
Los horizontes de Leila Pinheiro
Aunque tardía, la llegada a las disquerías locales de esta cantante y pianista es para celebrar
1 minuto de lectura'

Más de 25 años de carrera; 12 álbumes publicados; un puñado de discos de oro; giras por todo el Brasil, Japón, Europa y los Estados Unidos; premios y recitales; grabaciones junto a Tom Jobim, Baden Powell, Pat Metheny, Madredeus, Al Jarreau o Toquinho. Son algunos de los pergaminos que puede exhibir Leila Pinheiro, la cantante, pianista y compositora brasileña cuya inexplicable ausencia de los catálogos locales acaba de ser remediada por RP Music y Random Records con la edición de Nos horizontes do mundo .
Por suerte, la operación se hizo de la mejor manera. Este CD con el que la artista ingresa en Biscoito Fino -la grabadora independiente que alberga a muchos de los grandes nombres de la música popular del Brasil- expone sus principales virtudes: la voz de pureza cristalina, la impecable técnica, el gusto exigente para la selección del repertorio y de los músicos, la voluntad de difundir lo mejor de la MPB sin ceñirse a rótulos o modas, la inteligencia para descartar lo que no se ajusta a su espíritu o a su estilo.
Por algo tuvo el apoyo de muchos consagrados antes de hacerse famosa (y ganar con "Verde" el premio a la mejor intérprete) en un festival de la TV Globo en 1985. Cuatro años antes, casi recién llegada a Río (nació en Belem, la capital del norteño estado de Pará, donde estudió piano y debutó como cantante), se atrevió a grabar un primer LP en forma independiente. Demoró bastante en completarlo, pero no fue un debut cualquiera. Tom Jobim, João Donato, Ivan Lins, Francis Hime y Toninho Horta sabían de su garganta privilegiada y de su musicalidad y allí estuvieron. Y cuando llegó el éxito de "Verde" y el contrato para grabar en Polygram, fue Pat Metheny el que sumó su guitarra a la versión de "Fundo", un tema de Caetano Veloso y João Donato.
El ejemplo de Elis
Los horizontes de Leila son tan abiertos como para que en un mismo programa convivan Renato Russo y viejos sambas, Chico Buarque y la bossa nova, Ivan Lins y algún bolero, Caetano Veloso y el rock de O Rappa o de Cazuza. Casi nunca falta en sus trabajos alguna obra del paulista Eduardo Gudim, que le dio su primer gran éxito y ahora aporta "O amor e eu", hermoso samba de formato tradicional que ella empuja hacia el reggae. Ni de Ivan Lins, con quien actuó en el Blue Note neoyorquino. Ni de Guinga, el admirable músico carioca que le compuso en 1997 los temas del imperdible Catavento e girassol (sobre textos de Aldir Blanc) y en cuya definitiva consagración ella tuvo tan decisiva influencia. En ese ancho horizonte también hay espacio para que Leila pueda mostrar sus propias creaciones o para acompañarse solamente con el piano en momentos que suelen imponer un clima intimista, casi confidencial.
El refinado estilo de la cantante, que siempre tuvo a Elis Regina como principal referente y que también se le asemeja en la voluntad de difundir a los valores nuevos, se encarga de dar unidad a cada álbum. Hay otro elemento que la liga a la inolvidable artista fallecida en 1982: su escrupuloso perfeccionismo. Aunque se define como "una intérprete que toca piano, rasca la guitarra y eventualmente compone", interviene en la concepción de sus versiones desde el principio, buscando iluminar lo que hay de más valioso en cada texto y en cada melodía para realzarlo.
Esto se hace perceptible en el álbum recién editado aquí y cuyo título viene de la bella canción de Paulinho da Viola que ella recrea con la más apropiada delicadeza. Muchos nombres ya citados vuelven a estar presentes. Algunos, en sociedades inéditas, como la de Lins-Buarque que ella impulsó y se concretó en una inspirada "Renata Maria", cuya versión tiene también la voz de Chico. O como la de Marcos Valle y Jorge Vercílio en la deliciosa "Pela ciclovia".
Giros
Tras la reflexiva y austera apertura con la pieza de Paulinho, pura voz y piano, el programa da un giro hacia versiones más expansivas, entre ellas la seductora y pegadiza "Gozos da alma"; la potente "Hoje", un viejo blues que compuso con el recordado Renato Russo pero nunca grabó, y la luminosa "E muito mais", con el sello inconfundible de João Donato.
Aparte del encantador final con "A 60 minutos por hora" y de la sabia y sustanciosa "A vida que a gente leva", de Fatima Guedes, hay también en el programa una segunda invitada: Joyce, que aporta su animado samba "Deu no que deu". Tampoco faltan el bolero -"Nuestro juramento", que grabó en Cuba-; ni el ineludible Caetano -esta vez en un sentido samba de acento bahiano con música de Cézar Mendes: "Tiranizar"-, ni el intermedio instrumental -"Delicadeza", un tema propio que la devuelve a la bossa nova, a la que quedó asociada desde el momento en que Roberto Menescal le propuso en 1989 ser la voz de Bênção, bossa nova , un LP en celebración del 30º aniversario de aquella movida-.
Por fin, con "A minha alma , un hit de O Rappa, demuestra que también sabe cómo traer a su universo creaciones venidas del rock, un género que ama, pero no es el suyo. Traducida al blues, la canción hace oír su reclamo de un modo menos encrespado y urgente pero igualmente expresivo.
Su debut en las bateas locales puede parecer un poco tardío, pero no cabe sino celebrarlo.
Nos horizontes do mundo
Leila Pinheiro
Gozos da alma, Hoje, Minha alma/Juízo final, E muito mais, Nuestro juramento, Renata Maria, O amor e eu, Pela ciclovia, Deu no que deu, Tiranizar, A vida que a gente leva, Onde Deus possa me ouvir, Delicadeza, Vem, amada, A 60 minutos por hora (RP Music-Random)




