
La Vela Puerca dio otro paso más
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Concierto de la agrupación uruguaya La Vela Puerca. Presentación de su último álbum, El impulso . Anteayer, en el estadio de Ferro.
Nuestra opinión: muy bueno
"Hace casi diez años que venimos a la Argentina, y siempre es un pasito más, que nunca deja de sorprendernos." Ya habían pasado seis temas y el líder natural de La Vela Puerca, el cantante Sebastián Teysera -el "Enano", para todos-, se permitió salir un poco del riguroso plan para expresar su agradecimiento. Es que si existe un ideal en la industria del rock, la progresión de la banda uruguaya es una de las que más se asemejan a él.
En una década, el grupo que encabeza el nuevo despertar del rock charrúa pasó de ir de gira por la costa atlántica y el circuito de locales porteños a organizar un concierto de estadio en soledad. En el medio, tocó en El Teatro, en Obras, en el Luna Park y fue subiendo peldaños en las grillas de festivales como Pepsi Music y Cosquín Rock.
De eso se trataba el show de Ferro, de pasar en limpio el trabajo de una década y de presentar en sociedad las trece canciones de El impulso . Como toda banda que estrena disco, en la lista de temas descansa buena parte del secreto, y La Vela Puerca eligió entregar las novedades de a dos y de a tres, más un set en continuado de seis canciones hacia la mitad del show.
El resto quedó para los clásicos, una decena entre el primer disco ( Deskarado ) y el segundo ( De bichos y flores ) y otra decena del tercero, A contraluz . El primer acierto, entonces, correspondía al trabajo previo, que optaba por dejar en el camino a muchos de los temas de sus comienzos para privilegiar su etapa más reciente.
Ensayado al detalle, el show de anteayer mostró a una banda madura, capaz de responder con solvencia tanto a su sonido histórico, el ska festivo y el ska-punk combativo como a la mirada introspectiva, oscura y existencialista que se vislumbra en El impulso . Y si el público es el jurado, éste, numeroso, de más de 20 mil personas, abrió los brazos y los oídos, y recibió a las nuevas canciones con la misma calidez que a las viejas conocidas.
Se despertó con "De atar" y "Por dentro" y deliró con "El huracán", "Mi semilla", "Zafar" y "Profeta" (la última de las 33 previstas), todos clásicos, por cierto, pero cantó la nueva "Frágil" junto a Teysera y Sebastián Cebreiro (una segunda voz a la que le sobra el paño para cobrar mayor protagonismo) y celebró hasta el éxtasis con "Su ración".
Esa fue la prueba mayor de la sociedad entre La Vela y su gente. Mientras el "Enano" cantaba "el impulso le dura hasta la puerta,/ qué difícil bajar y poder sonreír", los cuerpos se entregaban al baile, seducidos por la belleza de unos versos tristes.
"Muchas gracias a todos por haber venido, por haber crecido juntos." Así, Teysera se despidió de todos; fuera de programa, regresaría para improvisar algo más, pero sólo hasta el próximo paso.


