Niños haciendo música: el festival Concierto Iguazú festeja sus diez años

La orquesta Grillitos Sinfónicos este año ofrece un repertorio dedicado a Game of Thrones
La orquesta Grillitos Sinfónicos este año ofrece un repertorio dedicado a Game of Thrones
Mauro Apicella
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21 de junio de 2019  • 16:04

PARQUE NACIONAL IGUAZÚ, MISIONES.- Andrea Merenzon mira a su alrededor y resume lo que ve: "Hacemos un paréntesis a la realidad de nuestro país. Por eso Iguazú está de fiesta. Sostener un festival en la selva durante diez años no es poca cosa; es una construcción colectiva. Además, la gente hace mucho esfuerzo para venir. Nosotros siempre alojamos a todos, pero tienen que llegar por sus propios medios. El grupo de Trinidad y Tobago viene por tercera vez. Para algunos el festival es un referente: pensá que cuando hablamos de la edad de los niños, en cinco años ya pasó una generación. Y acá ya pasaron dos", dice sonriente.

El festival Iguazú en Concierto , dedicado a coros y orquestas de niños y jóvenes, está celebrando su décima edición desde que en la provincia de Misiones se decidió crear un espacio para niños que serán futuros músicos (algunos verdaderos prodigios, otros simplemente chicos con inquietudes musicales). Un lugar que, durante una semana, es epicentro de un encuentro que no tiene fronteras idiomáticas, aunque llegan hasta aquí niños de las ciudades más distantes del mundo. La música allana cualquier camino. Aprenden en los talleres, comparten conocimientos, preparan el concierto de cierre que se realiza cada año casi al pie de las Cataratas del Iguazú.

Hace algo más de una década sonó el teléfono de la fagotista Merenzon, directora de Fundación para el desarrollo, la cultura y el arte (Fundecua) y propulsora de los festivales de Orquestas Sinfónicas Juveniles, esos que hacen sonar multitudinarios tutti contra las paredes del Luna Park, cada año. Para los productores locales era la persona indicada para desarrollar un proyecto en la provincia de la tierra colorada. De hecho, uno de los grupos misioneros que fueron la semilla del festival de Iguazú también participaron en los encuentros porteños que hace Fundecua. Los Grillitos Sínfónicos eran una incipiente camada de pequeños instrumentistas que estudiaban música en una escuela privada. Una década después tienen una agenda de conciertos y tres orquestas divididas por edades: preinfantil (de 6 a 10 años), infantil (menos de 13 años) y juvenil (menos de 18 años).

Música latinoamericana, africana, jazz, clásica. Una escena multicultural. Ese es el resultado de estos cruces que se generan en una semana de actividades y de conciertos en donde no falta una puesta es escena con coreografías.

La orquesta Exodus de Trinidad y Tobago, conformada por Steel Drums
La orquesta Exodus de Trinidad y Tobago, conformada por Steel Drums

Este año participan orquestas y coros de Misiones, Mendoza y Jujuy. Y las visitas extranjeras son la Orquesta Las Cuerdas Método Jaffe (Brasil), Exodus Youth Steelband (Trinidad y Tobago), Little Stars Strings Trio (Estados Unidos), Petites mains symphoniques (Francia), Conjunto de arpas encarnacenas (Paraguay) y el trombonista Ivan Plaus Pigarev (España).

En diez años de historia, el festival ha adquirido varias anécdotas. La que Merenzon recuerda con mayor cariño es la que llama "la aventura de las marimbas africanas". Un día se invitó a un grupo africano de jóvenes marimbistas. Los problemas comenzaron cuando la aduana argentina les retuvo los instrumentos. Aunque tenían la esperanza de que los liberarían, en Iguazú no se quedaron de brazos cruzados. Faltando seis días para el concierto de cierre, en una provincia tan maderera como ésta la materia prima estaba disponible. Solo había que poner manos a la obra: visitar aserraderos y ferreterías y construir 22 marimbas africanas. Y lo lograron.

"A veces me pregunto si alguna vez habrán visto esto un chico cuando estudia en un conservatorio en Moscú. Creo que es una semana donde se dan permiso para ser niños. Pueden ser frescos. Y no dejan de tocar. Mirá que nosotros somos exigentes. Yo vengo de la música clásica, ésa es mi formación", aclara Merenzon, integrante de la Filarmónica de Buenos Aires y fagot solista en conciertos europeos de obras de Julio Pardo, Augusto Rattembach y Villa-Lobos, entre otros. "Creo que esta es una experiencia diferente", completa, en medio del trajín festivalero.

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