
La técnica de las variaciones
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La música exclusivamente instrumental, como un tipo de manifestación independiente, tuvo su verdadero despegue en el Renacimiento. Hasta entonces, los instrumentos habían sido herramientas útiles para acompañar la danza, para sostener las voces en cantos religiosos o seculares o también, eventualmente, para saludar entradas triunfales de reyes, de ejércitos o de contrayentes en su rumbo al altar. Pero hacia 1550 los compositores se abocaron a la tarea de escribir música sin otro objetivo que no fuera la búsqueda del deleite que los sonidos en su más abstracta pureza pudieran producir. Dentro de las primeras piezas instrumentales aparecieron las variaciones, es decir, un tipo particular de obras en las cuales se presenta una idea determinada: el tema, el cual era, luego, sujeto a modificaciones sucesivas, cada una de ellas una variación, que iban alterando de diferentes modos.
Danzas populares, despojadas de sus coreografías, como la folía, la chacona, la romanesca o la passacaglia, pasaron a ser temas para ser variados. Pero también canciones populares como la española Guárdame las vacas o la muy inglesa Why ask you prestaron sus contornos melódicos y sus armonías para dar pie a ornamentaciones y decoraciones. La esencia de las variaciones estriba en esa sensación permanente de periodicidad, con un contenido de base que se va reiterando pero que en cada vuelta retorna con alguna variante, con otro toque, con una determinada diversidad, con un nuevo interés.
Hasta el presente, las variaciones han atravesado la historia de la música, siempre con ese mismo concepto de la recurrencia renovada. A medida que los tiempos fueron avanzando, las técnicas aplicadas y los objetivos estéticos buscados fueron cambiando y, por lo tanto, con distintos resultados sonoros. Y las variaciones se introdujeron también en la música vocal -el lamento de Dido, de la ópera Dido y Eneas , de Purcell, está construido según la técnica de las variaciones - y dentro de otros campos musicales. En el jazz, las improvisaciones no son sino variaciones sobre un tema inicial.
Dentro de la música académica, entre otras más, hay obras maestras, como las Variaciones Goldberg , de Bach; las Variaciones Diabelli , de Beethoven; las Variaciones sobre un tema de Haydn , de Brahms, o las Variaciones para orquesta , de Schönberg. Pero también aparecen variaciones ocupando la totalidad de algún movimiento de una obra extensa aun cuando nada lo daría a intuir, ya que no están especificados en el título.
Pueden recordarse el primer movimiento de la Sonata para piano K.331, de Mozart; el lento del Cuarteto La muerte y la doncella , de Schubert, o el último de la Sinfonía Nº 4, de Brahms, que son, en sí mismos, variaciones, y, por cierto, maravillosas.


