Santiago Motorizado habla de los próximos planes de El Mató y del fin del macrismo

La banda de La Plata revela los outtakes de su último disco y planea nuevos objetivos tras romper las barreras del indie
La banda de La Plata revela los outtakes de su último disco y planea nuevos objetivos tras romper las barreras del indie Fuente: RollingStone - Crédito: Juan Francisco Sánchez
Juan Barberis
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4 de diciembre de 2019  • 13:52

Santiago Motorizado pasó un mes de descanso sin shows con El Mató entre octubre y noviembre, pero siente que el tiempo nunca alcanza. "Yo entiendo que mi cerebro va un poco más rápido que lo que después se puede concretar, pero bueno...", suelta con una resignación blanda. Entre una rutina de entrenamiento que le permita poder volver a jugar al fútbol con amigos, la curaduría de un ciclo semanal de sus películas favoritas todos los martes en el Cine Select de La Plata y su habitual rutina de dibujo, el cantante estuvo particularmente abocado al material sobrante de las sesiones de La Síntesis O'Konor para un disco de lados B, LA otra dimensión, que salió hoy con canciones como "El perro" más una nueva canción y versiones acústicas, que siguen expandiendo el universo del disco con el que lograron proyectar al grupo más allá de las barreras del indie rock.

"Ahora está un poco despegada en el tiempo, nos retrasamos un poco, pero igual nos parece que es una buena idea", dice Santiago en el living de su casa del centro de La Plata, antes de acercar su laptop a la mesa para mostrar la última versión del video de "El perro" -que poco después de esta entrevista se publicó en plataformas digitales-. Como una de las piezas más crudas y guitarreras que surgieron de aquellas sesiones de enero de 2017 en los estudios Sonic Ranch de Texas, se trata de una canción de amor hacia un perro perdido con cierto tinte dramático. El video, grabado en 16 milímetros por el peruano Diego Sendra -ex integrante de Los Zapping-, ilustra la historia de esa mascota extraviada, aunque con tono humorístico y juguetón al estilo humanizado de Wilfred, mientras la voz de Santiago repite "Busco a mi perro perdido, se escapó con los ruidos. De esta oscura siesta infernal / No te vayas de mí, ya no quiero estar solo / Donde estás amigo, yo te necesito. Es como un viaje a los inicios de El Mató pero ahora con puro hi-fi. "Esta canción me copa porque se despega un poco de la onda de La Síntesis O'Konor. Es una guitarra medio rocanrol, y ya no hay guitarras dando vueltas", dice ahora Santiago, que el 14 de este mes cerrará el año con su banda en el estadio Malvinas Argentinas. "Me copan esas cosas fuera de contexto, que tienen otra fuerza. Está bueno volver con un poco de esto."

¿Te interesaba reivindicar algo?

No, a mí me copa todo. Ahora está muy de moda la música urbana y hay canciones que me copan. Me gusta analizar todos los movimientos estéticos, artísticos, que se dan en el mundo y en Argentina. Pero justo ayer escuché el tema nuevo de normA ("D.78"), que es rock de guitarras a full y me hizo sentir una vibra que hace mucho no sentía. En este contexto rompe un poco el molde. Quizás el lugar del rock actual, fuera de ese espacio central que tenía en otro momento, ayude a que se reinvente un poco. Está bueno como género no estar siempre en el centro.

¿Cómo ves a la distancia lo que significó La Síntesis O'Konor para ustedes?

La banda con este último disco rompió una barrera de lo que era el indie, por ponerle un mote, y empezó a llegar a un montón de lugares y eso a mí me encanta. Ahora leo en Twitter "Aguante Los Piojos y El Mató" y ese tipo de cosas y me encanta. Cuando arrancamos nuestra música no era para los fans de Los Piojos, era para los fans de Pavement, pero ahora es para cualquiera que le gusten las canciones, que conecten con algo de lo que decimos y de lo que hacemos. Al principio queríamos ser una opción diferente a lo que sonaba en las radios, pero hoy lo que suena en las radios es otra cosa, otro movimiento.

En este disco te mostraste más abocado al canto, buscando alternativas y recursos nuevos, como el falsete de "El Tesoro", ¿qué pasó en el medio?

Sí, la verdad que sí, le metí más cuidado. Siempre lo que más placer me generó en la vida fue cantar, pero más allá de eso, en los primeros discos trataba estéticamente de no cantar bien, entre comillas. Ahí buscaba más cantar como Bochatón, que canta genial, pero por momentos exagera las desafinaciones. Después fueron cambiando algunos parámetros. Me siguen conmoviendo esos cantantes que parece que no llegan, como el cantante de Flaming Lips, el de Yo la tengo o Gato de los Faunos; yo los escucho y me conmueven. Pero en la búsqueda puntual de El Mató, sobre todo con La Síntesis O'Konor, que buscamos algo muy puntual en las canciones, en la estética y en las texturas, iba más otro tipo de canto. En una gira me lesioné el tendón de Aquiles y no podía tocar el bajo, así que solamente canté y Chatrán pasó al bajo. Eso fue algo que marcó un antes y un después, porque era tener toda la cabeza y toda la concentración dedicada solamente a la voz y lo disfruté mucho. Eso me quedó para todo lo que vino después.

¿Qué aprendiste de tu debut como productor artístico con Amaia?

Estaba muy nervioso por el vértigo de hacer algo que nunca hiciste, con gente que no conocés, lejos de tu casa y con mi timidez, todo eso junto. Pero después pensás: esta gente vino a buscarte porque ya hiciste todo esto y están esperando algo que vos ya sabés hacer, entonces no hay que volverse loco. Estuvo bueno hacer ese equilibrio mental. Y después todo fluyó cuando la conocí a ella, su forma de ser y su talento hizo que todo resultara mucho más fácil. Eso estuvo espectacular. La experiencia me hizo analizar un montón de música que no le estaba dando bola y aprendí un mucho. Sobre todo porque Amaia es muy del piano y su voz, y El Mató no tiene piano. El piano es un instrumento que no es como los sintetizadores que pueden estar en otros planos. Cuando aparece el piano abarca mucho espacio, entonces desde la producción era ver cómo se rodeaba todo eso. Fue un trabajo muy puntual que estuvo bueno hacerlo. Pero después todo sale bien cuando Amaia toca y canta; ahí está la magia. Era un poco acompañar eso.

¿Están componiendo para un nuevo disco?

Sí, sí, como para un próximo disco hay bastantes canciones, tendré unas 12 o 15 que hay que empezar a preproducirlas, darles forma, terminar algunas letras que es lo que más me cuesta. También tenemos ganas de editar el show que grabamos en Córdoba [diciembre de 2017] con Damo Suzuki, el cantante de Can. Fue un delirio, fue único, y lo tenemos todo grabado.

¿Y tu disco solista en qué quedó?

Eso lo re abandoné. Lo empecé a grabar hace dos años, las bases las grabamos en Romaphonic, están las bases de doce canciones y a eso habría que hacerle sobregrabaciones, las voces y todo, pero fue pasando el tiempo y nunca la encontré el hueco. Yo siempre tuve en claro que estaba en un segundo plano todo eso de solista. Lo que más me divierte es hacer cosas para El Mató, incluso ahora estoy dibujando bastante para El Mató y me divierte más eso que las otras canciones. También son temas que ya fueron circulando por internet en versión acústica y eso también te baja un poco la energía de querer terminarlo. Igual lo tengo ahí pendiente para poder terminarlo y cerrar una etapa, así puedo ponerme con cosas nuevas en ese plano solista.

Hace un tiempo se viralizó tu video cantando "El Tesoro" con Fito en el Xirgu, ¿cómo se dio eso?

Fue muy tremendo. Nosotros conocimos a Fito Páez en un Vive Latino y después lo volví a ver en Las Vegas y la mejor onda. De hecho, nos sacamos una selfie que ahora tengo de sticker de WhatsApp, es genial. Un tiempo después me enteré que tocaba en el Xirgu en una fecha medio oculta y a beneficio, así que compramos entradas y fuimos con Morita y todos mis compañeritos de la secundaria, también todos muy fans Fito. Pero antes de ir me tomé el atrevimiento de escribirle Jorgela, su prensa, para ver si al final del show nos podíamos sacar todos una foto, y el mensaje me lo respondió con un audio del mismo Fito invitándome a cantar con él [le da play al audio: "Santi, Fito acá, estoy en el teatro. Venite y tocamos "Tesoro". Dale apurate, llegá rápido y la probamos y sino la probamos no pasa nada. Cantala voz y yo toco el piano y te hago por ahí la contestación del estribo, dale, un beso amigo"]. Un campeón. Escuché eso en el auto bajando de la autopista camino a San Telmo y no lo podía creer, me empezó a agarrar alegría y nervios. Llegamos ahí, me mandé rápido, la probamos atrás y salió. Y después en vivo fue increíble, un sueño para mí.

¿Cuán extraño te sentiste en la ceremonia de los Grammy Latinos del año pasado, nominados a mejor disco de rock y canción?

Es bizarro Las Vegas de por sí ya, y los Grammys son tremendos. Llegué al aeropuerto y vino una limusina a buscarme; además era una limusina medio moderna y grasa, con luces neón, era espectacular, yo ahí estaba flasheando. Había ido sin muchas ganas, porque es muy de la industria y esas cosas me ponen un poco nervioso en general. Pero la verdad que la pasé re bien, me re divertí, fue una aventura muy de turista. Lo que más sufrí fue la alfombra roja, que era previo a la ceremonia y yo ya estaba que me quería ir. Además, en el hotel todas las noches estaba David Copperfield, así que dije "yo me voy que quiero ir a ver a Copperfield, una deuda de los 90 que quiero saldar". Y justo pasa Dante Spinetta, que lo había conocido en una cena la primera noche, y me dijo "boludo, entrá, sino te gusta te vas, entrá a ver los Grammys una vez". Así que le hice caso. Fui, me senté y arrancó el show con Marc Anthony arriba de un cubo gigante y de repente empezó a salir humo de las puertas, miro para atrás y entre el humo sale Will Smith y dije: "naahh, esto es insuperable".

Toda una secuencia impensada tan solo un par de años atrás...

Hay una sensación que está buena, que es que cuando vivo esas experiencias que a priori parecen no pertenecer al universo de El Mató, me gusta vivirlas porque todo baja a un lugar terrenal. Yo no siento que El Mató se elevó a los Grammys sino que los Grammys bajaron a la tierra donde estoy yo y toda esa cosa me copa. Me acuerdo de la primera cena cuando llegué, me dijeron "vení, hay una cena que va a estar Bunbury, los Aterciopelados y Dante Spinetta", y yo tenía muchos prejuicios... ¿Qué onda esto? Son super estrellas y te los imaginás super afectados y como en otro mundo y vos ahí tratando de sociabilizar incómodo. Pero después cuando estuve con ellos me cayeron mil puntos, la rompían, son chabones normales, re buena onda, re cariñosos todos.

Como hincha de Gimnasia, ¿cómo estás viviendo la etapa de Maradona?

Es muy raro, muy impensado, muy de la nada y se generan cosas muy locas. Vivirlo y mezclarlo con todas las cosas que te genera tu club es muy fuerte. El año pasado fui a Nápoles y yo flashé con todo lo que sigue generando después de tantos años: los murales que hay, los negocios con las estampitas... Es como un chabón que vivió quinientas vidas, y verlo ahí en la cancha del lobo y después de haber vivido quinientas vidas salir a la cancha y quebrarse, es muy inspirador. A veces veo gente que vivió un montón de cosas, apáticas con la vida, como diciendo "ya está", pero este chabón todavía tiene ganas de vivir con intensidad y eso me genera como una empatía muy fuerte. Antes de que venga Maradona ya ni miraba los partidos, era una apatía total, y ahora voy a la cancha, obviamente sufro porque siguen jugando igual de horrible, pero hay otra cosa que está dando vueltas ahí, mágica y muy divertida. El primer video de Maradona cuando ni había firmado y ya estaba bardeando a Verón... Ya ahí te cagás de risa. Es un delirio.

¿Mirás batallas de freestyle? ¿Te interesa lo que está pasando ahí?

Vi hace poco un video en YouTube, no me interpela mucho. A mí ya la competencia y el arte no me copa, digamos. Pero es un fenómeno que está bueno, aunque no me emociona mucho y por momentos lo veo muy importado. Todo es importado, el rock también, pero... Puntualmente con el trap me pasa que cuando hablan tipo así centroamericano viste... No lo digo por algo patriótico, sino por el juego estético que significa traer eso importado que no nació acá y hacerlo argentino. Me pasa también con el rock con las bandas que cantan en inglés. No por algo chauvinista sino porque se genera ahí una cosa con la poesía, una cosa estética que te genera una conexión más fuerte. A Duki lo poco que le importará que a mí no me interpele eso. No sé igual si Duki canta puertorriqueño, pero vi unos muy así. Estaría bueno que hagan ese giro y le pongan su sello. Es algo nuevo así que supongo que se va a ir dando.

¿Cómo estuviste viviendo este proceso electoral? ¿Te mantenés muy informado?

Sí, me gusta mucho, me pongo a dibujar y en vez de escuchar música escucho mucho radio. Ahora escucho puntualmente la radio de las Madres, el programa "Siempre es hoy", que es de Tognetti, Lingenti, y también "Futuro Imperfecto", de Adrián Murano. Los escucho siempre. Tienen obviamente sus convicciones, sus ideas políticas, pero siempre son disruptivos para con ellos mismos y dejan una pregunta abierta. Y eso está bueno, creo que es la mirada que hay que tener.

¿Te considerás así?

Sí, me gusta creer que estoy en ese lugar. Me gusta hacer ese ejercicio, porque es así, sino... Es una forma de esquivar la grieta informativa, no la grieta en sí, que existe, existirá y quizás está bien que exista o no. Es así, digamos. Pero para analizar las cosas, a un candidato, a un político, una medida, lo que sea, si te ubicás en un lugar puntual de esa grieta no podés salir de ahí y no te podés repreguntar cosas; es medio el fin del análisis. Hay que sortear eso, parece imposible, pero es lo que te hace funcionar el cerebro, sino chau. Es guerra de unos contra otros y no hay un análisis. Y mientras en el medio pasa la política, pasan las cosas, pasan las medidas, pasan los cambios culturales y hay que estar atento a eso.

¿Cómo evaluás estos cuatro años de Macri?

Fue una catástrofe total, fueron cuatro años catastróficos. Visto también en el continente con lo que pasa en Chile, lo que pasa en Brasil... El macrismo a mí lo que me preocupó fue esta cosa, apuntalada por el aparato mediático de manera muy fuerte, de esta idea de "este es el camino", pero nunca te explicaron nada; esa cosa de "hay que sufrir, hay que sacrificarse por el bien de todos". Y mucha gente pensaba que todo el país estaba dejando algo por el bien de todos y no se dieron cuenta de que no, que son solo algunos los que están haciendo el sacrificio: la clase trabajadora y los que menos tienen. Porque después hay otros que ganan. Por suerte por ahora se termina.

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