
Precisión y sensibilidad musical
1 minuto de lectura'
Recital del Nuovo Quintetto Italiano. Programa: Haydn: Divertimento en Si bemol mayor; Beethoven: "Adagio y allegro para reloj mecánico"; Rossini: "Andante y tema con variaciones en Fa mayor" y obertura de "La italiana en Argel"; Nino Rota: "Pequeña ofrenda musical"; Ibert: "Tres piezas breves"; Carlo Boccadoro: "Crash test 2005" (estreno mundial); Gershwin: selección de "Porgy and Bess". En el Coliseo.
Nuestra opinión: excelente
Si la música de cámara no atrae multitudes, basta que en el ensamble no haya cuerdas o piano para que las reticencias sean aún mayores. Por lo tanto, con un quinteto de vientos por delante, era de imaginarse que el Coliseo no iba a presentar un lleno total. Sin embargo, por la calidad artística demostrada, el Nuevo Quinteto Italiano hubiera merecido un panorama diferente, con una multitud que atiborrara el teatro. Vestidos íntegramente de negro, los cinco integrantes del conjunto ofrecieron, realmente, un concierto de excelencia.
Desde la misma apertura, el quinteto de flauta, oboe, clarinete, fagot y corno denotó un gran equilibrio en el sonido general y un ajuste macizo, con una afinación impecable y una capacidad llamativa para manifestar ideas utilizando todo tipo de matices, fraseos e intenciones expresivas de gran sutileza, siempre ajustadas en estilo. De algún modo, los músicos instalaron la muy subjetiva sensación de que el quinteto es un solo instrumento, una "maquinita" de precisión y alta sensibilidad musical, articulada por cinco seres que, muy generosamente, prescinden de cualquier divismo individual para plasmar una idea de unidad superadora.
La primera parte del recital estuvo consagrada al clasicismo, con un Divertimento de Haydn (el tema del segundo movimiento es el que Brahms tomó para sus "Variaciones Op. 56"), una extraña pieza de Beethoven, muy distante de las grandes creaciones del compositor, y dos piezas de Rossini. Con Haydn se tuvo noción de la alta calidad de este grupo, pero el gran impacto fue el que provocaron con la ejecución de las piezas de Rossini.
El "Andante con variaciones", para cuarteto, sin oboe, permitió observar que, a pesar de todo, lo individual es la base de la buena fortuna colectiva. Los músicos aprovecharon al máximo su oportunidad -Rossini escribió variaciones que permiten el lucimiento de cada uno de los miembros del cuarteto- y, uno a uno, fueron sorprendiendo al público con una técnica asombrosa. Por su parte, la obertura de "La italiana en Argel" tuvo una realización tan convincente que, tras el último crescendo, sólo faltaba imaginarse que se abriría un hipotético telón para que comenzara la ópera.
Obras del siglo último
La segunda parte estuvo integrada por obras del siglo XX, casi todas muy poco conocidas. Con este repertorio se pudo percibir, además, la ductilidad y la capacidad del Quinteto Italiano para desarrollar interpretaciones consumadas de piezas elaboradas con otros discursos. Fue interesante oír una pieza juvenil de Nino Rota con pasajes imitativos y fugados y sin ninguno de los sonidos que remiten, casi instantáneamente, a las películas de Fellini. Las "Tres piezas breves", de Ibert, de 1930, pueden ser consideradas como un buen ejemplo de aquel neoclasicismo francés "a la Cocteau", muy vital, con aires populares, jocosos, circenses y austero de cualquier emocionalidad impresionista o romántica.
Luego, llegó el estreno absoluto de "Crash Test 2005", del italiano Carlo Boccadoro, un compositor no vanguardista que, indudablemente, abrevó en el tango piazzolliano para componer una pieza breve, rítmica, regular y propulsiva, también disonante y atractiva, y con percusión agregada por el accionar mecánico de las llaves de los instrumentos. Menester es decir que durante los cinco minutos que duró la obra, se pudo distinguir una atención concentrada en el público que, luego, aplaudió con bastante generosidad.
Por último, de "Porgy and Bess", y en arreglo para quinteto de vientos, el Nuevo Quinteto tocó una suite que incluyó los momentos más conocidos de la ópera de Gershwin. Tal vez en esta obra faltó algún tipo de sensibilidad diferente, observación que no menoscaba en nada la maravilla de una ejecución, como durante todo el concierto, estupenda.
Fuera de programa, con el bandoneonista Daniel Binelli como músico invitado, el ahora sexteto tocó "Oblivion", de Piazzolla. Los italianos funcionaron como un colchón armónico y, por sobre esta base, Binelli, con suma libertad, desgranó la melodía a puro tango y con fraseos exquisitos.
1
2Lollapalooza Argentina 2026: lo que hay que ver, lo que te puede gustar y lo que te recomendamos
3Liza Minnelli cumple 80: sus padres fueron famosos, ella conquistó el cine y el teatro y se convirtió en un ícono
- 4
La banda de Sabina se corta sola: el ¿retiro? del jefe, la “victimización” de Pancho Varona y el legado de un repertorio enorme


