
Un artista con inquietudes
LA NACION anticipa cómo serán los shows que desde hoy hará en Buenos Aires el cantante, quien confiesa que, además, le gustaría actuar y dedicarse a la fotografía y la pintura
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MENDOZA.- Ricardo Arjona se encuentra a medio camino entre ser un hombre sencillo y una estrella. Así es, y así se presentó anteanoche en el Estadio Godoy Cruz de esta ciudad. Fue el primer recital en la Argentina de la gira promocional de su último trabajo, "Santo Pecado", el mismo show que desde hoy realizará en Buenos Aires, en el teatro Gran Rex y en el estadio de Ferrocarril Oeste.
"Es un lugar difícil porque pierdes el respeto de tus colegas por ser demasiado popular, y los que buscan lo popular te ven como un tipo complicado", dijo en una entrevista con LA NACION pocas horas antes de comenzar el show. "Estoy en el medio, pero fueron y son mis canciones las que me han puesto ahí; no es algo fabricado." No es una fórmula, entonces: es un estilo, y un estilo con el que logró lo que pocos pueden: captar a un público tan amplio y heterogéneo como el que esa noche casi llenó la capacidad del estadio mendocino.
La cita es a las 22. Arjona llega tarde. Cerca de las 22.30 sale del camarín y saluda con una sonrisa. Afuera, en el campo y en la platea, casi trece mil personas aúllan cuando se apagan las luces y suenan los primeros acordes de "Mesías", interpretados por la banda de siete músicos de diferentes países, como México, Cuba, Brasil y la Argentina. El escenario, ambientado como un pequeño bar en el lobby de un hotel con dos pantallas en el que reproducen imágenes proyectadas, intenta recrear un ambiente intimista que Arjona hace tiempo perdió. Primero se escucha su voz y luego aparece él: jeans ajustados, botas negras de punta, camisola de bambula oscura, collares de semillas y campera negra de cuero. Mezcla estilos y mira a un público de estilos mezclados: gente de todas las edades; chicas adolescentes (y no tanto) que chillan con cada uno de sus gestos; chicos que sacuden la cabeza como si escucharan heavy metal; mujeres y hombres que corean sus letras y se menean con su música, y todos se emocionan, tanto cuando canta "Si el norte fuera el sur" (hit político-social), como "Te conozco" (hit del hombre abandonado).
"En el mundo no sólo hay conflictos sociales, y la frivolidad es una terapia fantástica, algo muy sano", había explicado horas antes.
Desde el escenario, ya a la media hora de haber comenzado, saluda con un simple "Buenas noches" y da la bienvenida: "Lamentablemente, ustedes no deben de tener idea de lo contento que estoy de estar aquí y de lo contento que estoy de que ustedes estén aquí porque, la mejor forma de vengarse de la crisis, es haciendo una fiesta, y aquí vamos a festejar". Luego comienza a monologar y, entre historias de primeros amores y primeros besos, procede a hacer otra de las cosas que mejor le salen: hablar de las mujeres y cantarles a ellas sobre ellas mismas. "Tu reputación", "Santo pecado" y, entre "Señora de las cuatro décadas" y "Cuando" realizó lo que se convirtió en un clásico en esta gira de nueve meses que ya lo llevó por parte de América latina y Estados Unidos: pidió un teléfono celular a alguien del público y le cantó a quien no pudo llegar. Esta vez fue a una tal Marita, que no se daba cuenta de con quién era que hablaba o, más bien, quién era que le cantaba.
Durante las dos horas que duró el recital, Ricardo Arjona pudo lograr diferentes atmósferas y personajes, como el de un pequeño pub con él al piano, o con la guitarra acústica a cuestas como un moderno trovador. O el de un crudo concierto de rock mientras corría con su metro noventa y cinco de estatura, de una punta a la otra del escenario, o de histeria juvenil, cuando se adelantaba dentro del público por una pasarela.
Actuó canciones e hizo que improvisaba y bromeaba con los músicos. Para los bises, reservó los hits de "Santo pecado", que ya superó en la Argentina las cien mil placas vendidas (a las ochenta mil es disco de platino), como "El problema", "Minutos" y "Dame". Y, para despedirse, no podía hacerlo con otro tema que no fuera ... "Mujeres".
Video, cine y pintura
Poco antes de salir a escena, Arjona dialogó con LA NACION.
-En este trabajo hubo un cambio en las canciones y en los videos. Antes, te instalabas en el lugar del narrador y contabas una historia. Ahora, sos el protagonista como en el video de "Dame" o "Minutos". ¿Pasó algo en especial?
-Sí. Antes quizá no lo hacía por vago y porque odio las cámaras. Odio sacarme fotos, ese momento en el que toda la atención está puesta en ti y tú no estás haciendo nada. Como cuando te cantan el Feliz cumpleaños y tú te quedas ahí con una cara de idiota inevitable. Lo mismo me pasaba con los videos. Ahora me encontré con gente nueva que me hizo sentir muy cómodo y, gracias a eso y a tres cuartos de una botella de vino (más no porque se me desaparecían los ojos), he logrado relajarme y protagonizar estos cortometrajes.
-¿Tomás decisiones en los videos?
-Cada vez menos. Antes quería hacer todo y ahora hago más concesiones. Incluso en el disco. Ahora participan más personas y le da mucha más frescura.
-¿Y en las historias?
-En "Problema" arranco de una idea: un hombre que creía ser dueño de todo, por una mujer, queda dueño de nada. De ahí desarrollé un guión. Como terminaba en manos de la policía, debía de hacer la continuación: la cárcel era un medio perfecto para representar esos "Minutos" que se asesinan sin que pase nada. La compañía al principio no estaba contenta porque todo era muy oscuro y por eso filmamos "Dame" con un concepto más liviano, y creo que se nos fue la mano con lo "liviano" porque no dice nada.
-Hace poco dijiste que vos no quisiste dedicarte a esto. Hoy, ¿lo seguís eligiendo?
-Sí, pero me gustaría simplificarlo para poder cantar más y escribir más. Quitarme de encima un estorbo de barbaridades administrativas que enloquecen. De todas maneras, estoy pasando por una etapa en la que me dan ganas de hacer cosas que antes no se me hubieran ocurrido, como actuar. Tengo enormes ganas de participar, si existiese la posibilidad, en un cine de carácter.
-¿A qué te referís con "cine de carácter"?
-No sé... Me encantaría hacer de un tipo que no tuviera que ver nada conmigo. Veo el actuar como una forma de exorcizar los fantasmas de uno... Pero de la misma manera estoy escribiendo un libro que no termino nunca, y el año que viene quiero dedicarme a la fotografía. También estoy pintando espantosamente mal y cocinando muy bien. Después de estar durante diez años en un medio en el que las cosas me salieron bien, ahora quiero arriesgarme e incursionar en algo en lo que me podría ir muy mal.
-¿Pensaste en grabar en inglés?
-Sí, de hecho, hicimos un intento: `The problem wasn´t finding you. The problem is to forget you´ (carcajadas). El presidente de la Sony me escribió un e-mail de casi tres hojas en el que empezaba con algo así como "fantástico acercamiento al inglés" y, al final, me decía con un tono casi cercano a la poesía, que era una desgracia lo que había hecho. Es que el pensar que algo que se dice en inglés como se dice en castellano va a tener la misma fuerza... No es así, no pasa nada. A menos que se consiguiera un versionista. Pero no es fácil...
-Pero ahí te convertirías en un intérprete...
-Totalmente, por eso, mejor no hacerlo.
-¿Te sorprende tener muchos seguidores hombres?
-Con los hombres, el termómetro de tu trabajo es mucho más claro. El femenino puede pasar por otros lados: la idealización por ejemplo. Esto que estoy diciendo es muy peligroso pero, cuando un hombre dice "me gusta fulano de tal", hay un respaldo que tiene que ver con el trabajo y no con el tipo que lo hizo.
Para agendar
- Ricardo Arjona Shows en vivo.
Teatro Gran Rex Corrientes 857. Hoy, mañana y pasado mañana, a las 21.30. Entradas agotadas
Estadio de Ferro. Avellaneda 1240. El sábado, a las 22 (entradas agotadas) y el domingo a las 20.30. Entradas: desde $30 hasta $ 140.




