Mirian Conti, por amor al piano
Es argentina, vive en Nueva York desde 1974 y egresó con honores de la Juilliard
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Acaba de llegar de Nueva York, pero las doce horas del viaje no quitan un ápice de su buen humor ni de su cálido trato. La pianista argentina Mirian Conti, egresada con todos los honores de la famosa Juilliard School, sonríe al sentarse para la sesión de fotos frente al Steinway del auditorio del Sheraton. "Su presencia es tranquilizadora", señala mientras desarrolla un encadenamiento armónico que toma mayor complejidad mientras lo desarrolla.
Mirian Conti se presentará hoy y mañana, a las 22, en el Sheraton, con un repertorio dedicado a una colorida variedad de compositores como Joseph Haydn, Luis Gianneo, Claude Debussy, Bach y Robert Schumann.
Conti acaba de terminar una gira por el sur de los Estados Unidos. "Toqué en Tennessee, Nueva Orleans y Alabama, en tanto que a fines de septiembre viajaré a Pekín, para una serie de conciertos", sostiene esta pianista considerada por el músico y crítico Iván Moravec como "la poetisa del piano".
Señala que la actividad artística ha decaído de manera pronunciada en Nueva York debido a la fuerte reducción del turismo producto del trágico atentado a las torres gemelas. "La ciudad está muy cambiada -dice Conti, que vive en la ciudad de los rascacielos desde 1974-; hay musicales que tienen excelentes críticas en The New York Times y sin embargo deben levantarse por falta de público. El respaldo económico de las empresas a los familiares de las víctimas ha quitado apoyo financiero a las actividades culturales, que se han visto así muy afectadas."
Conti es una pianista de intensa actividad. Con más de 600 actuaciones, se presentó en el Weill Recital del Carnegie Hall, en el Festival de Música Clásica de Newport, en el Festival Beethoven-Liszt, en Madrid; en el Salón Dorado del Teatro Colón y en el Dorothy Chandler Pavillion, de Los Angeles, entre otros.
En reconocimiento por su talento musical, Edwin Bachman Estate instituyó el Premio Mirian Conti para ser otorgado a jóvenes talentosos de la Julliard; también fue considerada mejor intérprete de música española en el IV Concurso Internacional de Piano Pilar Bayona, en Zaragoza, y en el 37° Concurso Internacional de Música Española, en Santiago de Compostela. En marzo último, el Consejo de Mujeres de Nueva York la honró con el premio Gertrudis G. de Avellaneda por su destacada trayectoria en beneficio de la cultura latinoamericana.
Integra los catálogos de Island Records, Music Publishing, Koch International Classic, Albano Records y Towerhill Records.
-¿Qué noticias tiene de la música clásica en Buenos Aires?
-El principal problema que veo en la música clásica en Buenos Aires es su cerrazón. Esa falta de contacto de los músicos con el público, ya que no todos acceden al Colón. Le cuento mi experiencia: en la Julliard hay managers que, a los alumnos aventajados, los hacen tocar en hoteles, restaurantes. Con esto se consigue, por un lado, un mayor fogueo y, por otro, que un público cada vez mayor se interese por la música clásica y que surjan más posibilidades de trabajo. En los Estados Unidos no se entiende que un músico no toque o que ponga ciertos reparos para trabajar.
-¿Cuál cree que es el obstáculo en Buenos Aires para que esto ocurra?
-Ese espíritu de tocar y tocar tiene que ser plasmado en los conservatorios, donde los alumnos deben formarse sin prejuicios.
- ¿Y de lo contrario, qué sucede?
-Que se escuchan pocos músicos. Surgen pocos músicos y el proceso de crecimiento es más lento si los intérpretes deben esperar el momento adecuado, según el escenario, para presentarse. Hay que salir a tocar. Se necesita un buen piano y un lugar cómodo. Lo demás son sólo prejuicios.
Conti habla con una permanente calidez, que también logra transmitir desde el piano. Se recuerda aún su actuación en el auditorio del Museo de Bellas Artes (septiembre de 2000), cuando presentó "Rapsodia en blue", de Gershwin, que abordó de una manera tan emocional, que hizo propia la composición. Su fuerza interpretativa apoyada en sólida técnica consigue plasmar una intensidad y un feeling poco común.
-¿Participará en el ciclo de Ars Nobilis, en la Temporada Beethoven?
-Sí, haré la Tercera Sinfonía, "Heroica", en una transcripción para piano de Franz Liszt. La tocaré el 7 de septiembre, en el Auditorio Ameghino (Santa Fe 1145).
-¿No se pierde la atmósfera en estas transcripciones?
-Se pierde el color orquestal, pero la obra gana fuerza y concisión sonora. Liszt, un músico generoso como pocos, fue muy respetuoso de las obras que transcribió para piano y el trabajo que hizo con esta sinfonía es de gran belleza.
-¿Impone respeto hacer Beethoven o lo toma como a cualquier otro compositor?
-No le contaré. Me daba temor tocar a Beethoven hasta que luego de mucho hablar con mis profesores me liberaron de esa traba, pero reconozco, no me fue sencillo.
-¿Y Debussy?
-Debussy liberó a la música clásica. Diría que entregó la música clásica a la libertad. Su contribución es tan importante como la de Bach o Beethoven, al menos para mí.





