
"Puente al Sol", una ambiciosa obra coral
Atractiva propuesta de Damián Sánchez
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Un teatro colmado recibe con entusiasmo este "Puente al Sol", obra en la que el compositor y director mendocino de coro Damián Sánchez recogió las voces de los poetas Jorge Sosa, Pedro Salazar y Vilma Vega para darles el aliento de epopeya. Esta presentación en concierto oficia de pórtico de la grabación de una obra realmente original.
El tema se sitúa en un pueblo andino en épocas pretéritas, donde una comunidad presidida por sus líderes se debate entre el bien y el mal. Una alegoría que cobra vigencia en estos días de furia y desconsuelo por los que atraviesa el país. Como en toda comunidad autóctona hay algo de esotérico en las imágenes que retratan a gobernantes y pueblo, y las metáforas que aluden, como un desprendimiento de la sabiduría popular, a un recto camino por seguir.
"Puente al Sol" es una creación única en el panorama de la música popular argentina, inspirada en leyendas y cuentos ancestrales y en ritmos folklóricos primigenios. Lo que más sorprende en ella, desde el punto de vista musical, es la utilización de esos diferentes pulsos rítmicos de la zona andina latinoamericana que se extiende desde Ecuador, pasando por Perú y Bolivia, hasta llegar al altiplano argentino. Pero además la elaboración técnica y estética a través de un melodismo poco transitado y combinaciones tímbricas donde se ensamblan los instrumentos entre sí (aerófonos andinos y percusión) y con las voces del coro. En tal sentido los desafíos artísticos por vía de la experimentación tímbrica, fruto de una feraz inventiva (sobre todo para el siempre inspirado melodismo de Damián Sánchez), proyectan al folklore argentino hacia nuevas dimensiones.
Las instancias de "Puente al Sol", se desenvuelven en estos siete movimientos: "Despierta el alba", "Viento y sol", "Ofrenda", "Danza de las casaderas", "Danza de los cóndores", "Festejo del diablo" y "Pregones del altiplano". Antes de presentarla, la Coral de las Américas -fundada por Damián Sánchez hace menos de un lustro- exhibe, a través de "Trabajos de la viña", uno de los más logrados quodlibet escritos por el músico (otro es "Pregones...") la solvencia de un coro profesional. Hermosas voces en perfecto ensamble, afinación perfecta, fraseos impecables, expresividad telúrica y una extraordinaria ductilidad para plasmar ritmos y matices, son algunos de los atributos del conjunto vocal. Con él se puede disfrutar, una vez más, no solamente la inspiración del creador, sino también la mano maestra del director de coro.
En cuanto a los números de "Puente al Sol", los instrumentistas se desenvuelven con corrección, y por momentos inspiradamente, pero es el coro el que alcanza el mayor vuelo y el que transmite la emoción más auténtica para lograr los mejores momentos musicales. Esta obra debería interesar sobremanera a las editoras discográficas, tanto para rescatar estos patrimonios convertidos, por pura inventiva en "folklore imaginario", como para dar testimonio de la fecundidad de nuestros creadores al recoger las voces de la tierra.




