matienzo, Pringles 1249
Hoy, a las 21
Entrada, $ 40




