La música y sus fuertes lazos filiales

Grabó obras de su padre, Ariel, y de Piazzolla para su nuevo disco
Mauro Apicella
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26 de junio de 2014  

Los repertorios de Ariel Ramírez y de Ástor Piazzolla son canteras de ideas para tantos músicos apasionado por sus obras. El pianista Facundo Ramírez decidió reunir en un mismo álbum trabajos de su padre y de Ástor que nunca habían sido registrados en CD. Por un lado, Las cuatro estaciones porteñas, de Piazzolla, con una orquestación para piano y orquesta de cuerdas realizada por José Bragato; por otro, una serie de estudios para piano sobre ritmos folklóricos argentinos que don Ariel escribió en la década del setenta. Son, definitivamente, estudios; de esos que sirven para que un pianista se siente a sacarles el jugo. "Pero me salieron criollitos", le dijo Ramírez padre a su hijo, una tarde de 2005 cuando tomó el cuadernillo de partituras y escribió una dedicatoria para Facundo (esa que ahora está reproducida en el librito del CD).

En realidad, esa serie de piezas ya se la había dedicado a su hijo en 1972. Quizá por esto, el hecho de grabarlas por primera vez cierra un círculo. O empieza a cerrarlo. "Todavía me quedan cosas para cerrar el círculo", aclara Facundo. "En los noventa, con el disco Ramírez x Ramírez, pensé que ya no tendría más que decir con su obra. Pero cada vez que uno cierra una puerta se abre otra. Este año se cumplen los 50 años de la Misa Criolla, y como mi viejo se la llevó al papa Juan XXIII, el 12 de diciembre de este año la vamos a tocar en el Vaticano, para el papa Francisco. Además, está pendiente el Concierto cuyano, que es el que originalmente iba a incluir en este disco, pero finalmente no pudimos grabar."

La placa, llamada simplemente A Piazzolla, a Ramírez, quedará como un testimonio. "Como un disco de catálogo -agrega- para las próximas generaciones. A pesar de que son quince estudios los veo como una unidad. Incluso el orden en que los escribió da esa sensación de obra conceptual. En ese micromundo, aun casi cuántico, está la magnitud de su capacidad melódica. Son estudios planteados desde la sencillez, no desde la complicación. Igualmente, tienen sus bemoles. A mí lo sencillo me resulta difícil. Y en cuanto a la versión de Las cuatro estaciones porteñas de Piazzolla -fueron dirigidas para el disco por Gabriel Senanes- no tienen antecedente de grabación."

¿Por qué Facundo no cree que tenga funciones en vivo este álbum? "Los estudios no creo porque no me gusta tocar solo. Siempre toco con alguien. Las estaciones sí. Podría volver a hacerlas, como en la presentación del año pasado en el Festival Internacional de Ushuaia. Pero se puede repetir siempre que se den las condiciones de contar con una orquesta para esto."

Así como se toma sus momentos diarios para tocar el piano y jugar al ajedrez, el pianista y actor necesita tiempo para asimilar y estar convencido de lo que va a interpretar. Luego de varios años sin pisar un escenario como actor o director -participó en la versión de Rey Lear de Lavelli y luego dirigió La paz del hogar, en 2010- Facundo prepara para el año que viene su versión de Macbeth.

Lo mismo sucede con la música. Después de casi tres décadas, volverá a tocar música clásica con un programa a dos pianos que hará con Marcela Roggeri sobre compositores rusos y Piazzolla (de los arreglos que Pablo Ziegler escribió para el disco con Emmanuel Ax Los tangueros).

"Piazzolla es todo un tema -dice -. Se supone, mal, que hay una manera de tocar Piazzolla. Pero hay tantos Hamlet posibles como actores. Y yo, durante muchos años, no encontré mi manera de tocar la música de Ástor. La primera aproximación fue con «La muerte del ángel» en el disco Nosotras Nosotros. Después me ayudó verlo como actor cuando me convocaron para ser el duende [de María de Buenos Aires] en el Festival de Viena. Es ver la partitura desde un lugar diferente. No estoy diciendo que mi manera sea reveladora ni nueva. Simplemente digo que encontré la manera de tocarlo para mí. Me da placer. Antes tenía enormes dudas. Cuando se trata de autores que toda la gente tiene en la cabeza, se abren interrogantes increíbles. En cambio, la música de mi viejo ya no tiene misterio para mi."

Mientras prepara los conciertos de noviembre y diciembre y sus proyectos como actor y director, Facundo continúa con su programa en La Folklórica de Radio Nacional, los jueves, a las 21, y se presenta junto a la cantante Yamila Cafrune con el repertorio que grabaron juntos en el disco que evoca el trabajo de sus padres, Ariel Ramírez y Jorge Cafrune. Los tres primeros viernes de julio se los verá nuevamente en Clásica & Moderna.

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