Río Negro tiene nueva orquesta sinfónica

La forman músicos jóvenes y dio su concierto inaugural con Bruno Gelber
Pablo Kohan
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20 de abril de 2016  

Fabrizio Danei y Gelber, en acción
Fabrizio Danei y Gelber, en acción Crédito: Prensa

GENERAL ROCA.- Cada situación es única, cada contexto es intransferible. La aparición de un nuevo organismo cultural no responde a un modelo determinado ni a un procedimiento previamente acuñado en alguna otra geografía o tiempo. Como prueba de estas afirmaciones deberíamos relatar la génesis de la flamante Orquesta Sinfónica de la Provincia de Río Negro, cuyo concierto inaugural, dirigido por Fabrizio Danei y que contó con la participación de Bruno Gelber, tuvo lugar el viernes pasado en el auditorio de la Ciudad de las Artes, ese espacio tan especial y propio de General Roca.

En el proceso que culminó con el establecimiento de esta nueva orquesta, que debería llenar de alegría no sólo a los rionegrinos, sino a todos los argentinos, confluyeron en un extraño maridaje, virtuoso por donde se lo mire, la Fundación Cultural Patagonia y el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA), dos entidades, una privada, la otra pública, que mantienen una relación intensa y sumamente productiva en la que cada una sale beneficiada por los aportes y la presencia de la otra.

La fundación es una institución creada, hace más de veinte años, por Norberto "Tilo" Rajneri, un soñador un tanto quijotesco que, amante de las artes, propició el establecimiento de una entidad cultural que instaló a Roca como el centro de una actividad intensa y de alto nivel que, lamentablemente, es muy poco conocida fuera de la provincia. La fundación está asentada en una amplísima villa dentro de la ciudad, definitivamente un barrio en sí mismo, en el cual, entre otras cosas, funciona el IUPA, un instituto universitario de carácter provincial, pero que el año pasado obtuvo el reconocimiento del Estado nacional. Norberto Mario Rajneri, actual presidente de la FCP, el hijo de Tilo, y Gerardo Blanes, el rector del IUPA, se esforzaron en tratar de explicar cómo se mueve esa alianza y qué le compete a cada uno. Todo quedó absolutamente claro cuando, guías consumados ambos, llevaron a este cronista a recorrer la increíble inmensidad del IUPA -con aulas y más aulas provistas con todos los instrumentos imaginables y necesarios, talleres para las artes plásticas y amplios espacios para todas las artes escénicas y el cine-, un organismo estatal, pero que es administrado en lo edilicio y en sus contenidos materiales por la fundación. Por lo demás, y en lo estrictamente musical, los docentes y alumnos del IUPA son quienes integran todos los organismos de la fundación que desarrollan sus tareas a lo largo de toda la provincia. Desde hace años, ahí funcionan distintos ensambles de cámara, una Orquesta Taller y una Orquesta Académica, y tienen lugar festivales de percusión, de música contemporánea, de teatro y de ballet. En ese contexto, el surgimiento y la fundación de la orquesta sinfónica no es sino la consecuencia lógica y natural de una realidad artística puntual.

El concierto, dirigido por Fabrizio Danei, fue una fiesta. Danei, el mismo de Roca y un músico de certezas llamativas, explicó, en el comienzo, por qué habían elegido dos obras de Beethoven para el inicio de un camino. El público, entre quien estaba el gobernador y otras autoridades municipales y provinciales, se mostró atento, silencioso en las pausas entre cada movimiento, y particularmente conmovido. Pasaron la Cuarta sinfonía y el Cuarto concierto para piano y orquesta, con Gelber como solista, y al final, el aplauso estalló enorme y estremecedor. Sobre el accionar conjunto de la fundación y el instituto, el futuro se abre prometedor. Una nueva orquesta provincial, integrada mayormente por músicos muy jóvenes (la mayoría, egresados del IUPA), parecería tener un contexto sumamente favorable para que la historia sea venturosa.

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