Marlango desembarca en Un día extraordinario
El trío español tocará esta noche en La Trastienda Club
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Alejandro habla, Leonor mete bocado y es posible que Oscar haya aprovechado la tarde para pasear por Buenos Aires. Como el nombre de su nuevo disco, éste es Un día extraordinario para Marlango. Porque si bien debutaron entre nosotros hace dos años, en el festival Ciudad Emergente, el de esta noche, en La Trastienda, será el primer concierto de la banda española para un público conocedor de su obra. Y de su novedad, porque éste es el primer disco que escriben y cantan en castellano.
Hace ya 8 años que la actriz y cantante Leonor Watling, el pianista Alejandro Pelayo y el trompetista Oscar Ybarra conviven en Marlango. En el medio sacaron cinco discos, emprendieron, con ésta, cinco giras internacionales, cambiaron sus vidas sentimentales -en un principio Alejandro y Leonor eran pareja- y tuvieron tres hijos. "Por separado", aclara Alejandro, para que no haya dudas. Es que de esos tres dos son de Leonor y su pareja, el músico uruguayo Jorge Drexler.
"Las canciones nuevas son el eje de lo que estamos tocando ahora", arremete Pelayo cuando se le pregunta por la cita de esta noche. Marlango lleva cuatro discos cantando en inglés y recién en Un día... se anima a hacerlo en castellano. De todos modos, no hay una lista de temas preestablecida ni nada que limite el concierto. "No aplicamos una plantilla -agrega-. Vamos a La Trastienda, subimos al escenario, tocamos dos canciones que preparamos y a partir de ahí vemos. Porque nuestra idea es ponerle banda sonora a la energía del momento."
-Que fluya...
Leonor: -Tampoco está tan desarmado el show; por respeto al público. Sí tenemos una ligera columna vertebral y estamos atentos al clima.
Alejandro: -Si la gente está sentada, tomando algo, tenemos música para eso; si quieren bailar, tenemos música para eso, y si se ponen a romper todo como en una película de Tarantino... ¡También tenemos música para eso! Eso sí, si nos piden canciones de AC/DC no tenemos.
En Marlango la que manda es la canción. Como una banda portuaria, viste sus temas con los sonidos que llegan a su costa. Pueden sugerirnos atmósferas jazzeras, tintes bluseros, parecernos tristonas y brillar de optimistas, pero casi no hay dos similares en cada álbum. "Tenemos algo bueno, que es también un arma de doble filo. Al escribir las canciones a piano y voz, por un lado se prestan a cualquier arreglo, pero a la vez el piano es un instrumento muy invasivo que deja muy poco espacio. Es verdad que podemos tocar todas las canciones a piano y voz, pero a partir de eso intentamos añadirles capas de instrumentos.
Leonor: -Y no tenemos pudor en usar lo que nos plazca.
Alejandro: -Todo lo que creemos que le puede venir bien a nuestra canción lo cogemos sin preguntar.
Leonor: -¡Lo agarramos! Acá se dice lo agarramos.
-¿Por qué demoraron tanto en cantar en castellano?
Leonor: -Porque antes no podíamos, no sabíamos. Esto es como cocinar; nunca hemos forzado ni una canción ni una letra ni una melodía. Si hay algo raro, aunque sea muy pequeño, una media sonrisa o algo que sientes que lo oyes por fuera, lo tiramos.
-¿Cómo conviven con la actriz, con la exposición de Leonor?
Alejandro: -No sé cómo es lo contrario. Lo tenemos muy incorporado. Recordamos que Leonor es actriz cuando lo pregunta alguien en una entrevista, porque no es que en el escenario estemos con Marlene Dietrich. Ella es más para adentro.
Leonor: -También es verdad que somos muy banda y que Alejandro tiene mucha presencia en escena. Si no fueran películas lo que hiciera fuera de Marlango haría otra cosa, porque hay que echarse de menos para volver y tener algo que contarse.
El consejo del amigo Fito Páez
lmodóvar, Bigas Luna, Cesc Gay y Alex de la Iglesia, entre otros directores, se cruzaron en la vida de Leonor Watling, la actriz. Jorge Drexler, en la vida amorosa de esta española de 36 años, con un resultado que tiene dos nombres, Luca y Lea. Para que la cantante y letrista dejara el inglés –su madre es británica y ella vivió un tiempo en Londres– tuvo que cruzarse otra persona: Fito Páez. "Su consejo fue decisivo –cuenta Leonor–. Son momentos, a lo mejor te llevan dando un consejo 20 años pero hasta el día que no estás preparado no te sirve. Y él nos lo dio cuando ya estábamos con ganas de recibirlo."
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