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The 1975 - Notes on a Conditional Form
Tres estrellas
Aprender a disfrutar de The 1975 siempre implicó suspender la incredulidad. Si podés aceptar la idea de que un grupo de synth-pop británico de chicos lindos, con un cantante con pelo de caniche, puede ser la voz de la generación, entonces quizás podés ser parte del mercado al que se dirigen. Matty Healy, líder y letrista principal de la banda, quizás sea el rockstar de la Generación Y por antonomasia: un muchacho de 31 años al que la fama le repugna tanto como le atrae, un ex adicto a las drogas que le sigue escribiendo canciones de amor a la heroína, un músico que puede aparecer en un recital con una parka y una pollera de tul, o directamente en jean y en cueros.
Notes on a Conditional Form, el nuevo lanzamiento de 22 temas del grupo, es una secuela de A Brief Inquiry into Online Relationships, de 2018, un disco con una paleta sonora amplia, que iba del brit-pop al rap de SoundCloud, y lograba capturar la sensación de pavor característica de los 2010, especialmente en la vida online.
Este disco tiene un abordaje distinto, más disperso, inspirado en Burial, el legendario productor de dubstep británico. Algunos resultados son maravillosos, como la manera en la que "I Think There’s Something You Should Know" se desliza como un monorriel en la mitad del disco. Pero la media docena de temas instrumentales desperdigados a lo largo del disco son un fracaso.
Cuando The 1975 se enciende, demuestran ser artesanos sorprendentemente eficientes. Pasar de un sampleo de Greta Thunberg al festival de gritos estilo Nine Inch Nails de "People" es una jugada brillante; luego del elocuente discurso de la activista climática aparece un manifiesto más personal de Healy donde dice: "La economía es un bajón/ La república es una banana/ Ignoralo, si querés/ ¡Váyanse a la mierda!, yo solo voy a/ Buscar chicas, comida y tecnología/ No me gusta salir/ Tráiganme todo acá". El tema de folk satírico "Jesus Christ 2005 God Bless America" produciría vergüenza ajena si no fuera por la sabia decisión de incluir una aparición estelar de Phoebe Bridgers, quien cuenta cómo solía masturbarse furiosamente pensando en una chica que le gustaba.
El disco se cierra con la canción más honesta de The 1975, "Guys", una oda a la propia amistad de la banda. "El momento en el que armamos la banda fue lo mejor del mundo", canta Healy. "Y me gustaría poder hacerlo de nuevo". Por suerte, no tiene que imaginarse esa suerte de reinvención; el sonido camaleónico del grupo y sus comentarios mutables harán que los oyentes siempre quieran más.
Por Claire Shaffer





