Promisoria carrera artística para un joven talento salteño
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Recital del pianista Daniel Oscar Campos , ganador de la Beca "Drago Mitre 2001". Programa: Preludio y fuga XVIII en Sol sostenido menor, de "El clave bien temperado", de Johann Sebastian Bach; Sonata N° 21, en Do Mayor, Op. 53, de Ludwig van Beethoven; Estudio N ° 11 "Harmonie du Soir", de Franz Liszt y Tangos, de Juan José Castro. Organizado por la Academia Nacional de Bellas Artes y el Teatro Colón. Salón Dorado.
Nuestra opinión: muy bueno.
Fue una muy grata sorpresa escuchar al joven pianista Daniel Oscar Campos, oriundo de Salta, en el recital que mereció por haber obtenido la beca de perfeccionamiento que otorgan cada año don Enrique Drago Mitre y su esposa, Cécile Beauchamp, consistente en el viaje de ida y vuelta con diez meses de permanencia en Europa, y la asistencia a clases magistrales de piano a cargo de autoridades prestigiosas en la materia.
No pudo ser mejor la impresión causada por el aplomado comportamiento del artista al enfrentar el teclado en un ámbito de tanta magnificencia como el Salón Dorado del Colón en el que, además de buen número de público melómano, asistían al concierto los miembros del jurado de selección y las autoridades de la Academia Nacional de Bellas Artes, entidad que patrocina la realización de una actividad de tanta significación para el estímulo de nuevos pianistas.
Programa ecléctico
El preludio y fuga de Johann Sebastian Bach como primera obra del recital comenzó instantes después de un reposado silencio logrado como consecuencia de la actitud concentrada de Campos frente al teclado. Luego surgió la más acabada demostración de que el jurado había actuado con acierto porque se advirtió en él una sensata preparación académica e indudables condiciones naturales para desarrollar una brillante carrera artística. Clarísima articulación, equilibrio sonoro y valorización del ritmo interior bachiano fueron algunos de los detalles inculcados por buenos maestros desde la base.
Luego, a partir de una exposición sin apresuramientos en el tempo inicial de la Sonata N° 21, en Do Mayor, "Waldstein", Op. 31, de Beethoven, también denominada "La aurora", por su progresión hacia la luminosidad, un allegro con brío que se suele confundir con velocidad, el joven artista fue construyendo una versión de indudable calidad, donde no faltó hondura expresiva en el adagio ni una decidida determinación de criterio estético al inclinarse por una expresión romántica en el formidable rondó final.
Los esfumados logrados por el buen dominio de la digitación y la amplia gama de intensidades, sin llegar a la distorsión en los fortissimi , fueron atributos exhibidos a lo largo de la ejecución de la obra recreada por el pianista salteño, según una genuina tradición germana.
También sorprendió por su seguridad técnica al abordar el estudio de ejecución trascendente "Harmonie du soir", que exige la suma de los recursos del mecanismo pianístico, desde el logro de esfumados delicados, donde el uso del pedal es esencial, hasta la expansión rutilante, como ocurre con el final que puede llevar al efecto superficial, pero que aquí se escuchó a través del touch que poseen los elegidos. Además, fue justo en el encuadre estilístico del célebre creador.
La última composición del programa fue "Tangos", de Juan José Castro, estilización de algunos temas entrañables con lenguaje académico que Campos presentó con solvencia en el giro, en el ritmo y en el logro de la indispensable atmósfera rioplatense que está presente a pesar de la rispidez armónica utilizada. El aplauso fue cálido y espontáneo, más que suficiente para un agregado brillante, el Scherzo, en Si bemol mayor, Op. 31, de Fréderic Chopin, ofrecido con ejemplar jerarquía conceptual y limpieza técnica.
Fue la evidencia de que Salta estará aún más orgullosa que ahora por la distinción obtenida, porque será la cuna de otro pianista representativo en la galería de brillantes argentinos del teclado, que no son pocos. Para ello, Daniel Oscar Campos deberá continuar como hasta ahora, con plena dedicación al estudio y dando ejemplo de candorosa humildad como persona.



