
Sube a escena "Elisabetta, regina d´Inghilterra"
Protagonizada por Jennifer Larmore
1 minuto de lectura'
En la continuidad de su temporada lírica, el Teatro Colón presentará por primera vez en su escenario, "Elisabetta, regina d’ Inghilterra", drama en dos actos de Gioacchino Rossini.
Serán seis funciones, desde mañana, en las que se podrá escuchar esta obra temprana de Rossini pero con una cierta sensación de déjà vu.
Es que, como señala Pola Suárez Urtubey, Rossini, que estrenó esta ópera en Nápoles en 1815, para realizar buena parte de ella "extrajo materiales de óperas anteriores". Y luego, siguió "robándose a sí mismo", como dijo entre risas Jennifer Larmore, la destacada mezzosoprano norteamericana que tendrá a su cargo el papel principal, en la conferencia de prensa ofrecida en el Colón la semana pasada. Es que, por ejemplo, la obertura es exactamente la misma que la popularísima –y posterior– de "El barbero de Sevilla".
Se trata de una práctica característica de la ópera, sobre todo en el siglo XVII, con sus famosos pasticcio aunque en tiempos de Rossini estaba cayendo en desuso a medida que la idea de "originalidad" se encaramaba como un valor fundamental en el universo estético del romanticismo.
Jennifer Larmore, acompañada por la directora de orquesta Eve Queller y el régisseur Marc Verzatt, conforman la base norteamericana de lo que ella denominó como "un equipo" . Junto con el escenógrafo argentino Claudio Hanczyc, ofrecieron una conferencia de prensa en el Salón Blanco del Colón para comentar aspectos de la ópera de Rossini que los tiene como protagonistas, junto con un destacado elenco vocal argentino.
No sólo Larmore tiene una larga trayectoria en la interpretación rossiniana, Eve Queler es una reconocida especialista y difusora del bel canto en Nueva York, ciudad en la que Verzatt es también director residente de la Compañía de Opera de Brooklyn.
"La primera vez que canté el papel fue para una grabación –comentó Larmore–. Cuando me convocaron, les recordé que había sido la gran Monserrat Caballé la que había cantado el papel, pero insistieron. Pero al recibir la partitura, para mi fue amor a primera vista. Es como un guante para mi voz. Y hasta llevarla a un teatro tuve mucho tiempo para estudiar la obra y realizar las ornamentaciones". La versión que se escuchará en Buenos Aires es producto de una edición crítica de la Casa Ricordi. Pero, como explicó la directora Eve Queler, no se trató en este caso de la tarea de sacar las capas de correcciones que a lo largo del tiempo se les han hecho a muchas partituras de óperas escritas en el siglo XIX: " Aquí, directamente, no había una versión que corregir de esta ópera, porque no se la hacía. De hecho, esta edición es la que se acaba de presentar, por primera vez, en el reciente Festival Rossini en Pesaro", amplió.
La obra y luego la régie
El régisseur Marc Verzatt, poseedor de formación musical y un pasado como bailarín (llegó a ser solista en el Met) anticipó un enfoque alejado de todo modernismo: "No sé cómo hacer modernizaciones –explicó–. Lo que hago primero es estudiar en profundidad el libreto y cómo la música lo puso en obra.
Después de familiarizarme con cada palabra y fragmento sonoro de la obra empiezo a pensar la puesta. Aquí, aunque los eventos no son históricamente ciertos, leyendo sobre la reina Isabel comprendí que el personaje es bastante parecido".
Una vez cumplida esta etapa analítica, Verzatt comienza a abrir el juego al equipo multidisciplinario que hace al mundo lírico tan proteico como polémico. "El escenógrafo, el vestuario, la directora musical y los cantantes se van sumando y colaboran para armar el espectáculo."
Verzatt se desmarcó de todo intento de "conceptualizar" su propuesta para la ópera de Rossini: "No tengo tiempo para tener un concepto o enfoque. Primero está la obra; no hay que ser más inteligente que ella y su autor, y nunca meter la obra en un concepto previo.
Para eso hay que ser muy talentoso y requiere un toque de genio", ironizó con humor el régisseur norteamericano.
"Nuestro deber es servir al bel canto, la música y la obra –añadió Larmore– . La gente que venga a ver «Elisabetta...», se encontrará con un equipo en el que trabajamos todos juntos con un mismo fin. Podrá gustarles o no, pero será un trabajo belcantista y emocional."
Elogio del color
Eve Queler se ocupó luego de destacar el intensivo uso de una amplia paleta de colores en la orquestación realizada por Rossini.
Citó la elección, inusual, de dos cornos ingleses para acompañar el aria de Leicester o el agregado de cuatro cornos en vez de dos, en determinado momento de la ópera.
Al respecto Larmore aseguró: "Es por eso que el papel de Elisabetta es tan interesante para la voz. Una, al igual que ocurre con la orquestación, tiene que usar todos los colores posibles a lo largo de la obra".
1- 2
Donald: de sus últimos problemas de salud a sus ganas de seguir cantando y el flechazo que sintió por su mujer
- 3
Parque Lezama: una clase magistral de actuación y sensible excepción frente a los límites del algoritmo
4El thriller alemán de seis episodios que está en Netflix y se convirtió en un fenómeno global

