
Mujer de temas bonitos
Hoy, a las 20, la cantante actuará en el Teatro Gran Rex
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"Antes hacía canciones tristes, que gustaban mucho pero que la gente no cantaba. Ahora mis canciones se las saben mi tía o mi mamá. De eso se trata el pop", así define su presente inmejorable Julieta Venegas, la cantante mexicana que se transformó en la revelación de la escena pop con su disco "Sí".
El álbum donde Julieta ofrece un puñado de "canciones bonitas" que rotan insistentemente por las radios y se alzó con todos los premios que se le atravesaron en el camino: Grammy Latino como "Mejor álbum de rock" (2004), Premio Billboard en la categoría "Album pop del año, nueva generación" y el "Premio latino revelación" entregado por la Academia de la Música en España.
"Fue impresionante todo lo que pasó. Era un momento especial porque la compañía nos decía que no era el mejor momento para sacar un disco, pero apenas salió el corte de «Andar conmigo», todo fue como una gran bola de nieve imparable". Esa bola la arrastró hasta Buenos Aires, donde viene por tercera vez para ofrecer su primer recital grande en el Gran Rex, hoy, a las 20.
Con "Sí", la cantante, acordeonista y compositora encontró la fórmula de la felicidad pop junto al músico Coti (el de "Color esperanza"). "Fue conocernos y comenzar a escribir canciones. En siete días ya teníamos los siete temas principales del disco." También fue de un crecimiento personal para esta chica solitaria con tres discos en su haber "Aquí" (1997) , "Bueninvento" (2000) y "Sí" (2004). "Aprendí a ser menos prejuiciosa con respecto a escribir canciones que hablaran de cosas lindas. Si antes hablaba del desamor, ahora hablo del amor, pero sin cursilería. Por eso, cuando Alejandro Ros me propuso vestirme de novia para la tapa del disco, primero sentí una sensación claustrofóbica, pero me di cuenta de que cerraba perfecto con esa idea del disco de llevar esa felicidad al extremo", apunta Venegas.
Criada en Tijuana hasta los 22 años, Julieta alimentó el fuego del rock de frontera junto al grupo Chantaje, célula madre de lo que sería Tijuana No. "Tenía unos amigos que me hacían escuchar mucho The Clash, reggae y punk, pero cuando volvía a mi casa me encerraba con los discos de Cat Stevens y Susanne Vega". Esa música junto a la cultura norteña de su lugar de nacimiento perfilaron su ecléctica sonoridad. "Tijuana es una ciudad que tiene una cultura muy particular. La mayoría de los mexicanos nos ven como gringos. Cruzar la frontera con Estados Unidos era algo muy normal para nosotros. Del otro lado, íbamos al cine o de compras al supermercado. La televisión que mirábamos era norteamericana, así que crecí viendo programas en inglés. Después, cuando me fui al DF todo cambió; fue como si encontrara mi verdadero mundo, de dónde soy, y no me quise ir más de allí."
En esa travesía, la chica mex escuchó mucha música, vivió toda la explosión del rock latino con La Milagrosa y encontró su propia identidad a partir de sus creaciones. "Ese movimiento fue muy importante porque si bien lo anglo formaba parte de nuestra cultura, el artista latino aprendió a estar parado desde su propia identidad. Así fue como aparecieron grupos como Café Tacuba", dice la cantante. También en el viaje se topó con algunos de sus artistas más admirados. "Fue durante un festival en México donde conocí a los Fabulosos Cadillacs y a Vicentico. Me pareció un cantante muy interesante y creo que con su disco solista no hizo más que perfilar su verdadera personalidad. Tengo muchas ganas de hacer un tema para que me lo cante. En realidad, ya lo tengo medio listo, pero no te puedo decir de que va", dice con esa tonada zumbante y divertida.
Por su versatilidad y su originalidad (que la llevó a tocar con Diego Torres, con quien compartirá un recital en junio, en Colombia), Julieta fue encontrándose con un público fascinado por sus canciones, que le permitieron salir de México. "España fue un lugar importante para mí porque me permitió cruzarme con otros artistas como Pedro Guerra o Víctor Manuel, que después me invitó a participar en los discos tributo a Sabina y Pablo Neruda". Y como su instinto la llevó a estar en el momento justo con la canción apropiada su participación en la película "Amores perros", no hizo otra cosa que confirmarla como la nueva voz de la música mexicana.
Aficionada a la música electrónica, el regatón y el hip-hop, la joven tijuanense se está topando con otros sonidos que le despiertan curiosidad. "A partir de tocar el acordeón comencé a tener una relación más fuerte con ese sonido más festivo y alegre al que está asociado este instrumento. Fue como un encuentro con la música popular mexicana, pero no buscado, sino que surgió naturalmente, y que se incorporó a mi sonido." La de Brasil es otra de las músicas que impactaron en sus oídos. "A partir de que conocí a Lenine en España, me hice seguidora de su música. Actualmente escuchó mucho a Adriana Calcanhotto y Tribalistas. Creo que en ese tema del pop ellos me influyeron mucho porque han trascendido lo anglo para hacer un pop con identidad propia y que es muy personal."
En sus canciones optimistas ("pero que no se relacionan con ese pop adolescente que hay en México, sino con algo maduro") Julieta experimenta con ritmos como el pop, la electrónica, el reggae y el norteño, y letras que transmiten un mensaje fresco que contagió a sus viejos seguidores del rock y sumó a una gran franja de público de todas las edades y gustos musicales.




