
Luis Aguilé trae a Buenos Aires el clima de las calles de Madrid
Después de tres años de ausencia, regresa con un nuevo show
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Para Luis Aguilé parece que el tiempo no ha pasado. Sigue siendo el muchacho espigado, simpático y dicharachero que, a mediados de la década del cincuenta, llegó a la popularidad a través de su voz en temas tan entrañables como “Mira qué luna” y “Pancho López” y de programas de televisión que lo lanzaron a la fama.
Pero, pese al suceso, Aguilé decidió probar suerte en España. “Hace ya 38 años que estoy en aquella tierra –recuerda durante un diálogo con LA NACION–, pero la Argentina sigue siendo mi patria, y vengo bastante seguido.”
Ahora está nuevamente entre nosotros para presentar “Por las calles de Madrid”, que subirá a escena pasado mañana, a las 20.30, en el teatro Astral. “Mi última actuación en la Argentina –apunta– fue en 1999 en la sala Tronador, de Mar del Plata. Un año antes había estado en el Avenida porteño. Volver a mi lugar de nacimiento posee muchos significados para mí, entre ellos reencontrarme con amigos, recorrer las calles de mi barrio de la infancia, anclado entre Barracas y Constitución y, sobre todo, volver a tomar contacto con un público agradecido que siempre me recuerda.”
–¿De qué manera estructuraste tu espectáculo?
–Es una revista musical a la española que trata de dejar de lado lo folklórico para hacer un recorrido por temas y bailes que, si bien son profundamente hispanos, dejan margen para otro tipo de melodías... En estos momentos Madrid es una gran ciudad europea en la que se conjugan diversas canciones y estilos, y bastante de eso está en mi espectáculo, al que subtitulé “España es una fiesta”.
–¿Quiénes te acompañarán?
–Traje conmigo a Manuel de Segura, un alicantino que canta y baila como muy pocos. En España lo consideran el heredero de Miguel de Molina, y creo que aquí va a causar sensación. Estará también Mariquita Gallegos, de sobrada popularidad, y un conjunto de doce bailarines. A pesar de estos tiempos de crisis argentina, trataremos de que “Por las calles de Madrid” tenga, tanto en el elenco como en la escenografía de Edgardo Benvenuto y en el rico vestuario, un aire renovador dentro de un género tan fascinante para los porteños.
Inspirarse en la vida
Entre una copa de agua mineral y anécdotas de su vida artística, Luis Aguilé repasa su carrera, que abarca actuaciones en casi todo el mundo. “Vengo de actuar en el Casino Gran Madrid –dice–, donde estrené varios de mis nuevos temas musicales, algunos de los cuales cantaré ahora.”
–¿Qué te inspira para escribir tus temas?
–Simplemente, la vida... No sólo mi vida, sino la de la gente con la que me encuentro por la calle. Me inspiran también el mundo y sus circunstancias...
–El éxito siempre fue un compañero inseparable. ¿Hay alguna fórmula para lograrlo?
–No conozco fórmulas para el éxito. Posiblemente sea una gracia de Dios, pero en mi caso siempre se impusieron el trabajo y la sinceridad, sobre todo la sinceridad, algo que el público percibe de inmediato.
–Mirando hacia atrás en tu carrera, ¿alguna vez te sentís nostálgico?
–Es nocivo anclarse en la nostalgia. Creo que el pasado no existe. Existe, en cambio, la memoria, y yo soy muy memorioso.
La trayectoria de Aguilé, sin embargo, no está reducida a sus canciones. También se expresó como escritor, a través de la novela “El día en que los perros hablaron”, editada por Planeta en 1979, y en otras obras literarias. “Ahora –anuncia– sale a la venta mi libro «La nieve de las cuatro estaciones», un relato acerca de la droga. La literatura es otro de mis cables a tierra.
–En 1963 actuaste en el film “La chacota”, de Enrique Dawi, y posteriormente en “Historia de la televisión”, junto a Concha Velasco. ¿Crees que el cine es una asignatura pendiente en tu carrera?
–El cine no me debe nada, ni yo le debo nada al cine... Muchas veces me ofrecieron guiones sin sustancia, y los rechacé sistemáticamente... Además, como artista, necesito frente a mí la presencia del público, y eso la cámara no me lo brinda.
El compositor de éxitos tan resonantes como “El tío Calambres” y “Cuando salí de Cuba” sigue hablando de su espectáculo: “Espero no defraudar a nadie. Estarán mis viejas y mis nuevas canciones, entre ellas “De hombre a hombre”, que estuvo varias veces prohibida, y que habla de lo que nos pasa como argentinos. Su letra posee una gran actualidad: «Dame justicia, dame perdón/y no permitas la corrupción/dame asistencia, tenme clemencia/yo soy el pueblo de la Nación». Como te dije antes, quiero dar testimonio a través de mis canciones. Y los testimonios no siempre son complacientes.”



