Pasión griega en primera persona
La cantante lírica se luce en una presentación que transita por la música tradicional de Grecia
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Ana Moraitis canta a Grecia: espectáculo de la cantante, con temas de Mikis Theodorakis y Manos Hatzidakis . Músicos : Teresa Castillo (violín), Gonzalo De Vita (guitarra), Menelaos Basagiorgis y Gabriel Basilio García (buzukis), Alexis Kollias (percusión), Spyros Tyrakys (piano, arreglos y dir. musical) . Funciones : 1, 8, 15 y 22 de marzo; 21.30. Clásica & Moderna (Callao 892)
Nuestra opinión: muy bueno
Si la idea es observar cómo los platos estallan contra el piso después de un baile de zeibekiko, se debe ir a un casamiento griego o ver un espectáculo de música y danza tradicionales de Grecia. Si opta por este espectáculo que ofrece Ana Moraitis estará en el lugar equivocado. ¿Por qué? Porque lo que esta cantante tiene para ofrecer es, ante todo, una muy buena voz y, detrás de ella, un espectáculo que transita por la música tradicional griega y tiene clásicos que hasta pueden sonar familiares para el que no tiene la menor idea de las características de esta cultura (no falta una cita musical al Zorba que popularizó Anthony Quinn); sin embargo, no se exaltan los clisés para que todo eso se transforme en un espectáculo for export destinado a quienes no pertenecen a la colectividad. Esa sería la segunda virtud que tiene este espectáculo (la primera es la voz de la cantante). Extraversión típica de una cultura, pero sin exaltación ni caricaturas.
Ana tiene portación de apellido y un cancionero que no es nuevo para ella; lo lleva incorporado desde la infancia. Es ese repertorio tradicional que, en parte, escuchó de boca de sus padres griegos. Esto le permite subir al escenario, respaldada por la herencia que trae consigo y por un grupo –piano, guitarra, buzukis y violín– también con portación de apellido, que se dedica a la música tradicional y no hace ni más ni menos que eso, con todas las acentuaciones tan particulares y los acelerando que son un sello de pertinencia.
El plus está en la garganta de Moraitis. Porque se trata de una voz que ya desde el primer tema, a cappella, capta totalmente la atención del público. Nadie se atreverá a continuar con la cena que ofrece Clásica & Moderna por miedo a que el ruido de los cubiertos perturbe esos pasajes por semitonos que tan bien se lucen en la voz limpia y despojada de Ana. Luego, sí, habrá palmas y nadie pensará que el recato será la mejor respuesta a esa música festiva, aunque en sus letras no sólo haya alegrías. La cantante y sus socios pasan por distintas situaciones emocionales. Es, de algún modo, un paseo turístico musical y hasta didáctico, porque Moraitis da pequeñas explicaciones sobre géneros y danzas. Pero aunque el punto de partida sea ese paisaje sonoro griego, la voz de la protagonista –formada en la música académica pero con un evidente conocimiento de cómo se interpreta esta música popular– es determinante dentro del espectáculo, lo mismo que algunas joyitas de repertorio, exquisitamente seleccionadas.






