La música de Stockhausen, de la mano de Lavandera
El joven pianista abre la temporada del CETC
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Contra lo que podría sugerir su voluntad tecnológica, Karlheinz Stockhausen mantuvo un persistente apego al piano, aunque más no fuera para poner a prueba sus límites. Ya en una obra tan temprana como Kontra-Punkte (1952-1953), para diez instrumentos, el piano parecía estar imantado. En este sentido, su serie de Klavierstücke (piezas para piano), escrita a lo largo de más de cuarenta años, constituye una especie de diario que registra los diversos giros de su poética musical.
El primer concierto de esta temporada del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC) está dedicado a obras del compositor alemán muerto en 2007 que toman, justamente, al piano como núcleo: las Klavierstücke IX (1955-1961), XI (1956) y XVI (1997) –ésta última para piano, sintetizadores y electrónica en vivo–, 24 Natürliche Dauern (2005/2006), para piano, además de cuatro piezas de la zodiacal Tierkreis: "Acuario", "Piscis", "Aries" y "Leo", todas de 1974 y para sintetizadores. Podría decirse que nunca la interpretación consiste simplemente en tocar las notas; sin embargo, esta música lleva al extremo semejante presupuesto y exige una elevada colaboración del intérprete, en esta ocasión el argentino Horacio Lavandera.
Experto en el repertorio, el pianista argentino frecuenta desde hace tiempo la obra del compositor. "Lo conocí en sus cursos en Kuerten, en 2004, y allí tuve el honor de que me premiara por la interpretación de la Klavierstück XI ", cuenta Lavandera. "Fue una experiencia definitoria para crear y completar mi imagen de su música. Luego seguimos una comunicación constante. Me mostró los manuscritos recién terminados de Natürliche Dauern y me explicó algunas cuestiones que no están en las partituras."
Tierkreis , sobre todo, le concede enormes libertades al intérprete; casi podría decirse que las reglas seguidas para la interpretación hacen la obra. "En Tierkreis elijo varias opciones para cada pieza que interpreto en sintetizador: por ejemplo, octavar, modificar el tono, modificar el volumen, fragmentar. Esto está dentro de las reglas que impone Stockhausen", justifica Lavandera.
Ruptura y azar
La famosa Klavierstück XI , por su parte, es un ejemplo de la ruptura con el concepto tradicional de forma. Las elecciones azarosas del intérprete sobre ese gran pliego de papel con 19 grupos de notas que es la partitura desmontan cualquier estructura fija: no hay direccionalidad ni trabajo motívico o temático sino más bien imágenes estáticas y, a la vez, cambiantes. Stockhausen se coloca aquí un poco a mitad de camino entre la indeterminación casi ciega de algunas piezas de John Cage y la indeterminación controlada de la Tercera sonata para piano , de Pierre Boulez, una obra que no casualmente Lavandera también preparó. "Estudié las dos obras al mismo tiempo y hubo una mutua influencia porque pertenecen a la misma época y, además, las dos son aleatorias. Se parecen mucho, pero cada una tiene sus especificidades. Son dos pianismos diferentes."
Pero el obstáculo mayor que enfrenta el intérprete no es técnico, en el sentido de la mera pericia física, sino intelectual: la dificultad de preservar un acercamiento espontáneo después de una ardua preparación. Para Lavandera, se trata de una tarea en la que la incertidumbre del pianista no necesariamente se proyecta sobre el oyente: "Durante el estudio, las formas permanecen abiertas a nuevos caminos de expresión. El público recibe sólo una obra cerrada; el intérprete en cambio tiene en sus manos una obra cuya forma será siempre imprevisible". Tal vez sea precisamente ese divorcio lo que la vuelve fascinante para ambos.
Para agendar
Horacio Lavandera, el pianista abre la temporada del CETC, con obras de Stockhausen.
Teatro del Globo, Marcelo T. de Alvear 1155. Hoy, a las 20.30. Desde 25 pesos.





