Noches criollas
Noches Criollas / Concierto: El cantor Hernán Lucero (voz) interpreta repertorio campero junto a invitados / Músicos: Sebastián Henríquez, Sebastián Luna y Sergio Zavala (guitarras) / Invitados: Florencia Bernales y Pablo Fraguela / Sala: Torquato Tasso, Defensa 1575. próximas / Funciones: hoy y el próximo jueves, con Jorge Marziali y Omar Moreno Palacios, respectivamente, como invitados de cada noche / Nuestra opinión: muy bueno
Se podría decir que el espectáculo actual del cantor Hernán Lucero es una extensión de su última producción discográfica, Lucero, t an gos y canciones criollas , que publicó el último año. Esto es cierto. Pero también es cierto que el estilo de Lucero se define en la canción criolla desde que empezó su carrera como cantante. Es en ese ámbito donde su voz se acomoda y después se pone en movimiento con mucha naturalidad. La canción criolla tiene varios estereotipos: desde Gardel hasta el resto de los nombres importantes que fueron contemporáneos al Zorzal Criollo. A medida que transcurre uno de sus conciertos, Lucero entra de a poco en la pilcha de ese personaje de otras épocas y de tono medio gardeliano. Pero lo singular de este cantor es que, más allá de un par de gestos y ademanes, su voz permanece firmemente aferrada a nuestros tiempos. Tiene un fraseo que responde a la manera en que fue construido su repertorio añejo, pero no se deja llevar por poses, imitaciones ni caricaturas. Lucero encuentra lo que tiene que decir dentro de su propia garganta y eso es lo más valioso de su trabajo actual. Porque es lo esencial. El resto forma parte de lo que todo músico hace para hermosear su espectáculo y llevárselo al público.
En la última placa que grabó, la importancia del piano fue decisiva. En cambio, en esta serie de actuaciones el acompañamiento es de tres guitarras. Ésa es su escenografía; una que no cambiará decididamente el paisaje pero que le dará distintos matices.
El trío de guitarras que componen Sebastián Henríquez, Sebastián Luna y Sergio Zavala se luce; tanto por los arreglos, justos para esta propuesta, como por la buena amalgama que construyen para que el oído tienda a escuchar un fino empaste entre las cuerdas.
"Barrio reo", "Betinotti", "Pobre gallo bataraz", "Barrio pobre" y "La mariposa" (no la de Maffia y Celedonio sino el estilo campero de Andrés Cepeda) fueron algunas de la partida que el cantor compartió sin estridencias. Porque Lucero no cae en recursos remanidos, ni exageraciones, ni poses canyengues, ni finales potentes (a menos que la canción lo requiera) para conquistar a su audiencia. Simplemente canta, con un estilo que supo pulir con el paso de los años. La invitada de su última actuación, Florencia Bernales, se puso a tono con esa estética. Primero sola y después con el anfitrión; juntos entregaron una muy bella versión de "Nido gaucho".
Más tarde llegó otro de los invitados, aunque éste parecía fuera de programa. Casi al final de la actuación se sumó Pablo Fraguela para inaugurar el último bloque criollo y para que Lucero cambiara un poco su manera de cantar. Así entabló un diálogo muy fluido con este pianista que fue, el último año, el que grabó en el disco Tangos y canciones criollas .
Dos piezas añejas no fueron suficientes para el público, que no dejaba que el pianista abandonara el escenario. Fue por eso que el excelente dúo sacó de debajo de la manga otras muy buenas cartas, como "Rubí" y "El abrojito".
Para hoy está prevista la visita de Jorge Marziali; para el próximo y último jueves de este ciclo, la del cantor bonaerense Omar Moreno Palacios. Con ellos, y con el excelente trío de guitarras que lo acompaña en todo el ciclo, Lucero podrá volver a hacer gala de esos muy buenos (y sobre todo actuales) modos para interpretar la canción criolla.



