
La compactera
Jazz. Popular.
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Jazz
Los violoncellistas de Buenos Aires
El nuevo tango, de Saúl Cosentino; Cuarteto para cuatro violoncellos N° 1, de Nikolak Rakow; Los celos del fantasmatango, de Roque de Pedro; Adiós Nonino, de Astor Piazzolla.
Jorge Pérez Tedesco, Marcelo Massun, María Fainsen Dayu y Mauricio Weber son destacados violonchelistas de nuestro medio. Los tres primeros son miembros de la Orquesta Sinfónica Nacional, mientras que Weber lo es de la Filarmónica de Buenos Aires. Apasionados por su instrumento, decidieron dar vida a "Los violonchelistas de Buenos Aires", un proyecto que empezó como octeto en 1999 y que se consolidó como cuarteto. Este primer disco es su declaración de principios. Por un lado está la búsqueda de repertorio original para esta formación atípica, pero de enorme potencial. Así, se encontraron con el interesante cuarteto del ruso Nikolaj Rakow (1908), pero también encargaron nueva música, en este caso al argentino Roque de Pedro. El otro, es un signo de época: el boom del tango. La obra de Roque de Pedro, al igual que los arreglos de "El nuevo tango", de Cosentino, y "Adiós Nonino", de Piazzolla, remiten al 2x4, en clave camarística. Se trata, claro está, de una carta de presentación para el exterior. Pero muy bien resuelta y con el acento tanguero que, por ahora, no se escucha en versiones extranjeras.
Popular
No sabía que era posible
Trío MES
Autorreflejo I, No sabía que era posible, Donchy donrry, Gusanito metálico, Momento tranquilo, Colibrí digitopuntor, Odaparp, ¿Te he saludado?, Los señores Insípido y Denso, Puntos siderales, Autorreflejo II (Enonane Records).
Uno de los mejores compositores del actual momento artístico. La música del cornetista Enrique Norris representa una de las expresiones que mejor reflejan la exuberante creatividad del jazz en Buenos Aires. El músico tiene ciertamente en el contrabajista Mariano Otero y en el baterista Sergio Verdinelli dos interlocutores que enriquecen sus composiciones. Vayamos a ellas. El disco abre con "Autorreflejo I" y "No sabía que era posible" en donde el piano tiene un mood introspectivo con un lejano aire a las tonadas de Monk, sin por ello caer en la copia de su particular estilo. La música de Norris más que una propuesta jazzística es estética; sus composiciones logran transmitir una atmósfera que superan lo estrictamente estilístico para convertirse en una forma de belleza melódica, con excepciones como "Colibrí digitopuntor" (tema que ya hacía con el grupo Surubí Mareado) donde se acerca al mundo de Ornette Coleman.
Mientras Verdinelli hace un trabajo más de percusionista que de baterista, en tanto que Otero vuelve a mostrar que es un músico de fuerte carácter y definición sonora.
Corazón guitarrero
Juanjo Domínguez
Rubias de New York, Hay una Virgen, Silencio, A mi madre, Amargura, Medallita de la suerte, El día que me quieras, Cardo azul, Melodía de arrabal, Criollita de mis amores, Los ojos de mi moza, Caballito del campo, El tirador plateado, Para quererte nací, Volver (Epsa).
La idea de este disco no era una obsesión, pero sí un gusto que el guitarrista Juanjo Domínguez se quería dar desde hace rato y finalmente lo concretó. Se trata de la grabación de un repertorio gardeliano, muy variado, en versión instrumental, junto a su grupo (Rubén Díaz y Miguel Vignola en guitarras y Raúl Domínguez en guitarrón).
La placa es una especie de homenaje al Gardel compositor -en sociedad con Razzano, Battistella y, por supuesto, Lepera- y a sus guitarras. Domínguez se ha inspirado en las guitarras gardelianas, aunque no se desprendió de su estilo. Muestras de ello aparecen en los fraseos siempre vertiginosos y efusivos, los trémolos y la manera de ornamentar las melodías. Lo más valioso es la selección armada para este CD. Porque no faltan las piezas más conocidas ("El día que me quieras" y "Volver", entre otras), pero tampoco algunas poco difundidas que ayudan a conformar una variedad estilística de gran amplitud. En consecuencia, esto es también una manera de describir otra de las características de Gardel: cantor nacional.
Shrek 2
Varios
Accidentally in Love, Holding Out for a Hero, Changes, As Lovers Go, Funkytown, I´m on My Way, I Need Some Sleep, Ever Fallen in Love, Little Drop of Poison, You´re So True, People Ain´t No Good, Fairy Godmother Song, Livin´ la vida loca, Holding for a Hero (Universal).
A los encantos de esta película con su ogro y su princesa y tantos personajes más se suma nuevamente una variada e interesante banda de sonido para la segunda parte. Entre varios temas que pasarán sin pena y sin gloria, se destacan unas cuantas joyitas como "I Need Some Sleep", del grupo californiano Eels (del que no ha habido edición local de sus últimos trabajos); la bastante ingeniosa versión del clásico de David Bowie "Changes", por la cantante Butterfly Boucher, con la participación del mismísimo Duque Blanco en voz. Y luego algunos infalibles: Tom Waits (otro "ogro" simpático, aunque no verde como Shrek) en "Little Drop of Poison"; Nick Cave and the Bad Seeds aportan "People Ain´t No Good". De paso, tanto la voz de Waits como la de Cave parecen ideales para crearles a los niños un clima de miedo que se resuelve en risa.
Fuera de los elogios queda el tema que abre la placa, de los Counting Crows (banda que ha tenido algunos éxitos, pero ningún tema interesante) quizá más dirigido a los padres compradores que al sentido del film para niños.
Dancing Groove
Dancing Mood
A Night in Tunusia, Police Woman, The Look of Love, Scrapple from the Apple, Confucious, Come On Girl, They Laughed, Just Friends, Sweet and Lovely, Just Don´t Want to Be Lonely, One More Once, Latin Loves Ska, Love Don´t Love Nobody, Guns of Navarone, A Groovy Kind of Love (Chicope Records)
Combo amplio y variado instrumentalmente, los Dancing Mood son una rara avis de los escenarios porteños. Once músicos, con el liderazgo del trompetista Hugo Lobo, que se especializan en convertir clásicos y standards a los ritmos jamaiquinos.
En este recién editado tercer álbum, la banda deja en claro desde el primer tema que no hay muchas innovaciones en su estilo y su búsqueda: el elegido para comenzar es "A Night in Tunusia" (quizá Tunusia por Tunisia haya sido un guiño, una manera de remarcar la intención transformadora de Dancing Mood; quizá se trate, simplemente, de un error), el tema de Dizzy Gillespie.
Como en los dos discos anteriores, sólo algunos de los tracks cuentan con cantantes invitados; su fuerte, su placer sigue siendo lo instrumental. Y quieren más, por eso, en este trabajo han incluido (dos violines, dos violas, dos chelos y un contrabajo) que, con buen criterio, se adaptan y a la vez transforman a tres de las canciones del álbum.
Haciendo bulla
Karamelo Santo
Fruta amarga, Recuerdo tu futuro hoy, Tú pa mí, Tú quieres matarme, Santa María, Vivo en una isla, Los cangrejos, Haciendo bulla, Mamina, El garrón, El duende loco, Sacrificio. (Independiente).
Karamelo Santo, una de las bandas sobrevivientes del furor del rock latino en los años noventa, ganó su espacio propio tras doce años de formación. Ya no son sólo los mejores alumnos de las huestes de Manu Chao, sino los generadores de un rock cosmopolita, realista, festivo y alterlatino.
En "Haciendo bulla", producido por Alfredo Toth, los cuyanos entregan doce vibrantes canciones que más que hacer ruido dejan pensando y bailando. Rock mestizo de pura cepa donde se funden la cumbia, el reggae, la murga, el pop, el rock, el ragamuffin, el hip-hop, la salsa, el ska, la denuncia social y el amor adolescente.
Karamelo traza una hoja de ruta con grandes momentos musicales. El itinerario lleva al escucha por los coros murgueros de "Los cangrejos murga", el pulso cumbiero de "El garrón", la sensación caribeña de "Haciendo bulla", el color cuyano de "Fruta amarga", el excelente ska de "Recuerdo tu futuro hoy", y hasta el juego con los samplers, los sonidos electrónicos y el scratching de DJ Rafa en "Sacrificio". Un trabajo que eleva la mente y contagia festividad.




