
Repuntó la actividad musical, pero preocupa la injerencia de la IA en la producción de canciones
La recuperación dio un respiro luego de años de números adversos; el sector plantea propuestas e inquietudes para desafíos muy actuales
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Capif (la cámara argentina que nuclea a los productores de música grabada) presentó su informe de lo ocurrido en la actividad durante 2025. Allí se pueden destacar varios ejes de gestión y resultados. Por un lado, el significativo crecimiento luego de dos años de números negativos. Por el otro, la creación de una nueva sociedad de gestión colectiva y, finalmente, las alianzas regionales para que el lugar de la IA sea el de una herramienta o un recurso creativo sin intentar reemplazar al talento humano.
El dato más relevante que ofrece el informe es un crecimiento del 33 por ciento real (ajustado por inflación, que en 2025 fue del 31,5 por ciento). El interés por la música rompió la mala racha de un par de años en los que los números resultaron negativos.
Veamos algunos números: la industria de la música grabada en Argentina alcanzó los 165.000 millones de pesos. “Este resultado representa el nivel más alto de la serie histórica y consolida la recuperación tras dos años consecutivos de contracción real. El segmento digital fue el principal motor de la recuperación, con un incremento del 43,3% en términos reales respecto a 2024, alcanzando su máximo histórico y consolidando una participación del 85,6% sobre el total de ingresos de la industria.
En cuanto a los soportes físicos, que representan solo el 5,4 por ciento de esta distribución, la mayor parte del ingreso corresponde a la venta de vinilos (71,4 por ciento), contra un porcentaje menor al 30 por ciento por el movimiento de CD y DVD.

El resto de los ingresos son por derechos de reproducción al público y por “sincronización” (música en películas, series, videojuegos, anuncios publicitarios, entre otros).
Una década atrás, por primera vez el informe registró el cambio de paradigma, ya que el formato digital superó al físico. Fue en 2016. Desde entonces, no paró de crecer. Incluso, actualmente se manifiesta una tendencia que empuja hacia la suscripción. En 2025, el mercado digital quedó liderado por el streaming vía suscripción a plataformas (69,1 por ciento) contra un 30,9 por ciento que representó el consumo gratuito financiado por publicidad. Este dato es central. Creció unos cinco puntos respecto del año anterior.
En 2024, por ejemplo, los ingresos digitales representaban el 79 por ciento (y, como se dijo, en 2025, trepó al 85,6), mientras que la suscripción pasó del 65,3 al 69,1 en 2025. En conclusión, avanzó el pago mensual. Aun así, como ocurrió en el período anterior, los referentes de Capif mencionan que la suscripción a plataformas digitales en la Argentina tiene un costo bajo en comparación con la de otros países de la región.
“El bajo valor de las suscripciones a los servicios de streaming de música en el país —un tercio o la mitad del promedio regional— frena los incentivos para la inversión y el desarrollo. Esta realidad afecta a toda la industria, pero impacta con mayor gravedad en el ámbito independiente, comprometiendo la monetización y sustentabilidad de los proyectos que dinamizan la cultura desde los márgenes", explica Diego Zapico, presidente de Capic, en el informe.
Aun así, el número final de 2025 parece haberle dado un respiro a esta industria, que también pone el foco en otras cuestiones. “La música grabada es hoy uno de los motores de la economía creativa. Su desarrollo depende de un delicado equilibrio entre innovación, inversión y protección de los derechos que sostienen todo el ecosistema”, explica por su parte Javier Delupí, director ejecutivo de la cámara, para referirse a la nueva sociedad de gestión creada por la entidad.
Desregulaciones e iniciativas
Tras la desregulación de la gestión de propiedad intelectual (con la modificación de la Ley 11.723, por los decretos 765/24 y luego 138, 143, 207 y 208/2025), el sector debió reacomodarse. Por su parte, Capif creó su sociedad de gestión colectiva CAPIF SGC, activa desde enero de 2026.
“CAPIF SGC representa un paso decisivo en la modernización de la gestión de los derechos conexos en la Argentina. Nuestro objetivo es que cada uso de la música grabada se traduzca en una distribución justa, transparente y basada en información real, para que los productores fonográficos y los intérpretes que nos confiaron su representación reciban la retribución que les corresponde. Es una herramienta concreta para fortalecer la industria musical y acompañar su desarrollo. La música genera valor cada vez que suena, y nuestra misión es que ese valor llegue a quienes la hacen posible”, explica Delupí.
Las amenazas de la IA
Otro de los puntos que atraviesan el informe es la utilización de IA para generar música, todavía sin criterios demasiado definidos y, sobre todo, sin marcos legales contundentes.
En un artículo escrito por Juan Luis Marturet —consejero regional para América Latina y el Caribe de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI, según su sigla en inglés)— se describe el crecimiento exponencial de la intervención que ha tenido la IA en la producción musical.

Según su relevamiento, en febrero de 2026, la plataforma de IA Suno había sido utilizada para generar unas 7 millones de canciones por día. De hecho, la plataforma ya cuenta con más de 2 millones de suscripciones pagas. Otra de ellas, Udio, ha generado unas 864.000 canciones por día. “Estos datos ponen de relieve una nueva realidad impuesta por la inteligencia artificial generativa. Se trata de la producción masiva de contenido musical que algunos vaticinan que va a superar muy pronto —en números— al total de canciones disponibles en las plataformas musicales de streaming, producidas por artistas humanos”.
De esta situación surgió Coalición Justicia, una “alianza regional con la finalidad de unificar esfuerzos y llevar un mensaje del sector creativo y cultural a los gobiernos y legisladores de toda la región”. Es necesario que el advenimiento de la inteligencia artificial como tecnología de impacto transversal en todos los niveles de la sociedad no conlleve el sacrificio de la creatividad humana ni la cultura de los países”, concluye.



