
La Renga: una estrella federal
El trio rockero inició en Rosario la gira nacional con la que presentará su último disco, Algún Rayo
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ROSARIO.- Tiene otro sabor el rock del país. Viajar, dejar crecer la ansiedad y estallar en uno, diez, cien, mil gritos, cuando ese esfuerzo por alcanzar la meca se desvanece ante la evidencia. Más de 30.000 montañas se movieron hasta aquí, hasta el camping del parque Alem de esta ciudad, en el que se dejaron ver por algo más de dos horas los tres "Mahomas": Chizzo, Tete y Tanque (más Manu, claro está).
Pero lo que se puede resumir en un puñado de palabras llevó horas, incluso días. Todo depende de la distancia que separa a este camping del punto de partida y de los recursos que se tienen a mano para viajar, comer, hospedarse y demás detalles mundanos. Es que, a diferencia de cualquier show que uno puede ver en su ciudad, a pocos minutos de su hogar, éste de La Renga en Rosario empezó en el instante que cada "creyente" tomó la decisión de viajar. La aparición de los elegidos en escena fue sólo una parte más de ese ritual pagano que se empecina en seguir sumando capítulos. Como dicen ellos, tal vez vivir cueste pecado. Y vale la pena vivir antes que morirse por dentro.
"Ha pasado un poco de tiempo, pero acá estamos otra vez juntos. Estamos presentando disco nuevo, Algún rayo , y esperamos que les haya gustado." Son las primeras palabras de Chizzo, que llegan después del primer tema, "Canibalismo galáctico", pero no bajan al campo como por arte de magia. Son el final de un camino de espinas que incluyó un ingreso lento y tedioso por un camino de lodo, justo al lado del asfalto y dos horas de espera entre la última banda soporte, El Ave -antes de la cual habían tocado Buenayunta y Diabólico Plan- y La Renga. Pero todo se olvida con el primer acorde, incluso la lluvia de casi todo el día, que cesó justo a tiempo, antes de que el público empezara a esquivar charcos.
Rayos y centellas
Cinco minutos después de las diez aparecen ellos. Suena "Canibalismo?", y ese ritual del que hará mención Chizzo más tarde alcanza su esplendor, lástima que siga necesitando decenas de bengalas (ver recuadro). Cuatro años y dos días atrás, la banda presentaba su disco anterior, Truenotierra , en el estadio Mundialista de Mar del Plata. La tormenta eléctrica que allí se desató fue la puesta en escena perfecta; la noche del sábado no cayó ningún rayo sobre Rosario, aunque las 26 canciones de la lista de tema funcionaron como el reemplazo ideal. Catorce clásicos y las doce nuevas, entrelazadas, mimetizándose unas con otras, aunándose en un período único que es este aquí y ahora rosarino. Como dirá el profeta principal: "Estamos yendo del pasado al presente? El tiempo es una rueda que nunca para".
Sin pantallas laterales por el fuerte viento que se despertó por la tarde -el predio está a orillas del río Paraná- y con una puesta en escena sobria que se limitó a extender el arte y la gráfica del nuevo disco, la atención no podía distraerse de ese power tri o, por momentos cuarteto cuando Manu se sumaba en saxo, de ese sauna de lava eléctrico que viaja hasta la raíz misma del rock argentino, que huele a Pappo's Blues, a Manal, a hard rock y que parece tener como misión mantener viva esa llama. Por eso, la guitarra de Nacho Smilari en la nueva canción "Poder", un guitarrista de la primera hora, de los días en que compartía La Barra de Chocolate con Pajarito Zaguri, que hoy cumple más de 50 años de rock, como se encarga de contar Chizzo.
"El twist del pibe", en el tramo inicial del show, desata el delirio de los que están esperando los clásicos de la banda, pero a un desprevenido le costaría distinguir entre nuevos y viejos. La banda entiende mejor que nadie el fanatismo de su público y sabe cómo sacarle provecho, por eso puso a la venta su nuevo álbum con una entrada a elección de cada una de las plazas donde presentarán Algún rayo : desde La Plata hasta Neuquén y desde Comodoro Rivadavia hasta Chaco, pero sin pasar por Buenos Aires.
Así las cosas, es fácil advertir que la mayoría de los que se acercaron a Rosario tienen el disco entre manos desde hace un tiempo (pues salió el 23 de noviembre) y el resto se lo habrá bajado de Internet, sin ese packaging tan particular que se asemeja a los viejos troquelados de la revista Billiken .
Cuando llega el turno de "La furia de la bestia rock", Chizzo y esa voz arenosa que es su marca registrada -por cierto, en el campo, debajo de los miles de cuerpos no hay barro, sino arena- se detiene para lanzar una dedicatoria: "A todo este ritual que se da cuando nos encontramos". Después se sucederán "Poder", "Montaña roja", "Cristal de zirconio" y "El rito de los corazones sangrando", para que las 30.000 almas se fundan en ese acto al que hacía referencia la cara más visible de esta práctica.
Entre otro himno, "En el baldío" y la despedida con "Hablando de la libertad", se iban a suceder los matices. La calma, con un segmento protagonizado por "Dioses de terciopelo" (nuevamente con Smilari) y "La nave del olvido" ("Esta es viejísima; una de las primeras canciones") y el cierre sin anestesia con "Panic show", "El final es en donde partí" y "El rito?". Un ritual que tuvo dos noches en Rosario, la del sábado y la de ayer y que tendrá nuevos capítulos el próximo año. En la espalda de los "creyentes" están las señales de su peregrinaje. Allí, en sus remeras, se muestran las fechas y las ciudades por donde pasó el huracán.
LAS BENGALAS PERDIDAS DEL ROCK ARGENTINO
Estamos en diciembre: el jueves 30 se cumplirán seis años de la tragedia de Cromagnon en la que murieron 195 personas, y la pirotecnia, lejos de desterrarse, sigue acompañando los recitales. Los adictos a esta práctica aducirán que el camping del parque Alem es un lugar abierto, pero alguien que sostiene una bengala por sobre la cabeza de cientos de personas no le agrega color a la fiesta: más bien está queriendo empañarla, convertirla en tragedia. "Sin bengalas, chicos", pide Chizzo, mientras la banda toca "La furia de la bestia rock". La bestia es ese fuego por sobre las cabezas que de un instante a otro puede apagar los otros fuegos, los de miles de personas que sólo quieren vivir la fiesta en paz.
- La gira Algún rayo se extenderá durante los primeros seis meses de 2011 y llegará a varias provincias argentinas -también a Chile y Uruguay-, pero no aterrizará en la Capital. Con la compra del álbum, los seguidores tienen un ticket a elección para cualquiera de estos shows. La entrada disco cuesta $ 100
RECITALES
25/6
Tucumán
22/1
Tandil
9/4
Carlos Paz
4/6
Santiago de Chile
5/2
Comodoro Rivadavia
30/4
La Plata
29/1
San Juan
19/3
Neuquén
21/5
Montevideo, Uruguay
26/3
Talcahuano, Chile
7/5
Resistencia
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