
La Mona Jiménez presentó su disco número setenta
Show ante una multitud fervorosa
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CORDOBA.- La Mona cumplió su sueño. Cubierto de lentejuelas y frente a una multitud fervorosa, se presentó por primera vez en el estadio mundialista de la ciudad y nada menos que para estrenar su disco número 70, "De caravana con la Mona". Una cita excepcional para un número también excepcional. Como ya hizo otras veces, sacó al cuarteto fuera de su ámbito natural (los salones cubiertos del centro de la ciudad), se adueñó de la cancha y sus alrededores y convirtió al predio olímpico en una catedral del "tunga tunga".
Procedente de todos los barrios de la ciudad y de muchísimas localidades del interior cordobés, la multitud que no se pierde un solo baile de Carlos "Mona" Jiménez y que conoce la letra de la mayoría de las 1200 canciones que cantó a lo largo de su carrera, el martes último copó el lugar más grande de Córdoba -reservado para los grandes del rock o para las estrellas del pop- y disfrutó de casi dos horas y media de show.
Como las hinchadas de fútbol que agitan los colores de su club, más de 15 mil fieles seguidores desplegaron sus banderas con los nombres de todos los barrios y ciudades presentes. Hubo asistencia perfecta. Y el ídolo se encargó de confirmarlo, pasando lista durante toda la noche. "Villa Allende Parque, El Tachito, San Cayetano, Villa Páez, Alberdi, Argüello, Observatorio, Jesús María...", repitió una y otra vez, en una enumeración larguísima que se extendió desde el principio hasta el final, entre tema y tema.
La mención de cada barrio y cada villa es un rito de comunión que se repite en cada encuentro de la Mona con el público. Y, como todos saben, va acompañada de un código de señas en el que cada gesto de las manos representa un lugar, una barriada o una ciudad. Un gesto de reconocimiento de identidad que adquirió status de lenguaje propio, sólo descifrable para los que integran la gran comunidad.
Los miles de personas que estaban en el campo, entre el escenario y las plateas, también se las arreglaron para mostrar sus banderas. Hicieron verdaderas escaleras humanas, parándose unos sobre los hombros de otros, para quedar a la vista del cuartetero y decir "presente". Las leyendas e inscripciones sólo desaparecían cuando el ritmo febril crecía y los ponía a todos a bailar.
Adentro del estadio hubo 100 policías y 20 hombres de seguridad, pero casi no tuvieron que intervenir. Ni la demora del show, que comenzó una hora más tarde de lo previsto, ni el fervor que desataron las canciones más conocidas, alcanzaron para provocar el descontrol. Al contrario, la gran mayoría de pibes de entre 17 y 20 años entró y salió del estadio con total tranquilidad.
Tal como ocurrió en La Voz Rock -el megarrecital que reunió a Luis Alberto Spinetta, Pappo, León Gieco y Charly García- el show comenzó con una lluvia de fuegos artificiales que se prolongó durante quince minutos, hasta que él apareció. Entró vestido con un palazzo íntegramente bordado con lentejuelas plateadas, remera blanca (también con bordados) y saco blanco.
La platea tronaba "Soy Jiménez, soy Jiménez...". Y recién se calmó cuando arrancó el flamante "¿Qué tiene él?", que es el corte de difusión del nuevo disco, que salió a la venta el martes último. Hubo canciones nuevas y otras viejas, y hasta un tango, "De puro curda", que los músicos arreglaron y aceleraron hasta llevarlo a punto de "tunga tunga". Hizo casi todos los 15 temas del nuevo trabajo ("Loca de amor", "17 años", "Bésame" y "Negadora", entre otros) y en algunos hasta incluyó instrucciones. "Se trata de meter la palabra `gasé´ en todo lo que dicen -explicó, presentando "Amogasol"-. Por ejemplo: `Yo a ustedes los agasamo´. ¿Entienden? Es un lunfardo que yo hablaba hace como 35 años".
Según su propia explicación, este disco tiene "esencia cuartetera a full" y se caracteriza por la presencia del acordeón, los violines y el piano. "Sigo con la herencia musical de nuestros viejos españoles e italianos: pasodoble, tarantela, polca y ranchera. Sólo que con más experiencia y empuje."
Aunque lo presentó como un trabajo que básicamente habla de amor, sin los habituales temas sociales (el más paradigmático es "El marginal"), en la nueva lista hay una canción llamada "Soy argentino", que dice cosas como éstas: "Soy argentino y llego a las estrellas / despliego las alas rompiendo las cadenas". También interpretó un tema dedicado a Ernesto "Che" Guevara ("las madres te recuerdan y los jóvenes te cantan"), que no es nuevo pero que al público le encanta.
La Mona bailó toda la noche y sacudió la caderas al ritmo de las infaltables tumbadoras de Bam Bam Miranda y de la decena de músicos que lo acompañan (algunos, desde hace 37 años). Fue y vino por el escenario miles de veces y se movió febrilmente cuando cantó algunos de los temas más celebrados de sus discos anteriores: "Muchacho de barrio" y "El suicida". Hizo una única pausa, de pocos segundos, para cambiarse el traje blanco y plateado por otro, de color verde manzana, también con lentejuelas.
El público no sólo cantó cada uno de los temas sino que también le regaló el "Feliz cumpleaños", ya que el 11 de enero el cuartetero cumple 53 años.
El sueño de presentarse en el estadio del Chateau Carreras no es nuevo. La Mona ya lo había intentado hace tres años, cuando cumplió los 50, pero impedimentos de tipo "deportivo" se lo impidieron. Aquella vez se conformó con festejar su medio siglo de vida en el Festival de Doma y Folklore de Jesús María, donde recibió tal aprobación que volvió a presentarse en todas las ediciones siguientes, incluida la próxima.
Cuando esta vez le avisaron que el estadio estaba a su disposición, el rey del cuarteto se puso en acción. Interrumpió la maratón agotadora de shows que realiza todos los fines de semana y armó un espectáculo acorde a la ocasión. Junto con las canciones del nuevo disco, preparó un escenario casi del mismo tamaño que el que usó Luis Miguel hace menos de un mes y lo decoró con tres "70" gigantes, más dos pantallas y una parafernalia importante de luces y reflectores.
Todo se lució y salió a la perfección. Después de siete decenas de discos, varios miles de bailes, la conquista del escenario folklórico de Jesús María y hasta una presentación con Julio Bocca en el teatro Del Libertador, ahora fue estrella mundialista, ovacionada por una multitud.
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