Ringo Starr, el beatle inoxidable
Siempre fue el menos valorado de los Fabulosos Cuatro, pero hoy es el más activo
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NUEVA YORK (The New York Times).- Durante 13 años ha abierto cada uno de sus shows de la misma manera. "¿Cuál es mi nombre?", preguntaba desde el escenario, confiado en que el público respondería "¡Ringo!". Para sorpresa de algunos, tal vez incluso de sí mismo, Ringo Starr, el más menospreciado de los Fabulosos Cuatro, se ha convertido en un beatle ocupado. Desde 1989 ha salido de gira regularmente con su All-Starr Band presentando un quién es quién de veteranas estrellas del rock. También editó cuatro álbumes en los últimos años, incluido "Vertical man" (1988), una grabación del episodio dedicado a él de "VH1 Storytellers", el álbum navideño "I wanna be Santa Claus" (1999) y su flamante caja con grabaciones en vivo de la All-Starr Band, "Anthology so far". Todavía no tiene definido cómo será su próximo álbum -"Estoy escribiendo algunas... cositas", dice Starr, "pero eso es todo"-, pero raramente está ausente de los rankings. Después de todo, el año último, "1", la colección de los éxitos de los Beatles que llegaron al primer puesto, ya lleva vendidas 22 millones de copias. "No te lo podés imaginar", dice. El,Paul McCartney y George Harrison están discutiendo alguna otra edición con archivos de los Beatles. "No andábamos por ahí, en 1964, diciendo "wow, en 2001 la gente va a estar comprando todavía estas canciones". Simplemente sucedió. Es increíble. Sabíamos que iba a ser bien recibido, pero no sabíamos que tan bien recibido."
De todas maneras, es su propio trabajo lo que más entusiasma a Starr por estos días. "Es como todo, supongo: si hacés algo, empezás a hacer más y más -dice el baterista, de 61 años-. Así parece ser. Más y más, me encanta tocar y lo estoy haciendo mejor que nunca. Así que allí ando, eso es lo que hacemos: tocar. Lo amo de nuevo."
Hubo un tiempo en que no. Nacido como Richard Starkey, en Liverpool, Inglaterra, Starr tocaba con Rory Storm & the Hurricanes antes de ser convocado para reemplazar a Pete Best en los por entonces ascendentes Beatles de 1962. Fue un movimiento fortuito, ya que el grupo se convirtió en la banda más legendaria en toda la historia del rock and roll.
Pero en el viaje de los Fabulosos Cuatro hacia la cima musical, Starr fue el sherpa, eclipsado por John Lennon y sus críticas sociales irónicas, por el bonito McCartney y por el espiritual Harrison. Starr era distendido y regalón, pero estaba fuera de los créditos y otros atributos con los que sus compañeros de banda se ganaron el respeto de los llamados "artistas serios". "Incluso en los primeros tiempos, alrededor del 63, la palabra que andaba dando vueltas era que yo no era demasiado bueno", dice Starr, que en estos días reside en Mónaco con su segunda esposa, la actriz Barbara Bach. "Creo que alguna gente lo sigue pensando, pero ya no me molesta más porque lo que importa es que sé que soy un buen baterista y que otros músicos piensan que soy bueno."
Pregúntenle a Peter Frampton, el guitarrista de la cuarta formación de All-Starr Band. "Escuchen -dice-, cuando yo estaba creciendo no conocía a nadie que no quisiera ser los Beatles y a ningún baterista que no quisiera ser Ringo. Había tanto talento en esa banda que es inevitable que alguno fuera eclipsado, y resultó ser Ringo, que en realidad es sólido y constante y el que mantenía todo en ritmo."
Starr cantó algunas de las más amadas canciones de los Beatles, incluidas "Yellow submarine" (1966), "Octopus´s garden" (1969) y "With a little help from my friends" (1967), que se han convertido en himnos de la All-Starr Band. Y entre 1971 y 1975 embocó siete simples solistas en el top ten, incluidos "It don´t come easy" (1971), "Back off boogaloo" (1972), "Photograph" (1973) y "You´re sixteen" (1973). Pero luego de la locura de las giras de los 60 de los Beatles, Starr evitó la ruta por largo tiempo. Fue recién en 1988, luego de que él y Bach vencieron su alcoholismo con un tratamiento de cinco semanas en un centro de Tucson, Arizona, que el ex beatle descubrió un nuevo deseo de volver a tocar en vivo. Se reunió con el productor David Fishof, que había coordinado la primera gira de reunión de los Monkees, y tramaron el concepto de la All-Starr Band.
"Para mí funcionó como una gran fórmula" , dice Starr. "El negocio es que vos venís al show y nosotros tocamos los éxitos. Yo digo que es la mejor "banda de 0800" en gira: marcás tu canción favorita y nosotros la tocamos. Tuve la oportunidad de tocar con los músicos más extraordinarios en los Estados Unidos y en Inglaterra", agrega el músico, que cuenta en esta versión 2001 con Greg Lake, de King Crimson y Emerson Lake & Palmer, Ian Hunter, de Mott the Hoople, Roger Hodgson, de Supertramp, la estrella del pop de los 80 Howard Jones y Sheila E., ex baterista de la banda de Prince.
Vivir en presente
"Es de verdad una manera grandiosa de divertirme, hacer mis cosas, como "Hi, peace and love", y tocar con estos muchachos. Doce años atrás era demasiado emocionante y un poco alteraba los nervios, pero funcionó, así que continué armando las bandas y ahora casi todos los años decimos, "ok, hagámoslo de nuevo"."
Los otros de All-Starr Band lo viven bastante parecido. "Qué puedo decir, se encuentran allí tantos talentos y diversidades -dice el guitarrista Mark Farner, ex de Grand Funk Railroad, que participó de la tercera All-Starrs- y hay tanta camaradería, todos vamos como una familia, y Ringo es el padre."
A pesar de los muchos grandes nombres que han tocado en estos años, de todas maneras Fishof remarca que Starr es la pieza fundamental. "Ringo es el imán, definitivamente -dice el productor-; yo veo la reacción de los fans y la respuesta beatlesca. Ves a una nueva generación que ha visto "The Beatles Anthology" (1996) y escuchó el álbum "1" que ha empezado a venir a los shows y a gritar como lo hacían sus madres."
Este año, la All-Starr Band va hacia los 80 con hacedores de éxitos como Jones y la baterista Sheila E., la primera mujer en la banda del ex beatle. "La primera vez que me encontré con Sheila fue en marzo de este año, en California -dice Starr, cuyo hijo Zak ha sido el baterista de la All-Starr, pero que ahora está de gira con los Who-. Como músico no es diferente de trabajar con cualquier otro. Es una baterista brillante, y además aporta ese toque latino con el que nunca habíamos trabajado."
Respecto del futuro, Starr dice que no mira mucho más allá de la actual gira. "Manejo una cosa por vez", dice riendo. Pero confía en que más álbumes y más All-Starr Bands esperan más adelante. En definitiva, es un músico, dice, y no se imagina que alguna vez pueda abandonar esto. "Sucedió que terminé tocando en esta banda, pero siento, sinceramente, que todavía podría estar tocando en los clubs de Liverpool si hubiera venido así la mano."




