
Sorpresiva muerte de Lucio Dalla
Es considerado uno de los más grandes intérpretes de la música italiana
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Se apagó la voz más creativa, inquieta e histriónica de la canción popular italiana de los últimos 40 años. Ayer, cuando le faltaban apenas tres días para cumplir 69 años, Lucio Dalla no pudo resistir un ataque cardíaco sufrido después del desayuno en Montreux (Suiza). Allí había ofrecido anteanoche el último concierto de su extraordinaria carrera, que lo encontraba hoy en un pico de lozana creatividad, parte de ese "segundo tiempo" del que se enorgullecía y que lo llevó en los últimos años a emprender proyectos de colaboración con creadores mucho más jóvenes. Había dejado la última prueba de esa iniciativa apenas semanas atrás, en el Festival de San Remo.
Quizá sentía que el encuentro con las nuevas generaciones reflejaba como en un espejo su propia trayectoria, iniciada en los años 60 con las primeras experimentaciones y cruces de lo que sería su sello identificatorio. Dalla quedará en la historia como el creador que enriqueció el acervo de la canción popular italiana con el aporte de las armonías y las improvisaciones del jazz, el género que marcó su formación más temprana como músico. Hijo de la dura posguerra italiana, dejó gran parte de sus recuerdos autobiográficos en un antológico tema titulado como el día de su nacimiento (4/3/1943). Desde allí, sus búsquedas como autor se caracterizaron por la experimentación (del beat a la más genuina música clásica), la canción romántica de altísimo vuelo y la búsqueda de una expresión poética, a veces melancólica y a veces humorística, de los avatares de su tierra y de Europa a lo largo del tiempo. Su natal Bolonia, su adoptiva Milán y otros lugares del Viejo Mundo inspiraron buena parte de sus mejores creaciones. Dalla fue autor de grandes hits ("Attenti al lupo", por ejemplo), pero ante todo fue un exponente de la gran canción de autor, personalísima en sus giros, su lirismo y su forma de interpretar: exprimía su voz al máximo y apelaba a ella para encontrar musicalmente una correspondencia con el más genuino espíritu italiano, expresivo e histriónico a la vez.
Pequeño en estatura, enorme en talento e inspiración, Dalla compuso decenas de notables y personalísimas canciones, muchas de ellas enormemente populares. "Caruso", de todas ellas, fue la que alcanzó mayor repercusión. Concebida en 1986 como parte del álbum Dallamericaruso , se inspiró en los últimos años de la vida de Enrico Caruso y su pasión tardía por una joven alumna. Vendió cerca de nueve millones de copias y recibió más de 30 versiones, la más conocida de ellas con la voz de Luciano Pavarotti. Fue apenas un ejemplo de la enorme cantidad de colaboraciones entre Dalla y algunos de los mejores músicos y cantantes italianos de las últimas décadas: Mina, Gianni Morandi, Claudio Baglioni y, sobre todo Francesco De Gregori, con quien grabó su último álbum, el extraordinario Work In Progress .
Inquieto y profundo aun en sus composiciones aparentemente más ligeras, Dalla incursionó con éxito en los últimos años en el terreno de la música culta, como régisseur de ópera y creador de innovadoras realizaciones, como una versión pop de Tosca . Quienes dieron a conocer la triste noticia fueron los religiosos de la orden de San Francisco de Asís. En Italia, donde se lo llora como una de las máximas figuras de la cultura popular, no sonó exagerado que los franciscanos hayan anunciado con pesar la muerte del "cantautor de Dios".




