
Los tangos enfáticos de Galvé
1 minuto de lectura'
Recitales del cantante Guillermo Galvé para festejar sus 25 años con el tango, junto al quinteto de Christian Zárate (piano y dirección), Pablo Agri (violín), Pablo Mainetti (bandoneón), Raúl Luzzi (guitarra) y Daniel Falasca (contrabajo). Invitado: José Libertella (bandoneón).Los viernes de mayo. Próximos invitados: Osvaldo Berlinghieri (el 10), Julián Plaza (el 17) y Leopoldo Federico (el 24). En el Foro Gandhi. Corrientes 1743.
Nuestra opinión: bueno.
Es un histrión nato. El prototipo exacto del porteño simpático y canchero. Guillermo Galvé es, además, cantante de tango. Como tal se lo vio en la televisión de "La botica del ángel", "La noche con amigos", "Badía y compañía" y "Grandes valores del tango", y luego el variadísimo auditorio del mundo como cantante en las interminables giras del Sexteto Mayor.
Guillermo Galvé no es ni cómico, ni farsante, ni bufón, ni charlatán. Pero su personalidad se funde con el desenfreno de la gesticulación, con un arsenal de poses, con un raudal de guiños cómplices hacia sus oyentes, con parloteos festivos para acaparar la atención. Curiosamente se trata del mismo artista que elige un repertorio escasamente transitado, que incluye temas de creadores excepcionales, como lo fue el pianista y compositor Osvaldo Tarantino, o de exigencias estéticas, como es el de su homenaje a Castillo-Troilo.
Máscara dual
Dos rostros y un mismo personaje. O, recurriendo a la etimología griega, una persona cuyo bagaje actoral es un par de máscaras que disputan, a su turno, su protagonismo.
La sesión se abre con una versión arrolladora de "A fuego lento" y otra lanzada de la milonga "Nocturna". Será la primera manifestación -y anticipo- de los excesos interpretativos.
Y Galvé iniciará su recorrido con dos tangos de Tarantino-Tavera, "Vamos, todavía" y "Qué me querés vender". En ambos se instala el estilo en-fático como estética predilecta del cantor, que de un modo hace juego con letras un tanto pedestres. Galvé, que es dueño de una robusta garganta de barítono, afina a la perfección, concede algún matiz y arremete con las notas difíciles con la envidiable solvencia de los mejores oídos. Uno reo, de melodía sinuosa ("Tango de otros tiempos"), es asumido con total suficiencia canora, para prodigarse luego en dos clásicos: "Destellos" y "El motivo", siempre enfático, siempre histriónico, a veces al borde de alguna nota falsa, pero con correcta técnica del fraseo.
Es innegable el buen oído -traducido en una afinación impecable- de Guillermo Galvé y su sentido musical. Lo demuestra al cantar, con José Libertella, el imperecedero "Che, bandoneón"; al entonar, con ciertos detalles, "Desencuentro", junto al piano; al abordar, con más matices, el otro clásico "Mimí Pinzón"; al internarse con un leve atisbo de introspección en los semitonos de "A Homero". Y aunque llegue a planchar, hacia el final, el melodismo de "La última curda" (¿existe algún cantante que no esquive y eluda sus angulosas y difíciles notas de semitonos descendentes?), Galvé evidencia una siempre esquiva cuota de musicalidad.
Y ha tenido la buena idea de invitar a músicos excepcionales, como José Libertella, que regala tempestuosas notas de algunos clásicos, como para que uno redescubra sus excelentes dedos en solo de bandoneón.
Su pecado, su talón de Aquiles, para que la musicalidad se instale de lleno, es su descontrol, su frenesí, su festín de gesticulación, características que seguramente son muy aplaudidas en el exterior, porque allá se espera y reclama tango con histrionismo.
A Galvé se lo promociona como "discípulo del polaco Goyeneche y de Edmundo Rivero". Pero ninguno de ambos estilos encaja con el suyo. Porque Goyeneche expresaba minuciosamente cada palabra con el rostro y algún corto ademán, y Rivero era el colmo de la mesura interpretativa. Atribuirse la escuela de Goyeneche o Rivero, más que desafío, es un riesgo.
Si Galvé atemperara sus aluviones de voz y sus exteriorizaciones, para mirar hacia dentro del texto y de las notas, para encontrar la media voz, podría convertirse en uno de nuestros mejores cantantes de tango.




