La música de Esteban Benzecry, en grandes manos

Gustavo Dudamel dirigirá hoy, en Holanda, una de sus obras
Pablo Kohan
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28 de junio de 2012  

Esteban Benzecry se afincó en Europa hace más de una década y se ha convertido en un compositor de prestigio. La afirmación puede ser sostenida al observar que la gran mayoría de las composiciones de los últimos años son el resultado de encargos que le llegan de ambas orillas del Atlántico. Y buena proporción de esas obras supera, largamente, el estreno para instalarse como parte del panorama sonoro de este tiempo. Una de estas obras que gozan de permanencia y continuidad es Rituales amerindios ¸ un tríptico sinfónico que hemos tenido la oportunidad de escuchar y disfrutar en el Colón, en una estupenda interpretación de la Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Arturo Diemecke. Ahora, la obra ha sido escogida por Gustavo Dudamel para hacerla con la afamadísima Sinfónica Simón Bolívar en la gira europea que los venezolanos están llevando adelante. Anteayer, Dudamel la dirigió en el Albert Hall, dentro del marco del London Festival, y hoy la hará en el Concertgebouw de Amsterdam, en el cierre del Holland Festival 2012.

Desde la lejanía, Esteban Benzecry cuenta sus sensaciones: "Es una gran emoción. Son dos ciudades y dos escenarios plagados de historia. Pero además, como la Simón Bolívar y Dudamel generan una expectativa tremenda en todo el mundo, las entradas para ambos conciertos se agotaron apenas fueron puestas a la venta por lo que se dispuso la instalación de pantallas gigantes en el Southbank Center, en Londres, y en el parque Oosterperk, en Amsterdam. Todo esto, más el hecho de que Rituales sea la única obra programada para estar junto a la monumental Sinfonía alpina, de Strauss, me da escalofríos. Esta orquesta y su director están pasando por un increíble momento de consolidación de imagen y de una gran maduración, a pesar de la juventud de sus integrantes. Y no puedo sino estar más que agradecido de que ellos hayan programado mi música".

Nos cuenta que su obra más interpretada, aún más que Rituales amerindios, es Colores de la cruz del sur, otra obra orquestal, compuesta por encargo de Radio France, en 2002, estrenada por la Orquesta Nacional de Francia y que ya ha sido interpretada por diferentes orquestas en Sydney, Helsinki, Tampere, Atlanta, Fort Worth, Montpellier, Lisboa, Madrid y en varias ciudades de América latina. "El director Miguel Harth Bedoya, otro de mis fieles intérpretes, a quien le debo mucho en mi carrera, la hará el año que viene, con la Orquesta de la Radiotelevisión Española, y Dudamel la programó en su próxima gira, que hará al frente de la Orquesta del Concertgebouw en Amsterdam, Colonia y la Salle Pleyel de París".

–¿Te considerás un compositor nacionalista?

–En primer lugar, no todas las obras de mi catálogo tienen esta línea americanista. Me considero un compositor libre y espontáneo, afirmado más en una inspiración intuitiva que en alguna intelectualización extrema. Humildemente, me siento un poco en la línea iniciada por compositores latinoamericanos como Revueltas, Villa-Lobos y Ginastera, del folklore imaginario, pero a la manera del siglo XXI. En algunas de mis obras he tomado, de manera muy libre, ritmos, giros melódicos, sonoridades de los instrumentos indígenas y cierta mitología de nuestro continente, pero para desarrollar mi propio lenguaje, una fusión entre esas raíces y las nuevas técnicas de la música occidental contemporánea. Como compositor de este siglo abrevo, libremente, en distinto tipos de procedimientos, ya sean minimalistas, polirrítmicos, espectrales o multifónicos. El gran reto es no abjurar de mis orígenes y de mi mundo interior y poder servirme de ellos para articular un discurso que tenga unidad y coherencia.

Con la cincuentena de obras que ya ha compuesto, ha obtenido premios y reconocimientos institucionales de prestigio. Y sigue recibiendo encargos: "Este año terminé una obra para coro y orquesta que José Ramón Encinar la estrenará en el Auditorio Nacional de Madrid, el año que viene. También concluí una obra para ensamble encargada por el Carnegie Hall, de Nueva York. Estoy componiendo un concierto para piano, por pedido de Lang Lang, y Radio France me solicitó dos obras, una para orquesta y un concierto para chelo para que, en 2015, lo estrene Gautier Capuçon junto a la Filarmónica de Radio France". Y cierra: "Luego, cuando tenga tiempo, me encantaría componer una ópera". Es de imaginar que ya alguien se lo pedirá.

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