Luis Salinas, en el Colón
Luis Salinas , guitarra; Juancho Farías Gómez, bajo; Javier Lozano, piano y teclados; Alejandro Tula en percusión y Horacio Avilano en guitarra. El lunes, en el Teatro Colón, en la apertura del VII Festival Internacional de Música de Buenos Aires.
Nuestra opinión: muy bueno
Luis Salinas nunca hubiera imaginado que entraría triunfal con su guitarra en el Teatro Colón. Su padre, emocionado, lo aplaudía desde la platea. El guitarrista abría los ojos grandes ante la multitud que lo recibía de pie.
Sólo atinó a decir: "Es otro sueño más cumplido, no se qué más decir", frase que deslizó dominado por una emoción que lo traspasó durante toda la noche del concierto, en la que presentó el repertorio de tango y folklore incluido en su disco "Música argentina".
Junto a su cuarteto, conformado por Juancho Farías Gómez en bajo, Javier Lozano en piano y teclados, Alejandro Tula en percusión y Horacio Avilano en guitarra, Salinas fue el encargado de abrir el Festival Internacional de Música de Buenos Aires (Fimba). Y no se achicó. Con su personalidad avasallante, dueño de una notable interpretación, el músico descontracturó el clima de solemnidad que imponía la sala y ocupó un espacio para la música popular argentina, que tiene en el guitarrista a uno de sus intérpretes más inspirados.
El escenario no le quedó grande. Con gran soltura, el músico arrancó solo interpretando una serie de motivos tangueros de clásicos, como "Nada", "El último café", "Volver" y "Uno". La ovación no se hizo esperar, y su interpretación en la guitarra criolla puso el teatro a sus pies. Sin perder la improvisación que trae de su esencia jazzera, Salinas impuso a lo largo del concierto climas sugerentes en los que dejó pasar los efectismos e hizo más hincapié en la nota justa que emocionara, sobre todo en composiciones como "Zamba triste" o en los valses criollos.
Cadencioso y jugando en contrapuntos con el piano y el bajo, el músico logró aportar otro color a los ritmos folklóricos de la cueca en "Desde lejos" o la chacarera en "La pesada". Salinas no abusó de su sorprendente digitación, sino todo lo contrario. Apostó por la sutileza de su guitarra y el preciso ensamble con los solos de sus músicos. En cada tema hubo espacio para la improvisación a la manera de una jam session, pero sin perder el sabor rítmico del folklore o el tango.
La mejor parte del concierto llegó en el segundo tramo. El dúo de guitarras rememorando tangos, valses y milongas a la parrilla demostró la formación autodidacta del músico. El vértigo de la digitación de Salinas y la justeza en el acompañamiento de Avilano se llevaron otra de las grandes ovaciones de la noche.
El guitarrista casi no pronunció palabra en el recital, pero a través de la música se encargó toda la noche de aprovechar el concierto para homenajear a los grandes creadores de la música popular en el Colón. En cada tema plasmó diferentes citas musicales reconocidas por el público, que aplaudía en el medio de los temas la evocación de obras como "Los ejes de mi carreta", de Yupanqui, o "Adiós Nonino", de Piazzolla.
De sus composiciones no faltaron "Chamamé para mi viejo", un poco arruinado por el colchón de sonido del teclado; la exquisita "Para Troilo y Salgán", y la "Chacarera para Adolfo".
Recurriendo a su interesante timbre vocal, Salinas acompañó los solos cantando las notas que tocaba. Después sí se sumergió en la zamba abolerada "Mujer, niña y amiga", a la que le sacó el jugo con su voz de crooner, logrando el pico de emoción con su interpretación.
El guitarrista comenzó a despedirse con "Milonguera", en la que recién echó mano de todo su arsenal de efectos en la guitarra para delirio de sus seguidores, que les daban aliento a los gritos desde el paraíso.
El final fue como en una gran peña. Después de hacer cantar al público en las conocidas "Zamba del grillo", "La Amorosa", "Luna cautiva" y "Zamba de mi esperanza", arremetió con una chacarera y todo el teatro terminó haciendo palmas. Por esa noche la música popular, esa música no escrita y oral, tuvo su templo donde rendirle culto.
- 1
- 2
Charly García y Luis Alberto Spinetta: la intención de hacer un disco juntos, el incendio que cambió los planes y “Rezo por vos”, el clásico que cumple 40 años
3Tata Cedrón: un ícono de la música porteña revive a su criatura con forma de cuarteto y cabeza de poesía
4Germán Daffunchio disparó contra Soda Stereo y reabrió la polémica


