“Somebody That I Used to Know”: fue la canción más escuchada de 2012, pero en lugar de consolidar la carrera de sus cantantes la hizo “desaparecer”
Gotye y Kimbra protagonizaron el mayor éxito de 2012, que no volvió a repetirse en sus carreras como solistas
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“Somebody That I Used to Know”. Quienes asocien esta frase a una canción, inevitablemente sus palabras vendrán acompañadas de una melodía y de esa voz aguda en falsete de Gotye. Para el resto, van estas líneas que hablan de un “one-hit wonder” surgido hace quince años. Llegó a la cima de los charts, recorrió el mundo y se fue como llegó; como esos temas de verano, aunque nada tuvo de los cánones habituales de esas canciones que hacen buena pareja con el calor y las escenas estivales más típicas.
Surgió de la cabeza de un belga aquerenciado en Australia. Wouter André “Wally” De Backer había nacido en mayo de 1980 en Brujas, pero para el 82 una mudanza familiar trazó su destino en el continente oceánico. Vivió en varias ciudades grandes - Sídney y Melbourne- y despuntó el vicio de la música como hobby, como cualquier adolescente. Hasta aquí nada llamativo. De hecho, alcanzó la fama como Gotye (apodo que le puso su madre y que deriva de la pronunciación de su nombre, Wouter) recién a los 31, cuando en diciembre de 2011, después de dos álbumes publicados como solista, llegó a lo más alto de los charts con una canción que tomaba sampleos de aquí y de allá: “Somebody That I Used to Know”, esa que expresa en su título su propio significado: alguien a quien alguna vez conocimos pero hoy nos parece casi un extraño.
La clave del tema no es tanto la historia que cuenta sino el hipnótico efecto que la envuelve. La repetición de un motivo musical muy sencillo pero que lleva consigo un halo enigmático. No era un motivo original: Gotye lo había sampleado de una composición del guitarrista brasileño Luiz Bonfá.
Nacido en 1922 en Río de Janeiro, Bonfá se hizo conocido a finales de la década del cincuenta, cuando una de sus composiciones, “Manhã de Carnaval”, fue incluida en la película Orfeo Negro, producción brasileña, francesa e italiana dirigida por Marcel Camus. De aquella época también es el tema que tomó el australiano para su trabajo.
Los primeros compases del tema “Seville” tenían la nitidez que Gotye necesitaba para lograr un continuo que sirviera de colchón. Tomó las primeras notas y descartó la estridencia de las trompetas que luego surgen en la pieza de Bonfá. Les dio un nuevo contexto.
A esa guitarra le agregó un xilofón y eso bastó para susurrar los primeros versos del tema, antes de la explosión que llega en el estribillo.
Fue bueno mientras duró
La historia de “Somebody That I Used to Know” no es un hallazgo. Todo lo contrario. Habla de una relación que fue linda mientras duró, pero que con el paso del tiempo ni siquiera recuerdos concretos quedan, porque lo que manda es el sentimiento. La profunda melancolía es esa sensación que se describe en el título: solo una persona a quien alguna vez conocimos. No hay más que eso. Y si adquiere una leve sofisticación es porque Gotye convocó a una cantante, la neozelandesa Kimbra, que además de darle un color vocal diferente, despertó otras interpretaciones de la canción. Su feat. era una manera de tener las dos versiones de la historia, la masculina y la femenina, aunque en la voz de Gotye apareciera lo más medular del asunto y en la de Kimbra apenas dos estrofas con algún reproche.
“Somebody That I Used to Know” no es la típica canción pop que revela su estribillo entre los 50 y 65 segundos. Los versos extienden esa melancolía del muchacho. No hay en esta historia protagonistas con nombres y apellidos. Gotye dijo que simplemente se inspiró en relaciones pasadas, pero sin darle un rostro a cada una. El tema funcionó, tanto que cuando tuvieron que subir al escenario de los premios Grammy para recibir una estatuilla, en la edición de 2013, Prince, el encargado de darles el galardón, dijo: “Amo esta canción”.

No fue la típica canción para sonar en radio hasta el hartazgo, pero eso fue lo que consiguió, gracias a la campaña que hizo, especialmente en los Unidos, el sello Universal, cuando en Australia y Europa ya llevaba medio año sonando. En los Estados Unidos estuvo dos meses en la cúspide del Top 100 de Billboard. Eran tiempos en los que todavía las plataformas por suscripción y de consumo gratuito no tenían el mismo hábito de uso actual. La legalidad todavía le peleaba terreno a la costumbre desleal de la piratería. Aun así, canciones como ésta se compraban legamente para descarga, por millones.
“Cuando algo así se elige y es muy pegadizo y entrañable, pero también diferente, resulta especial, y se percibe enseguida”, decía Dave Bakula, por entonces vicepresidente senior de Nielsen.

“Somebody That I Used To Know” apareció por primera vez en el Billboard Hot 100 en enero de 2012. Tres meses después, era la canción número 1 del país y se mantuvo en el primer puesto durante ocho semanas consecutivas. El dato lo aportaba Jacob Ganz, en una columna que escribió a mediados de 2012 en la página web de NPR, como un intento de explicar el éxito de ese tema que había llegado del lejano Este, a miles de kilómetros de allí.
Ganz comenzó a hacer llamados en busca de respuestas. Antes de 2012, ninguna canción había vendido 5 millones de copias en los primeros seis meses del año. Pero a mediados de aquel año, “Somebody...” había vendido 5.5 millones de canciones. Dos meses después, superaba los 6 millones. “En Universal Republic, el sello que lanzó el álbum Making Mirrors en Estados Unidos, la rareza de este logro no se toma a la ligera", aseguraba el cronista.
El video que consolidó el éxito
Se especuló que Gotye pensaba a lo grande y que su objetivo era que la voz femenina fuera la de Katy Perry, aunque esto jamás fue confirmado. Lo cierto es que la participación de Kimbra le dio el toque justo y el video terminó de convertirla en un éxito masivo. Mientras que la música no era un canto a la alegría para un verano boreal pletórico (pero no de sangre sino de sol), el video mostró una idea simple y efectiva. Solo se ve a los dos protagonistas semidesnudos, que terminan con sus cuerpos pintados hasta confundirse como un collage de fondo de acuarela. La publicación del video oficial se hizo en YouTube en julio de 2011. Desde entonces acumula 2.600 millones de visualizaciones.
Pero todo quedó allí. El tema salió publicado en Making Mirrors, tercer y último álbum de estudio de Gotye. Por eso puede ser considerado un artista de un solo éxito (one-hit wonder). Kimbra, por su parte, probó suerte en Los Ángeles. Si bien publicó cinco álbumes entre 2011 y 2024, no volvió a alcanzar la misma notoriedad.
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