"Pruebas al canto", por primera vez en vivo
La Negra Chagra dice que aprendió a cantar las zambas desde muy chica, mirando los cerros salteños que rodean la capital, mirando cómo la bailaba la gente de los valles, amaneciendo en guitarreadas, y la aprendió del Cuchi Leguizamón y de poetas como Manuel J. Castilla. El resultado de ese aprendizaje y una identidad marcada por el Norte se vieron en la presentación del disco "Pruebas al canto", un trabajo que grabó hace 10 años y que reeditó para rescatar del olvido obras memorables como "Bajo el azote del sol", "El fiero Arias" o "La ciega luz mendiga". En la grabación participaron, el Cuchi, en arreglos y piano, Oscar Cardozo Ocampo y Dino Saluzzi, en la dirección musical.
Contar con esta trilogía divina fue lo que la animó a sacar nuevamente este álbum y presentarlo en La Trastienda. "Es un disco que cuando salió no tuvo la difusión necesaria y quedó olvidado. Además me fui y nunca lo pude tocar. Me parecía que era un material que valía la pena dar a conocer", dice la Negra Chagra, salteña, crecida en el seno de una familia de clase media de origen sirio-libanés.
En su casa se escuchaban zambas y óperas. Entre la cultura criolla y europea, la cantante construyó una personalidad inquieta que la llevó a salir de Salta, desilusionarse de la primavera alfonsinista y a viajar a Francia, donde vivió un par de años, e incluso compartió una pequeña gira con Leguizamón. "Cuando anduvo por allá hicimos varios recitales. No podía creer que fuera él quien tocaba el piano -rememora Chagra-. Nos llevábamos muy bien y era muy gracioso porque hablaba mucho y me volvía loca para traducirlo al francés con esa forma tan particular que tenía para hablar. Hay que irse yendo, decía."
-Dicen que eras una de las voces preferidas del Cuchi.
-Yo lo había tenido de profesor en la secundaria, incluso lo llevamos en el viaje de fin de curso. Siempre fue un hombre muy generoso. Sé que me quería, pero tenía muchas cantantes preferidas (se ríe). Lo que sí, siempre estaba dispuesto a grabar conmigo. Y que alguien como él te diga: esta bien, siga así. Es como que te da permiso para cantar.
Cuando regresó de París formó parte del grupo Allaquí y tras la separación comenzó a cantar como solista. "En todo este tiempo, desde que grabamos aquel disco en 1991, en el folklore cambiaron muchas cosas. La música de raíz se puso de moda y mucha gente se dedicó a cultivarla. Pero a la vez permitió que se rescataran las carreras de gente como Melania Pérez. No sé si hay una cantante tan buena. Es impresionante lo que hace con la voz", dice Chagra.
Las transformaciones, la revalidación de letras más románticas, el surgimiento de otros intérpretes y fenómenos comerciales no modificaron los gustos de la cantante. "Hay músicas que son maravillosas siempre. Lo que hace el Dúo Salteño me parece insuperable a pesar del tiempo. Yo meriendo, almuerzo y ceno escuchando sus canciones", cuenta Chagra.
En el disco hay una clara referencia a su lugar de origen. Eso define una postura artística y una identidad. "Soy salteña y eso influye en la elección de mi repertorio. Quiero que se conozcan enormes poetas que a veces no son tan difundidos, como Julio Espinoza o Jacobo Regen, y gente como Sara Mamaní, que le canta a San Lorenzo como yo lo veo hoy. Respeto a Los Nocheros, pero no es la estética que me interesa", afirma.
La Negra Chagra ofrece sencillamente lo que aprendió de su paisaje y le nace de su voz. "A pesar de que hace años que vivo en Buenos Aires no puedo cantar un tango, lo que me sale naturalmente es la zamba, es lo que mamé de chica, lo que está en el aire, es lo familiar y parte del inconsciente colectivo de Salta".
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