Los jazzistas ya están bien instalados
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NUEVA YORK (Especial).- Paralelamente a la actual expansión del rock argentino en Nueva York, desde hace algún tiempo se viene dando un impresionante crecimiento del jazz argentino en Manhattan.
Ya no causa sorpresa abrir el Village Voice u hojear la Time Out y encontrar entre sus recomendaciones la de ir a escuchar a algún jazzista argentino de los tantos que tocan semana a semana en la Gran Manzana.
Ya convertido en un clásico neoyorquino, el Gato Barbieri suele encantar a sus admiradores desde el mítico Blue Note, conocido como "la capital mundial del jazz". En esta movida -que gira en torno de clubes legendarios, como el Iridium, Joe´s Pub o Birdland- son también nombres habituales los del saxofonista Oscar Feldman, el pianista Carlos Franzetti, el violinista Leonardo Suárez Paz y Pablo Ziegler, uno de los mayores exponentes de la influencia tanguera en el jazz.
Por otra parte, en clubes más experimentales -como Tonic, el Village Vanguard o Knitting Factory- es posible escuchar cualquier semana a Pedro Giraudo y su septeto Mister Vivo, a Fernando Isella, a Pablo Ablanedo o a Adrián Iaies, quien la semana última inclusive llegó a tocar en el prestigiosísimo Kaplan Penthouse del Lincoln Center.
Son un verdadero malón de intérpretes de esta música intrínsecamente urbana, que forjan un puente directo entre Buenos Aires y Nueva York, logrando así quebrar la barrera del idioma y llegando al público norteamericano con mayor facilidad. Cabe destacar que, sin duda, el jazz argentino no tendría tanto predicamento en Manhattan si no fuera porque el consulado de nuestro país presenta cada año un reconocido festival de jazz argentino, que tiene en el enérgico agregado cultural Javier Goliszewski a su máximo propulsor. Justamente en estos momentos, bajo la égida del cónsul Juan Carlos Vignaud, el consulado se encuentra planeando la quinta edición del festival, que tendrá lugar en octubre.



