
Los diez años de Babasónicos
Hay varias cualidades que hacen de Babasónicos una banda querible: su música parece mezclar a Sandro con Daniel Melero; sus integrantes son desinhibidos, irónicos, coloridos, difíciles de encasillar en un género y tienen una estética que siempre roza el kitsch. Hay cualidades que, también, la hacen una banda fácil de rechazar: su música parece mezclar a Sandro y Daniel Melero; sus integrantes son desinhibidos, irónicos, coloridos, difíciles de encasillar en un género y tienen una estética que siempre roza el kitsch.
No hay caso: los Babasónicos son tipos raros. Cumplen con casi todos los requisitos de una banda de rock y, sin embargo, parecen quedar siempre fuera de esa suerte de ejército justiciero rockero. ¿Porque algo falla? ¿Porque no se entiende la ironía? Pasaron casi diez años desde el disco "Pasto" (con un hippie en la tapa, un absurdo), el estilo sónico y el exitoso "D-generación". Diez años en los que hicieron del desconcierto el territorio adecuado para desarrollar su música. Una música que juega con el bolero y con el tecno, y que desde sus comienzos se enfrenta con el blanco o negro del rock como únicas opciones posibles. Babasónicos juega con la saturación de colores. Y se burla de cualquier prejuicio. En los años 90 sus canciones parecían armadas con recortes, con pequeños momentos que coincidían en algún punto para alcanzar alguna conclusión sonora. Ahora, en su sexto álbum oficial y primero en forma independiente, "Jessico", el objetivo es la canción.
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Pero hacer canciones no quiere decir renunciar a las pretensiones estéticas. Cambia la búsqueda, pero los colores siguen ahí, intactos, aunque aplicados de otra manera. "Jessico" no tiene la gravedad de "Babasónica" ni la burla al absurdo de "Miami" (la tapa era el mapa de la Argentina, pero acostado). El hecho de hacer canciones que exigen otro tipo de estructura hace que su nuevo disco contagie una atmósfera más intimista, donde desfilan muchos personajes. Sólo que ahora le responden al desencanto de los años 90, en los que el under pasó a ocupar un lugar "oficial" que, de alguna manera, le exige lo mismo que a las bandas consagradas.
Mañana, en el Gran Rex, Babasónicos celebra una década de aventuras, de juego. En ese tiempo pasaron de aquella alternativa que significó el Nuevo Rock Argentino (con un gran número de bandas emergentes) a este presente donde no sólo son una de las bandas más convocantes, sino una de las más negadas en el mundo del rock.





