
Lidia Borda, esa voz tan clásica como moderna
Encontró su lugar en el dos por cuatro en los 90 y se mantuvo firme, más allá de bucear en otras músicas
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Lidia Borda grabó Entre sueños en la década del noventa, uno de los discos emblemáticos de una generación que se dedicó a hurgar en la raíz del tango. Llevó a aquel presente temas de la década de 1920 y de ese modo actualizó la figura de la cancionista. Además encontró su voz en el tango, luego de haber pasado por otros géneros. Más tarde buscó otros repertorios y grabó más discos (incluso abordó la obra folclórica de Yupanqui), pero nunca se apartó de la canción criolla en el sentido amplio de su dimensión.
¿Cómo se hace para cantar clásicos y que no suene a más de lo mismo? Eso lo podrían responder Lidia Borda y Daniel Godfrid (la cantante y el arreglador de Puñal de sombra, el nuevo disco de Lidia). Aunque probablemente no tengan una respuesta elaborada porque simplemente les sale así, sin proponerse decir algo diferente con un clásico. Les sale tradicional y actual, al mismo tiempo. El tema que abre el disco, "Una canción", es el título emblema de este disco tan maduro, por la interpretación vocal y el acompañamiento instrumental.

En el universo de Cátulo Castillo (como letrista y como compositor) se ampara buena parte del álbum. Pero también hay otras firmas relevantes. En el estreno de Borda hay lugar para clásicos como "Mano a mano", "El aguacero", "En un feca" y "En esta tarde gris", además de otros menos transitados, como "Nada más" y "No nos veremos más". Puñal de sombra es un gran disco, como la mayoría de los que ha publicado Lidia Borda a lo largo de su carrera.
También con temas muy conocidos armó su repertorio el Quinteto La Grela. Y por si no quedaba claro, le puso de título Superclásico. A fines del año pasado, el grupo de Pablo Fraguela, Diego Tejedor, Rubén Slonimsky, Rafael Delgado Espinoza y Ricardo Cánepa publicaron temas clásicos con sonido y arreglos actuales, para salir a girar por el mundo.





