Por los arrabales del flamenco

Amado por Almodóvar, el mejor cantaor de su generación trae su arte ancestral
Gabriel Plaza
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24 de mayo de 2012  

A pesar de haber aterrizado a las cinco de la mañana en Buenos Aires y que el jet lag le está trayendo dolor de cabeza, Miguel Poveda está entusiasmado como un niño por actuar esta noche en el Opera. El muchacho que lo ha conquistado casi todo dentro del flamenco, que en su último disco - Artesano- canta acompañado de los dos grandes monstruos vivos del género como Manolo Sanlúcar y Paco de Lucía, y al que la crítica especializada del flamenco compara con Messi, es un genio distinto. "Me han comparado también con Rafa Nadal", apunta todavía sorprendido y risueño. "Nunca me interesó esto de los número uno -dirá después-. Mi deseo es llegar a las personas, compartir la música que amo con el mundo pero no por ser el número uno, el número dos, ni el mejor, ni el peor, ni el del medio, o ni el de al lado. Sabés, no me gustan esos perfiles, no me gustan las etiquetas."

Su historia es muy distinta a otras figuras clave del género. Miguel Poveda nació y creció en Barcelona en una familia de clase media sin artistas profesionales y sin raíces gitanas. Cuando salió de la "mili" con sólo 19 años asombró al mundo en el Festival del Cante de las Minas de la Unión. Se escuchaba algo magnético y distinto en una voz que traía lo antiguo con una expresión moderna, una copla libre de prejuicios, que cautivó al cineasta Bigas Luna, el primero que explotó su arte en la pantalla (Carlos Saura y Almodóvar serían seducidos después por su arte). "Era muy inconsciente por esa época y me lancé al ruedo. Me recuerdo cantando en medio de la calle o mientras una mujer hacía el amor en una escena", cuenta Poveda. Fue una explosión para la época. Su estilo hondo lo transformó en una estrella del género flamenco. Sólo había un pequeño detalle, no era gitano. "Es verdad que es un elemento que jugaba en contra al momento de salir, porque en esa época estaban activos todos los grandes como La Paquera, Fosforito, El Lebrijano, Chocolate, Enrique Morente, y todos en su plenitud. Cuando yo aparecí, era sencillamente un chaval muy joven de Baladona, que entraba en el mundo flamenco siendo payo".

Ser payo no fue un karma para el cantaor, que emergía con un aire distinto. "Yo empecé a cantar sin plantearme que era payo y catalán. Cantar flamenco era mi vida y no necesitaba esos requisitos que se exigen en el flamenco, como el hecho de ser gitano, ser andaluz o pertenecer a una familia de artistas", cuenta, disfrutando de esa "falta" de legitimización, que se terminó transformando en su punto de partida para nuevos rumbos. "Para mí, esas cuestiones raciales están cada vez más superadas. La historia demostró que no es una condición sin e qua non ser gitano para dedicarse al flamenco. La prueba más absoluta es la de Paco de Lucía, que es el genio de todos los siglos y es payo", redondea el cantaor, que consolidó su estilo a lo largo de ocho discos y se ubicó como una de las voces más importantes de su generación.

Escenario por donde pisa, desde el Carnegie Hall de Nueva York al Teatro Colón, Miguel Poveda deja detrás de sí una estela de asombro. A los 39 años, maduro, mimado por los especialistas y hasta con éxitos comerciales en su país, como su disco Coplas del querer (2009), se siente en su punto justo después de un largo proceso de maduración. "Al principio tiendes a mimetizar lo que hacen los cantaores mayores. No tenía un camino definido. A medida que vas creciendo, cantando y tomando experiencias de vida, te das cuenta de que uno tiene su mundo interior y de que tus sentimientos y tus experiencias son los cimientos donde vas formando tu estilo, con una postura mucho más libre, y dando rienda suelta a lo que tú eres."

Si hay algo que persigue Miguel Poveda es dejar su propia huella. Lo dice sin arrogancia y como un deseo más profundo. "Estoy impregnado de todos los artistas que me transmiten emoción a través de su cante. Voy tomando de aquí y allá y lo voy pasando por mi propio filtro. Lo que sale no sé como definirlo, pero es algo que es mío. Me considero un artista con personalidad, independientemente de que te pueda gustar o no. Hay algo que pongo de mí cuando canto que no lo tiene otra persona. Quiero formar parte de esos cantaores a los que se reconoce enseguida por su personalidad. Que tu sonido esté ahí", confiesa el artista que reside en Sevilla, cuna del género.

A pesar de su juventud, la estética de sus discos y la capacidad para reactualizar un arte ancestral en un discurso contemporáneo, Poveda siente que pertenece a dos mundos. "Soy un amante de la tradición y de todos mis mayores. Me gusta esa escuela antigua de lo que es ser un aficionado por encima del artista. Me gusta esa cosa de los cantaores antiguos que se desplazaban para escuchar a otros artistas y enriquecerse de todos los que tenían algo que contar. Esa escuela la tengo. Sigo esa tradición y esa forma de aprender. Me he llegado a desplazar desde Barcelona hasta Jerez para escuchar el flamenco y tocarlo de cerca. No escucharlo en mis auriculares encerrado en mi habitación. Pero también soy actual porque no estoy ajeno a lo que ocurre día a día. Sería raro querer vivir como la gente de antes. Entonces se mezclan en mi personalidad esa tradición y el presente que estoy viviendo."

-¿El flamenco te sirve para reflejar la actualidad, incluso la crisis española?

-En esta música están todos los sentimientos del ser humano, la rabia, la melancolía, las alegrías mas eufóricas o las penas más trágicas. Y como yo estoy haciendo una música popular que habla de las cosas esenciales de la vida, no puedo estar al margen de lo que pasa en mi país. Si yo me elevo y creo que soy superior sólo porque canto, no voy a comunicar de la misma forma. Tengo que digerir lo que me ocurre en la vida para soltarlo en el escenario con la más absoluta verdad.

Quién es poveda

  • Género : flamenco
  • Origen : nació el 13 de febrero de 1973 en Barcelona.
  • Premios : recibió en 1993 el máximo galardón del flamenco en el Festival Cante de las Minas.
  • Tangos: en 2006, Rodolfo Mederos lo convocó para cantar tangos para un espectáculo que se estrenó en el Teatro Colón.
  • Colaboraciones : participó en la película Los abrazos rotos (2009), de Pedro Almodóvar, cantando una zambra.
  • Popularidad: su álbum Coplas del querer (2009) alcanzó el disco de platino en España.
  • Concierto: hoy, a las 21, en el teatro Opera (Corrientes 860)Poveda repasará su discografía con invitados sorpresa.
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