
Rock de tierra adentro
Hay grupos que hacen versiones de clásicos del folklore y otros que componen con influencia de la música criolla
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A pesar de que el rock argentino resultó en sus comienzos una expresión de ruptura cultural, con el tiempo, sus músicos fueron quienes más amplitud mostraron al momento de crear. Mentes abiertas y cierto desenfado hicieron que muchos recalaran desde hace algunos años en el tango y, de modo discreto, en el folklore. Así es como en las tres últimas décadas los estilos nativos y el rock supieron entenderse. De Arco Iris al cadillac Flavio Cianciarulo, o de Divididos a las nuevas camadas que cultivan el "rock folklórico", como Arbolito y la Banda Criolla.
Es cierto que Arco Iris pasó por distintas etapas. A mediados de los setenta fue hacia el rock sinfónico con la exploración sideral de "Agitor Lucens V", aquel LP de tapa gris con la imagen borrosa de un ovni. Pero años antes, a principios de esa década, el grupo de Ara Tokatlian, Gustavo Santaolalla y compañía se había nutrido del folklore latinoamericano, plasmado en trabajos como "Inti Raymi" y su más notable obra conceptual, "Sudamérica o el regreso a la Aurora".
Después de su labor fundacional dentro del rock vernáculo, Litto Nebbia pasó por diferentes géneros y vale recordar que publicó a través de su sello Melopea uno de los pocos registros que existen de Cuchi Leguizamón.
Tras el canto de barricada de Pedro y Pablo, sus integrantes, Miguel Cantilo y Jorge Durietz, se arrimaron al tango y al folklore, respectivamente. Y León Gieco fue quien mejor equilibró varias corrientes. En su carrera convivieron el rockero "La mamá de Jimmy", la influencia del folk estadounidense de "La colina de la vida", el litoraleño "Carito" y su chacarera dedicada al violinista santiagueño Sixto Palavecino.
Hasta Luis Alberto Spinetta, del porteño barrio de Belgrano, compuso una especie de aire de zamba que llamó "Barro tal vez". "Y es que ésta es mi corteza donde el hacha golpeará/donde el río secará para callar", entonaba el Flaco , inspirado y talentoso, como de costumbre, o como si corteza y hacha alguna vez hubieran escuchado el lamento machadito del chileno "Maturana" (aquel bello retrato de Leguizamón y Manuel Castilla).
Fito Páez mantiene un puente hacia la música criolla gracias a su amiga Liliana Herrero. Además, la conexión está presente en algunos discos. Ya para el segundo, "Giros", escribió "D. L. G.", que adopta en sus primeras estrofas los diseños tritónicos de la baguala.
Páez surgió de la troupe rosarina del rock nacional, de donde también salieron artistas como Jorge Fandermole, en esencia un excelente hacedor de coplas urbanas.
Y por el lado de Cuyo, en los años noventa, aparecieron músicos como Fernando Barrientos. Su nombre comenzó a sonar a partir del polémico largometraje "Tango feroz". Pero hoy es representante de una forma de canción nutrida de la tradición folklórica y sobresale con piezas de muy buena factura.
También Divididos cuenta con un capítulo para ofrecer a esta historia. Que el padre de Diego Arnedo fuera el destacado compositor Mario Arnedo Gallo no es un detalle menor. Sin embargo, el grupo se acercó al folklore a su manera, con la imponente versión de "El arriero" (Yupanqui), luego con "Vientito de Tucumán" (un poema de Atahualpa al que el trío le puso música), "Haciendo cola para nacer" y, más recientemente, "Guanuqueando" (de Ricardo Vilca), que figura en el último track de "Vengo del placard de otro".
Semanas atrás, durante una charla con LA NACION, Pedro Aznar recordaba su acercamiento definitivo al folklore luego de la participación en un proyecto de Leda Valladares, "Grito en el cielo". Desde entonces, toma la veta telúrica tanto en los shows como en los discos. Basta escuchar su último álbum, en vivo, donde figuran temas como "Zapatillas y libros" y versiones de clásicos como "Zamba del carnaval".
En 1997, Ricardo Iorio y Flavio Cianciarulo se unieron por única vez para el CD "Peso argento", que como yapa tuvo a León Gieco de invitado en el chamamé "Río Paraná". Por su parte, Flavio reflejó su interés por la música del Litoral y del norte argentino en producciones solistas o sobre escenarios, donde supo matizar el repertorio de los Fabulosos Cadillacs con "La pomeña", convertida en un instrumental de bajo solista.
"Viva la chacarera"
Aunque Horacio Fontova nunca cultivó abiertamente el rock argento , durante los ochenta fue posible ligarlo a ese movimiento. Claro que también compuso "Viva la chacarera" y actualmente es común que en sus recitales dedique un bloque a zambas y chacareras.
Hay que prestarle atención a su manera de interpretar temas como "Vamos a la zafra" y "La nochera". Además, tiene una nueva (y muy buena) versión por milonga de "Sacá la mano de la lata" y en su próximo CD incluirá un bailecito del Chango Rodríguez y "La zamba de la toldería".
¿Desde cuándo el folklore? "Desde la adolescencia, cuando se puso de moda y con mi prima Susana armamos un dúo. Incluso tocamos en algunas audiciones de radio -memora Horacio-. Ahora, con José Ríos (el dúo Fontovarios) nos gusta cómo nos sale la cosa folklórica".
Hay más: Claudia Puyó grabó para su disco más reciente "La pomeña" y un aire de zamba, "La brisa", donde alcanzó la mejor interpretación de toda la placa. Otro dato: durante la grabación de "Siempre es hoy" Gustavo Cerati incursionó en la métrica del seis por ocho con la ayuda del percusionista Domingo Cura, que aportó sus bombos en el tema "Sulky".
¿ Rocklóricos ?
El inventario es extenso y llega hasta los grupos que definen su música como "rock folklórico". En 1990, los músicos de Banda Criolla decidieron obviar el slogan "Sexo, droga y rock&roll" para declamar: "Asado, siesta y mate". Esta y otras ironías se escuchan en sus discos ("Mate is not dead", "Criatura criolla" y "Norte up, Sur down").
¿Frecuentan el ambiente peñero? No. Se mueven dentro del circuito rockero. "Nuestra idea nunca fue hacer folklore con sonido rock, sino una mixtura. Mezclamos las músicas con las que nos hemos criado", dice el bajista Darío Pánico.
En sus temas de guitarras y batería fuertes y rockeras hay lugar para influencias del tango, la zamba, la chacarera, el carnaval y la baguala. "Fuimos cambiando con los años -aclara-. Antes éramos una banda de un solo cantante y con un sonido más rockero, luego le agregamos cuatro o cinco voces que se acerca más a lo folklórico."
Esto será evidente en "Urgentina", su cuarto álbum en proceso de grabación. "Va a ser un disco poscrisis diciembre de 2001, aunque los temas hablan de lo que le pasa al tipo común", completa Pánico.
"La arveja esperanza" es el segundo disco de Arbolito, un combo integrado por ex alumnos de la Escuela de Música Popular de Avellaneda. Sus integrantes despuntaron su vicio rockero en bandas de adolescencia y luego incursionaron en tradicionales del folklore hasta dar con la estética actual del grupo.
Tras la fuerza rockera tienen una "Cuequita porteña" instrumental, giros de la música andina del norte argentino y varias cosas para decir. Con aire de zamba sentencian: "Es preciso comer con la panza dolida/de los pibes que comen cuando pueden/si del hombre querés hablar, si querés que te crea. Es preciso sentir en el lomo el bastón/de los tipos azules que te cuidan/si tus papos de libertad/no son papos y nada más".
"Creo que lo social de nuestras letras tiene que ver con que empezamos tocando en la calle y en las plazas. Además, nos encantan los temas de Cuchi Leguizamón, pero en el momento de componer surge lo que ves al salir de tu casa en la vereda, en Wilde o Avellaneda", dice el multiinstrumentista Agustín Ronconi.
Del parque Lezama al teatro Verdi y de allí a La Trastienda, donde volverán a presentarse el próximo 6 de septiembre. "Hay diferencias entre el ambiente peñero y el rockero, nos indentificamos con los dos, pero no definitivamente con uno en especial", aclara.
Por eso, en algunos de sus shows, es posible ver en el público ciertos códigos de tribus rockeras mientras que, frente al escenario, hay un grupo de seguidores que baila, por ejemplo, la "Chacarera del expediente".
"Lo más curioso es ver a padres que van con sus hijos", completa Agustín, con más entusiasmo por describir el fenómeno que por analizarlo.
Rock y folklore: una extraña mixtura que se combina entre la humedad y el cemento rioplatense.
Nuevas propuestas
- Banda Criolla. Su slogan es "Asado, siesta y mate". Tiene tres CD editados ("Mate is not dead", "Criatura criolla" y "Norte up, Sur down") y está grabando el cuarto, "Urgentina".
- Arbolito. Comenzó con folklore tradicional y luego incorporó rock y otros estilos a las propias composiciones. Cuenta con un público fiel que lo sigue como una tribu rockera, aunque en sus shows no faltan bailarines de zambas y chacareras. Su último disco es "La arveja esperanza".
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