
La sutileza de Susana Baca
Presentación de "Espíritu vivo". Recital de Susana Baca. Músicos: David Pinto (baby bass y dirección musical), Hugo Bravo (percusión), Juan Medrano Cotito (Cajón) y Sergio Valdeos (guitarra). En el teatro Ateneo.
Canta como suspendida en el aire y ensaya un baile tribal a tierra. Viste como una princesa y luce descalza. Susana Baca se muestra etérea, como una deidad africana, y hace de la sutileza una expresión artística de vanguardia que le permite traer los ecos de los primeros esclavos negros que llegaron a la costa del Perú y mestizarlos con la poesía de César Vallejo, los sonidos contemporáneos del jazz o la chanson francesa.
Estrella de la world music
Susana Baca es actualmente una estrella de la world music, que grabó tres discos para el sello internacional Luaka Bop, de David Byrne, y sacó del olvido la herencia musical del Perú negro. Pero la identidad y el concepto de ese nuevo sonido afroperuano lleva un mensaje universal que está integrado por elementos poéticos de Neruda o la lengua criolla de las Antillas francesas.
Susana Baca elaboró una sonoridad que lleva como bandera la raíz de una música tan africana como peruana. Logra transponer los regionalismos y se inserta por su sensibilidad en un paisaje sonoro internacional conservando las características propias de su cultura. En vivo, ese discurso musical queda patentado por su banda, los arreglos de los temas y el abarcativo repertorio de su último disco, "Espíritu vivo", donde aparece el latin jazz de Mongo Santamaría en la bella "Afro blue", o el contundente lamento negro de "Caracunde".
La intérprete peruana cautiva con el magnetismo de ese tenue hilo de voz, su imagen frágil, su baile y un grupo de notables intérpretes que acompañan toda esa sonoridad mágica y misteriosa que imprime la artista. Aunque la base de su propuesta es la recuperación de antiguos ritmos tradicionales como el festejo, el golpe de tierra o la zamacueca, que deja extasiada a una audiencia que colmó el teatro Ateneo y terminó bailando en los pasillos.
El clima del concierto varía en cada tema. Con ductilidad y elegancia Susana Baca pasa de "Luna llena", una clásica tonada de Simón Díaz, a la imagen bucólica y contemporánea del poema canción "Los amantes". Esa atmósfera de intimidad en las baladas y valses muestra a una voz, que suena como un finísimo instrumento de trágica melancolía.
Detrás de su economía vocal, la cantante esconde el costado sensual de su interpretación, que aparece en los compases festivos de "Negra presuntuosa", "Panalivio-Zancudito" o "El alcatraz". Allí la voz de Susana juega con la polirritmia del cajón peruano y del percusionista Hugo Bravo, que saca a relucir instrumentos tradicionales como la quijada o cajita. Es cuando surge la memoria viva de los antepasados esclavos, creadores originales de ese sonido, que hoy cautiva al mundo.




