
La leyenda negra de El Coronel
Dura biografía de Tom Parker, el hombre que manejó la carrera de Elvis Presley
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NUEVA YORK (The New York Times).- Alanna Nash comienza su último libro en el funeral de Elvis Presley, ofreciendo a los curiosos un atisbo del cadáver. Pero su verdadero interés se centra en el amo manipulador que apareció vestido con una camisa hawaiana y una gorra de béisbol, extravagantemente impertérrito y negándose a mirar los restos de su gallina de los huevos de oro.
Inmortal
"Elvis no murió. Lo que murió fue su cuerpo", diría ese hombre, el coronel Tom Parker. Desde el punto de vista comercial -el único que le importaba- sabía que Presley seguía siendo tan valioso como siempre. Y "mi atracción", como Parker, el representante de Presley, lo describía con deleite, sería ahora más fácil de controlar. En formas macabras como el video espectral "Elvis", que todavía vende actuaciones "en vivo" de la estrella. La historia demostró que Parker estaba acertado.
La tosquedad del artificial coronel (en realidad, un holandés llamado Andreas Cornelis van Kuijk) fue durante mucho tiempo tema de leyenda. "Uno, cuando escala posiciones, no tiene que ser amable con los demás si quiere mantenerse en el pedestal", se cuenta que solía decir. Así es el negocio: a Parker le gustaba sugerir que un cheque firmado por su cliente era en realidad un autógrafo, y de ese modo debía ser colgado sobre una pared.
A Parker le adjudican la incorporación de normas de decoro propias de un carnaval en el manejo de la promoción comercial de la estrella, como cuando impulsó la venta del lápiz labial Elvis de color "naranja galgo", un concepto innovador para la época. Cuando a Parker le preguntaron si controlaba la mitad de los ingresos de Elvis, respondió: "No, eso no es cierto. Elvis se lleva el 50 por ciento de lo que gano".
El lado oscuro
Nash ya escribió un libro de anécdotas sobre Presley, así como "Golden Girl", sobre la presentadora de noticias por TV Jessica Savitch. Y ahora sugiere que el lado oscuro del coronel Parker acaso haya sido mucho peor de lo que anteriormente se creía; la autora piensa que había matado a una persona en los Países Bajos y que pasó el resto de la vida huyendo de la justicia por ese crimen. Lo curioso, habida cuenta de lo que realmente se conoce bien acerca de sus actividades, es que eso no parece tener nada de exagerado.
El libro "El Coronel" expresa que la historia de Parker está "debajo del velo de lo secreto, una tragedia, y muy cercana a la materia de Shakespeare". (Nash también invoca las manchas de sangre de "Macbeth" y las connivencias de Maquiavelo). Su libro alcanza la mayor elaboración al describir los tempraneros años de Parker cuando era Andreas Cornelis van Kuijk. Escribe acerca del deceso de su padre: "La muerte,que había estado discretamente oculta entre las sábanas y las frazadas de su vida durante tantos años, finalmente pegó un salto sereno y llenó el dormitorio de silencio".
¿Y podría ese joven ser responsable del asesinato de Anna van den Enden, la esposa de un verdulero en Breda, su ciudad natal? "Sólo Andre y Ann saben eso ahora, diciendo la verdad sin lengua, sin boca y sin garganta, cobijados en los fríos y oscuros pliegues de la muerte".
Cuando huyó de los Países Bajos, Van Kuijk asumió una nueva identidad convirtiéndose en Tom Parker, y asimiló las tácticas carnavalescas que tanto le servirían en el caso de Presley. El Coronel también cimentó su propio y eventual ascenso y su posterior caída. Nash destaca el certificado médico de 1933 que salvó a Parker del servicio militar y que describe su "estado psicopático constitucional" y su "inestabilidad emocional". Ambos rasgos serían útiles en el negocio del espectáculo. Y la anomalía de la voluntad de este hombre avaro respecto de pagar sus impuestos podría haber reflejado su permanente afán de evitar cualquier investigación de su pasado.
Las tácticas discretas y arrogantes que inicialmente funcionaron tan bien en el negocio eventualmente demostrarían ser contraproducentes tanto para El Coronel como para su protegido. Y Nash se vale de un cúmulo de evidencias anecdóticas para demostrar hasta qué punto esos métodos se volvieron autodestructivos. El Coronel sabía cómo exigir un millón de dólares (le gustaba el sonido de esa frase) arbitrariamente por las talentosas aptitudes de Presley. Lo que no sabía, o aparentemente no le importaba, era si a esas aptitudes se les daba buen uso. "El Coronel" describe a un hombre que casi permitió que la grabación que hizo Presley de "Suspicious Minds" fuese borrada porque él no ejercía el control de los derechos de publicidad de la canción.
La versión que da Nash sobre esta historia acaso no sea shakespeareana, pero logra transmitir una poderosa sensación de la frivolidad y el impulso destructivo que guiaban la conducta de Parker. El Coronel estrujó de la carrera de Presley hasta obtener los últimos peniques que pudo, tan sólo para perderlo casi todo en el juego.
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