Lo que se viene en 2010

Pola Suárez Urtubey
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31 de diciembre de 2009  

Ya estamos prácticamente en 2010. Y sin retorno. Es hora entonces de empezar a pensar en los festejos. Ante todo, nuestro Bicentenario, que coincide, justamente, con el nacimiento en 1810, de uno de nuestros primerísimos creadores, Juan Bautista Alberdi, que llegó al mundo el 29 de agosto y se dedicó en su juventud a diagramar sus grandes y trascendentales ideas en torno a su patria, y también a escribir pequeñas e ingenuas obras para piano y para canto y piano. Ahí se inicia, entonces, nuestra música. Esto significa que a partir del jueves próximo, y con el mayor entusiasmo, trataremos de desentrañar cuáles fueron los movimientos estéticos y artístico-musicales que definieron la creatividad sonora argentina y el punto en que hoy nos encontramos.

Pero 2010 trae muchos otros aniversarios de la música occidental. Por ejemplo, hace cincuenta años, Britten estrenaba su ópera A Midsummer Night´ s Dream, una de las joyas indiscutidas del siglo XX. Pero también en agosto de 1960 nacía el grupo Los Beatles, que movilizó al mundo entero y también tuvo sus efectos sobre nuestro campo. Mientras tanto Stockhausen estrenaba en Hamburgo su Carré y Xenakis daba a conocer en Donaueschingen, uno de los templos de la música contemporánea de esa centuria, su Anaklasis .

¿Y qué pasó hace un siglo? Muchas grandes cosas, sin duda. Puccini estrenaba en Nueva York La fanciulla del West y Stravinsky El pájaro de fuego , en París, donde también Debussy daba a conocer su Iberia para orquesta y Ravel ese milagro que es Ma mére l´oye , mientras en Munich estrenaba Mahler su Sinfonía de los mil .

Justamente Mahler nos lleva un siglo y medio atrás, porque nació en 1860, el mismo año que veían la luz Isaac Albéniz, Jan Paderewski y Gustav Charpentier, el autor de Louise , aquella ópera sobre un libreto en prosa al estilo Zola, que dio a Francia, cuando su estreno en París en 1900, un modelo del naturalismo llevado a la escena lírica. ¿Y qué pasó en 1810, justamente en el año clave de nuestro bicentenario? Nada menos que el nacimiento de Chopin y de Schumann, dos glorias del romanticismo, dos creadores que marcarían a fuego los destinos de la música para piano, más allá de que Schumann haya recorrido otros senderos feraces en terreno camarístico y sinfónico.

Mientras tanto nosotros debíamos esperar varias décadas antes de que nuestros compositores comenzaran a recorrer un camino propio, altamente profesional, que nos identifique, con similitudes y diferencias, ante las restantes culturas del mundo. Cómo y cuándo se van produciendo esos logros, lo veremos a partir del próximo jueves. Mientras tanto, feliz Año Nuevo.

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