Tres sellos respaldan la fuerza del jazz
BAU Records, MDR Records y S´Jazz, comprometidos con los artistas de esta inquieta marea musical
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Como nunca antes, la escena del jazz vive un momento de dorada plenitud en la que se combinan propuestas originales con un excelente nivel técnico.
Aunque la historia del jazz en la Argentina ha tenido otros buenos momentos, como a fines de la década del cincuenta o durante buena parte de los años ochenta, con los clubes Jazz & Pop y La Oreja, como lugar de encuentro, sin embargo, pueden observarse diferencias. En aquellos años, el acceso al disco no era sencillo. Hoy, Buenos Aires cuenta con tres sellos que permiten reflejar cabalmente lo que sucede en clubes y teatros. BAU Records, de Fernando Tarrés; MDR Records, de Rubén Bondoni, y S´Jazz, de EMI, a cargo de Adrián Iaies, muestran orientaciones diferentes en lo artístico, pero integradas en un criterio de difusión del jazz.
Quizá por las dimensiones del mercado, que ocupa un segmento pequeño dentro del consumo general de discos, o por la necesidad de cierta especialización en esta materia, lo cierto es que los sellos arriba señalados están en manos de dos músicos de jazz y el dueño de uno de los clubes más importantes de la ciudad.
Las ventas muestran un crecimiento palpable en el interés por el género, aunque partiendo de cifras pequeñas, que no exceden las mil placas, por lo general. Sólo artistas como Hugo Fattoruso, Javier Malosetti, Iaies y Daniel Maza, por ejemplo, superan ese techo.
En medio de una paulatina recuperación generalizada en las ventas de discos, el jazz evidencia una atomización en las propuestas discográficas que deriva en dos consecuencias: un fortalecimiento de la escena a raíz de su diversidad y una oferta tan numerosa que resulta difícilmente abarcable. En el primer semestre, salieron a la calle más de cuarenta discos (una buena parte de ellos, como producciones independientes), que para una demanda poco elástica es complicado absorber. En el segundo semestre, la tendencia se mantuvo estable y los lanzamientos en los primeros nueve meses se situaron cerca de las sesenta placas.
Estrategias diferentes
En cuanto a las propuestas de los sellos, muestran claras diferencias conceptuales.
BAU, nacido en 2001, tiene una concreta dirección hacia la conformación de un catálogo que consiga reflejar las ideas de la vanguardia local. "El sello surgió como una forma de apoyar una música poco comercial y que tenía un perfil distintivo", señaló Tarrés.
El guitarrista recordó: "Mucha gente estaba haciendo cosas interesantes, con una coloratura estilística. Gente nueva y fértil de ideas que planteaba una escisión con lo que se venía haciendo en materia de jazz. El género mostraba una fragmentación que era interesante registrar", comentó.
Bondoni se refugia en la historia del jazz para explicar el fenómeno MDR. "No es extraño que un club de jazz tenga su editora de discos. En los Estados Unidos es frecuente. El sello surgió como una necesidad de apoyar el género, básicamente desde el propio espacio que tiene Notorious", señaló el productor.
MDR vio la luz en medio de la crisis económica más profunda, en el tercer trimestre de 2002, y su primera edición fue con un músico de la casa, Beto Caletti, uno de los baluartes de la música brasileña en la ciudad.
El caso de S´Jazz es diferente. Iaies, músico de EMI con fuerte llegada a la presidencia de la empresa, consiguió el año último interesar a la compañía para lanzar una docena de trabajos de artistas argentinos que además sean compositores. Toda una jugada para un sello internacional.
"Quisimos colaborar con el registro de esta época jazzística. Fíjese que no hay mucho registro hacia atrás. La historia muestra un camino bastante desperdigado, con fuertes vacíos en el tiempo. Bueno, éste es nuestro trabajo", relató Iaies.
Entonces, un aire de profesionalismo planea sobre la escena local con estos tres espacios que casi exclusivamente editan trabajos de artistas locales.
Aunque las miradas difieren una de otra, esta troika coincide en que comienza a crearse una competencia en la escena. Tanto por las propuestas como por la naturaleza de los sellos, se percibe un marcado crecimiento de la competitividad musical. Sostienen que hay proyectos musicales que tienen como motivación ganar espacios.
Las formas en las que esta competencia se puede desarrollar son motivo de desacuerdo. Para Tarrés, la idea de subsidiar el jazz con otros géneros o artistas populares tiende a generar un espacio que no es genuino. "Primero asfixia a los sellos pequeños; después se cae en un bache, cuando la compañía se cansa de sostener algo para lo cual no tiene la necesaria convicción", agregó.
Para Bondoni, MDR viene a ocupar un espacio que estaba descuidado. Sus producciones reflejan que es el mayor editor de discos del género, ya que a fines de año superarán la veintena.
"La música que editamos no tiene fronteras claras, pero diría que buena parte del financiamiento de la compañía es a partir de las ediciones de tango electrónico, donde el mercado muestra un fuerte interés", dijo el titular de este sello, con más de treinta placas y la política de lanzamientos más agresiva del sector. Los próximos discos son el de Sergio Gruz, en poco tiempo; Norberto Minichillo, en febrero; Livia Barbosa, en marzo; Escalandrum, en abril; Latinaje, en mayo; Guillermo Calliero y Belén Pérez Muñiz, en junio, y Walter Malosetti, en julio.
La vitalidad de la escena se vio, en alguna medida, legitimada por la decisión de un sello internacional como EMI de editar artistas de jazz locales de una manera periódica.
"S´Jazz es una suerte de rompehielos. Puso al jazz en un lugar de mayor difusión no tanto por estrategias particulares, sino por tener una etiqueta grande", aclara Iaies, para quien la edición de la serie trasciende cuestiones temporales. "Los discos ya están, más allá del tiempo y las ventas", advierte.
Para Tarrés, el peligro que sobreviene es el de agigantar las expectativas sobre el mercado. "Ya que haya tres sellos dedicados al jazz, en un contexto económico como el actual, es una gran ventaja que debe ser cuidada tanto por nosotros como por los músicos", advirtió el artista.
Bondoni escucha y observa. Su estrategia está basada en el interés actual por parte del público en el jazz. "Quizá mi trabajo sea generar una oferta variada para una pequeña pero sostenida demanda. No hay aumentos importantes en las ventas, pero sí una suave tendencia creciente que se viene manteniendo", añadió.
Tres sellos con estilos diferentes que saben reconocer que el mercado del jazz es pequeño pero sólido y que la vitalidad de los artistas que militan en su escena refleja una garantía de calidad e identidad. Buenos Aires es el faro jazzístico del Cono Sur.




