
La violinista que la NASA escucha
La innovadora música presenta un espectáculo a pedido de la agencia espacial
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LOS ANGELES (The New York Times).- Laurie Anderson ha hecho de la tecnología futurista una característica de sus obras y actuaciones. El video de su hit pop de 1980, "O Superman", pinta uno de sus típicos artilugios: una boca luminosa que emitía rayos brillantes mientras ella cantaba con una voz robótica, modulada por una computadora. Para "Songs and Stories From Moby Dick" (1999), una de sus producciones más elaboradas, salió de gira con 40 toneladas de videos y equipos de sonido y luces, incluidos algunos instrumentos digitales que ella ayudó a diseñar.
Por eso, cuando en 2002 recibió una llamada de alguien que decía ser de la NASA para ofreciéndole ser la primera artista residente de la agencia espacial, ella colgó el teléfono. "Estaba segura de que era un fan que se había imaginado cuál era mi deseo secreto", dice.
Laurie Anderson recuerda el episodio durante la presentación de "The End of the Moon" en Los Angeles, un par de semanas atrás. La obra es el resultado creativo de su "deseo secreto" hecho realidad, un período de dos años como artista oficial de la agencia. Con un presupuesto de 20 mil dólares, a Anderson le permitieron el acceso al Centro Johnson Space en Houston, al Space Telescope Science Institute, en Baltimore, al Laboratorio Jet Propulsion, al NASA Ames Research Center de California y a más.
Laurie Anderson -una activa mujer de 57 años, cuyo peinado parece una corona solar- dice que su residencia ha sido tanto inspiradora como frustrante. Cuenta que fue al Laboratorio Jet Propulsion para presenciar el aterrizaje del robot en enero: "Fue muy estimulante, por la alegría que reinaba. Estaban encantados con su máquina, con su belleza, por cómo rebotaba. Te hacía llorar. Es difícil llegar allí". "Allí" quiere decir Marte.
Por momentos, dice, se sentía tan abrumada por la información que no podía seguir. "Me sentía como un periodista inexperto. No tenía nada de lo que debía tener, ni libreta, ni papel, ni grabador."
Tuvo que aprender que los investigadores de la NASA eran difíciles también. No recuerda el nombre de ninguno de los científicos que conoció durante su residencia, dice, salvo el de un especialista en nanotecnología que canceló la cita que habían arreglado, luego que ella viajó atravesando el país para encontrarse. "Tenía la sensación de que era muy tímido -dice-. Sólo desearía que me lo hubiera mencionado antes".
Bertram Ulrich, curador del Programa de Arte de la NASA, dijo en una entrevista telefónica que hace largo tiempo la agencia le encarga trabajos a diversos artistas. Laurie Anderson es, en cambio, la primera artista en hacerlo como artista residente de la NASA y que la agencia eligió porque estaban tratando de incluir nuevas formas de arte y públicos más diversos.
Por cierto, su show es poéticamente crítico del programa espacial, especialmente en lo que respecta a sus lazos con lo militar. En escena, con una voz como embrujada, señala que los trajes espaciales de nueva generación están siendo adaptados "para el trabajo en la tierra, para soldados. No van a ir al espacio. En su lugar, serán enviados al desierto; serán enviados a la guerra".
El título del show alude a una escena del documental de Errol Morris, "The Fog of War" (2003) en el que el ministro de Defensa, Robert S. McNamara reveló que, durante la crisis de los misiles en Cuba, Estados Unidos consideró probar armas nucleares en el lado oscuro de la Luna. Laurie Anderson tenía 22 años cuando Neil Armstrong puso un pie en la Luna, acontecimiento que ella recuerda con emociones mezcladas."Fue una maniobra militar. No es que me sorprenda que los militares tengan mucho que ver con la NASA. Así que siento una combinación de emoción, simplemente emoción, al pensar: «Estuvimos ahí». Y miedo, al darme cuenta de que es una carrera. Estábamos allí porque competíamos por el dominio".
Ulrich habla con precaución cuando se le pregunta qué piensa de esta actitud crítica de Anderson hacia la NASA. "Hay que tomarla dentro del contexto del trabajo que está haciendo. Su mente funciona de una manera bastante similar a la de un científico. Ambos tratan de lograr entender lo desconocido".




