Los fabulosos hermanos Flores
Rudi y Nini son embajadores del chamamé en el mundo, ahora regresan con un ciclo al CAFF
1 minuto de lectura'
Rudi y Nini Flores provienen del linaje musical de su padre Avelino Flores, protagonista de los años dorados del chamamé. Los dos hermanos continuaron la tradición familiar para formar un conjunto musical que renovaría la forma de tocar el género. Con el formato de acordeón y guitarra, moldearon un estilo instrumental que influenció a las nuevas generaciones de músicos y que se templó sobre todo en sus años de residencia en París.
"Nosotros agarramos el último período de los bailes de campo, donde trabajaban la mayoría de los chamameceros y casi no había lugares para tocar chamamé ni en Corrientes ni en Buenos Aires. Quedamos medio descolocados cuando aparecimos a inicios de los ochenta, por eso cuando salió la oportunidad del viaje a Francia, finalmente, encontramos nuestro ambiente. Tocábamos en salas donde la gente iba a escuchar y no había que animar bailes ni festivales, entonces los requisitos eran otros y es ahí donde uno tiene que enriquecer su música. Nosotros éramos dos solos. Entonces, teníamos que tratar de arreglar los temas imitando el contrapunto del acordeón y el bandoneón, pero con la guitarra. Eso lo va formando a uno y empieza a redondear una idea. Francia nos ayudó a definir nuestra propuesta musical", confiesa Nini, el músico que toca bandoneón y acordeón alternativamente en este dueto instrumental explosivo.
Desde mediados de los noventa cuando se radicaron en París, Rudi (guitarra) y Nini Flores (acordeón y bandoneón) se convirtieron en embajadores de la cultura guaraní y sorprendieron a la escena de la world music . "Allá les llamó la atención el 6 x 8, que es muy raro, al igual que nuestra síncopa. Por ahí, llegábamos a Holanda por primera vez y cuando entrábamos en el teatro, estaba lleno, aunque nunca habíamos ido. En Europa tienen un interés por todo lo nuevo o desconocido. En cambio, nosotros tenemos otra cultura. Si paso delante del teatro Vera [de Corrientes] y veo que hay música de Finlandia, no entro. Allá es al revés y habla de un espíritu más abierto que el nuestro", asegura Nini, con tonada correntina.
Pasado mañana comienzan un ciclo durante todo febrero en el CAFF, con invitados como Juan Falú, Mateo Villalba, Ramiro Gallo y Luiz Carlos Borges, para transformar el templo del tango alternativo en ?el templo del chamamé. Será el reencuentro de los fabulosos hermanos Rudi y Nini Flores en un escenario porteño. Mientras que su hermano Rudi reside en París, Nini hace un año que está viviendo en Corrientes. Algo le dice al acordeonista que empieza a echar raíces nuevamente en su provincia, después de años de viajes entre uno y otro continente. Hace dos años que dirige el Festival de Invierno junto con Aldy Balestra, y armó, junto con el bandoneonista Gabriel Cocomarola, un espacio nuevo llamado El Caldero, donde se escucha y se toca ciento por ciento chamamé. "No sé si soy yo que me estoy inventando cosas para quedarme, pero cada vez estoy más tiempo en mi provincia. Siento que me estoy volviendo", confiesa Nini, que antes pasaba la mayoría de los meses en París. "Ahora la idea es volver dos veces al año nomás, porque tenemos un circuito allá que nos llevó mucho tiempo armar y queremos que ese canal siga abierto para el chamamé", completa el músico.
A mi Corrientes Porá
Nini camina por las calles correntinas sin prisa. Nota un cambio de aire y las condiciones para un florecimiento del género. El bandoneonista cuenta: "Cuando nosotros nos fuimos, cerca de 20 años atrás, acá en Corrientes no había ningún lugar donde se pudiera tocar chamamé. Muy de tanto en tanto se organizaba algo, pero no había muchas cosas. Ahora vengo notando que empezó toda una movida nueva donde es común encontrar lugares para tocar y escuchar chamamé todos los días".
–¿Qué fue lo que cambió?
–Apareció toda la camada nueva de jóvenes chamameceros que venían pidiendo cancha y empujaron esos espacios. Por otro lado, la Fiesta Nacional del Chamamé fue tomando cada vez más fuerza y el Festival de Invierno, que comenzó hace dos años, generó otro ambiente para escuchar nuestra música. El chamamé estaba apagado antes y ahora con la ola de intérpretes nuevos, el público vuelve a escuchar la música de su lugar de forma masiva. Se nota un florecimiento.
–¿Pensás que el chamamé puede recuperar protagonismo a nivel nacional?
–Cuando volvimos con Rudi de Francia, nos encontramos con un movimiento chamamecero muy grande. Eso fue muy fuerte para nosotros porque en un momento la fuente principal de los chamameceros eran los bailes y ese circuito se había muerto. Pero empezaron a aparecer otros festivales y se trabaja mucho más. Nosotros recorremos todo el país haciendo chamamé y eso antes no era muy común. El chamamecero sólo salía para tocar en Buenos Aires, donde había muchos coprovincianos viviendo, y ahora también empieza a tener más movimiento en nuestra provincia. Por ejemplo, desde el Festival de Invierno, que es un ámbito distinto para el músico como el que tuvimos en Francia, queremos que al chamamecero lo escuchen y pueda mostrar sus propuestas. Nosotros con Rudi eso no lo tuvimos y queríamos generar ese ámbito para aquellos que no tocan en los bailes. Muchas veces son muy buenos músicos que están metidos en un grupo o acompañan a otros y quedan tapados. Nosotros quizá los conocemos, pero eso quedaba entre los músicos y el público no los llegaba a conocer. Ahora hay un semillero grande que se está mostrando y que va entre chicos de entre quince y treinta años. Es una camada muy buena.
–¿Qué era lo que más extrañabas cuando estabas viviendo en Francia?
–Las lindas musiqueadas que se arman acá [risas] con unos pescaditos a la parrilla. En el chamamé se puede dar para la improvisación como en el jazz y es muy común en Corrientes que vengan músicos de distintos grupos para tocar juntos. Acá vienen muchos brasileños que se vuelven locos. Se arman muy buenas juntadas. Justo esta noche tenemos una linda "pescadeada" ¿Querés venir?
PARA AGENDAR
- Rudi y Nini Flores: el dúo de guitarra y acordeón realiza un ciclo con invitados. CAFF : Sánchez de Bustamante 764. Los jueves de febrero, a las 22. Entrada: 40 pesos.





