Serrat y las musas de otros poetas que lo marcaron
La relación del cantante con los escritores
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Sabina suele repetir que su primo Serrat se ha quedado con todas sus musas. Pero también es conocido el afán de Serrat en usar las musas de otros poetas como si fueran sus amantes. De hecho, la concepción medular de su obra está complementada por la palabra de otros, y esos otros no resultan nada más y nada menos que Mario Benedetti ("El Sur también existe"), Antonio Machado ("Cantares"), Rafael Alberti ("La paloma"), Ernesto Cardenal ("Epitafio para Joaquín Pasos"), León Felipe ("Vencidos"), y Miguel Hernández ("Elegía"), entre muchos otros: canciones que funcionaron como estampas de época, catarsis para la libertad y viñetas de insondable ternura en tiempos de oscuridad y violencia de Estado.
La relación de Serrat con los poetas es tan larga como su historia artística. El disco dedicado a Miguel Hernández, que salió en 1972 con una tapa negra, le aportó hondura a su canto poético y funcionó como testimonio republicano, en tiempos de retroceso franquista. Quizá por eso, aquel disco fue emblemático y concilió un sentimiento de insubordinación y libertad que marcarían su camino. Con Hijo de la luz y de la sombra, Serrat ofrece otro capítulo en la vida poética de Miguel Hernández. Para seguir escuchando; para seguir leyendo.




